Aspectos económicos de la seguridad social     
 
 Ya.    13/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

13-IV-77

ASPECTOS ECONÓMICOS DE LA SEGURIDAD SOCIAL

En la consideración de los aspectos económicos de la Seguridad Social, el "Libro Blanco" se

plantea dos interrogantes básicos para fundamentar los criterios de actuación desde la

perspectiva económica: ¿Se ha correspondido el crecimiento de la economía española con el

de la Seguridad Social? ¿Tiene posibilidades el sistema de seguir creciendo con el actual

modelo económico-financiero de la misma?

RESPECTO a la primera interrogante, la respuesta es afirmativa. Dicho en otros términos, el

proceso de desarrollo de la Seguridad Social ha sido general, en consonancia con el

crecimiento de la economía española. Desarrollo que adquiere especial importancia a partir de

la década de los 60 y que supera al del resto de las Administraciones Públicas, hasta el punto

de que en la actualidad su volumen de operaciones puede compararse con el del Estado (87

por 100), siendo en el aspecto cuantitativo precisamente donde las relaciones con las

diferentes macromagnitudes dan resultados más homologables con los de diversos países de

la Europa occidental.

Mas concretamente, el aumento de la población afiliada a la Seguridad Social (69,8 por 100 del

total de población activa en 1967; 80,7 por 100 en 1975) ha supuesto mayores necesidades

cuantitativas y cualitativas, que se ha reflejado en un crecimiento de gastos en los últimos años

del 25 por 100 acumulativo anual. Para cubrir estos gastos te ha dispuesto de tres fuentes

fundamentales de ingresos: cotizaciones, transferencias del Estado y rentas del capital, siendo

la más Importante las cotizaciones, que suponen el 90 por 100 del total de los ingresos.

Ingresos que han pasado de 183.000 millones en 1970 a 724.000 millones en 1976. De este

análisis comparativo, él "Libro Blanco" llega a una conclusión importante: "Parece evidente que

el ritmo de crecimiento de ingresos, gastos de la Seguridad Social, aunque considerable, es

insuficiente si se compara con los países desarrollados de Europa occidental y, lógicamente, el

crecimiento del volumen de gastos deberá continuar aumentando a un ritmo superior al del

producto interior bruto."

Sí lo anterior es evidente, no lo es menos, respecto a la segunda interrogante anteriormente

planteada, que es necesario revisar el actual modelo económico-financiero de la Seguridad

Social, pues las cotizaciones no serán suficientes para hacer frente a las nuevas necesidades

de ingresos. De ahí que se imponga una elevación sustancial de la aportación del Estado,

sensiblemente inferior hasta ahora a la de otros países de Europa occidental, lo cual requerirá

ineludiblemente una modificación en profundidad de nuestra estructura fiscal.

Hasta aquí un diagnóstico que no aporta casi nada nuevo a los trabajos, cada vez más

numerosos, sobre el tema de la Seguridad Social y algunos con mucho más rigor que lo

expuesto en el "Libro Blanco".

Ello reduce el interés de este apartado del "Libro Blanco" a los criterios de actuación, que en su

contenido básico se pueden sintetizar en los siguientes: intensificar la participación del Estado

para estabilizar la presión de las cotizaciones; reducir la actual regresividad del sistema,

actuando tanto sobre las bases de cotización como sobre los tipos; reformar la gestión para

mejorar la productividad; generalizar el sistema; unificar los regímenes y el tipo de cotización

sobre el salario real, y aumentar la participación de los gastos de las Administraciones Públicas

en el producto interior bruto, lo que exige una reforma fiscal. En nuestra opinión, estos criterios

no son discutibles, sino que lo importante es aplicarlos, teniendo en cuenta siempre—como

hemos señalado con reiteración—que es difícil afrontar los problemas económicos de la Se-

guridad Social sin aumentar la participación estatal, o lo que es lo mismo, sin que se realice con

rigor y prontitud una reforma fiscal. Todo ello sin olvidar la importancia de que se aumenten las

rentas del capital como ingreso de la Seguridad Social.

 

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