Autor: ;Velasco, Lino. 
 Los farmacéuticos y la Seguridad Social. 
 "Se divorcian"  :   
 Víctimas: Los trabajadores. 
 Pueblo.    10/06/1977.  Página: 8-9. Páginas: 2. Párrafos: 27. 

Da análisis de:

LÁZARO CARRERES y LINO VELASCO

LOS FARMACÉUTICOS Y LA SEGURIDAD SOCIAL

Tradicionalmente se ha considerado a la clase farmacéutica como a un sector de profesionales que nunca

han planteado problemas, por que existían o eran tan pequeños que apenas saltaban a las páginas de los

periódicos. esta Imagen de los profesionales de la farmacia los na encasillado come unos meros señores

ove despachan un preparado detrás de una farmacia de guardia qué lo cobran y le reponen sin embargo el

farmaceutico es un titulado que ha estudiado una carrera superior, de cinco cursos, y que se niega a ser

un simple señor que despacha fármacos.

El pasado ano, el sector farmacéutico acaparo la atención publica en la capital de España Cofares, la

cooperativa farmacéutica que suministra tos productos • las farmacias. Mace un par de meses, una

nota colocada en todas las farmacias de Madrid replicaba al Gobierno Civil. Y ahora, los farmacéuticos

se enfrentan con la mismísima Seguridad Social. Entiendo que el convenio entre /as farmacias y la

Seguridad Social para la venta de productos farmacéuticos termina el próximo día 29, los farmacéuticos

se negarán, a partir de esa fecha, a aceptar las recetas del Seguro, limitándose a sellar la receta, a exigir la

percepción del Importe por parte del cliente, y a devolver la receta con la fecha, precio y el sello al

beneficiario de la Seguridad Social, para que éste exija a la Seguridad Social el Importe de esta receta.

El conflicto entre los farmacéuticos - -en este caso la Asamblea General de los Colegios Oficiales de

Farmacéuticos es la que tiene la palabra— y la Seguridad Social tiene unas raíces económicas, pero

también unas motivaciones de malestar social de los farmacéuticos respecto a la consideración que de

ellos tienen ios altos organismos de la sanidad del país y la propia sociedad española.

HASTA ahora, tas farmacia* se regian por un convenio, según el cual, para el despacho de las recetas de

la Seguridad Social, corrían con un descuento del 7,5 por 100 del precio de venta al público de las

especialidades. Este descuento es el «quid» de le cuestión entre los farmacéuticos y la S. S.

Los profesionales de la farmacia entienden que ese descuento grava en demasía su economía, en beneficio

de la propia Seguridad Social. Un cálculo de los farmacéuticos indica que este 7,5 por 100, que para los

farmacéuticos se hace gravoso, para la S. S. viene a suponer exclusivamente un 0.75 por 100 del importe

de sus presupuestos generales.

Los farmacéuticos se quejan de que su actividad laboral se está convirtiendo en ruinosa, pues por todos

los lados se están recortando ios ingresos de los farmacéuticos: subida del precio de las medicinas sin que

repercuta en los porcentajes de los farmacéuticos, mayores costos de personal e instalaciones,

competencia con algunos otros establecimientos, etc.

Los farmacéuticos consideran culpable de la actual situación a la Seguridad Social, a la que han acusado

de «ente burocrático», sin que se haya llegado a un acuerdo con la S. S. sobre el problema de las medici-

nas. La propuesta de los colegios farmacéuticos jugará una rápida actualización del sector en la que

habrían de colaborar la Dirección General de Sanidad, la de la Seguridad Social y la propia industria

farmacéutica, pretendiéndose incluso un abaratamiento de los costos de los productos farmacéuticos.

Por otrá parte, los farmacéuticos se consideran desasistidos respecto a la Seguridad Social, que actual-

mente cubre a un 90 por 100 de la población española ^No es justo que seamos nosotros los que

paguemos en esta situación», declaran los portavoces de los colegios oficiales de farmacéuticos.

Respecto al problema de la subida del coste de los productos farmacéuticos, la Seguridad Social ha

indicado que este capítulo ha crecido espectacularmente en sus presupuestos. Los colegios de

farmacéuticos responden ahora a la S. S., admitiendo esta subida, pero añadiendo que las prestaciónes de

las farmacias han supuesto exclusivamente el 9 por 100 del presupuesto de la S. S., de los que los

farmacéuticos se han beneficiado exclusivamente en un 0,45 por 100 del total.

A mediados de esta semana, los colegios de farmacéuticos hicieron pública una nota, en la que anun-

ciaban su decisión de cobrar todo el importe de las recetas de la Seguridad Social, en tanto este organismo

no se avenga a reconocerles sus demandas. Mientras tanto, y si no hay un acuerdo definitivo antes del día

29 de junio, casi 30 millones de españoles beneficiarios de la S. S. tendrán que pagar sus recetas en el

momento de solicitar cualquier medicamento.

REIVINDICACIONES FARMACÉUTICAS

Las reuniones son, durante los últimos días, un 10 de junio de 1977 PUEBLO

COLEGIO DE FARMACÉUTICOS:

• "Hace falta una reforma fiscal que propicie una Seguridad Social financiada por el Estado"

SEGURIDAD SOCIAL:

• "El problema es artificial, pero el I. N. P. tomará medidas para evitar molestias a los beneficiarios"

C. de F.

"La situación económica que atravesamos actualmente es insostenible"

S. S.

"Esperamos que se arreglen las cosas"

La Seguridad Social ha indicado que el capítulo del coste de los fármacos ha crecido espectacularmente

(en sus presupuestos Los farmacéuticos admiten esta subida, pero ellos sólo se han beneficiado en un

0,45 por 100

• Los profesionales de Farmacia se consideran desasistidos respecto a la Seguridad Social, que

actualmente cubre a un 90 por 100 de la población española constante entre los farmaceuticos.

En un hueco de una de éstas, y mientras que el presidente del Consejo Oficial de Farmacéuticos Pedro

Marco, se encontraba ocupado con el tema, un portavoz nos apuntó su versión sobre la cuestión. Pedro

Capilla, secretario general del Consejo General del Colegio de Farmacéuticos, inició así su explicación

sobre las motivaciones del conflicto:

—Las relaciones de los farmacéuticos con la Seguridad Social han estado, durante años, sujetas a

conciertos que periódicamente se. iban renovando. En este que ahora vence, y en los anteriores, hemos

estado sometidos a situaciones injustas. Y digo injustas porque, en estas condiciones, los farmacéuticos

cotizamos en un doble sentido: como ciudadanos y como pertenecientes a nuestra profesión. Si los

márgenes son justos, no tenemos porqué aportar...

—Sin embargo, así lo han venido haciendo durante años...

—Cierto, pero las condiciones han cambiado. Hasta ahora se ha hecho así porque no había más remedio,

pero la democracia tiene que llegar en todo. Y es que no podemos continuar con ese enfoque, dado que la

situación económica de la farmacia es crítica. Y, aunque la Seguridad Social diga que hay farmacias que

no se encuentran en esa comprometida coyuntura económica, le podemos asegurar que son las menos...

Resumiendo, la Seguridad Social debe ser financiada por todos los españoles como ciudadanos, pero no

por algunos como farmacéuticos y como ciudadanos...

—Entonces, ¿qué soluciones puede haber en la actual situación de crisis?

—Primeramente ha de existir una reforma fiscal, siendo de esa manera financiada por el Estado la

Seguridad Social. Luego...

—Y dentro del actual momento de negociaciones sobre el problema, ¿qué aportan los farmacéuticos hacia

su clarificación?

—Nosotros estamos dispuestos a poner toda nuestra colaboración para cortar todo tipo de abusos que

puedan producirse. Podríamos ayudar en campañas sanitarias..., en fin, una serie de cosas. Todo menos

procurar una aportación económica que nos es imposible. No queremos causar molestias, pero es la

Seguridad Social la que mantiene una postura intransigente: o cotizamos como hasta ahora, o no hay nada

que hacer... Ocurre que la Seguridad Social se siente como un cliente muy importante de la farmacia, pero

no lo es. A lo sumo propicia una multitud de clientes individualizados y diversificados...

—¿Futuro de la situación?

—La solución de todo estriba en que la Seguridad Social acepte nuestra colaboración. Desde un control

del beneficiario hasta un control del médico, pasando por todo tipo de medidas de orden, como una

facturación segura y vigilada, que terminaría con todo tipo de abusos... Pero de todos modos. la situación

se ´ encuentra ahora en punto muerto. Y hay un dato muy significativo: el actual siete coma cinco por

ciento de aportación supone para el farmacéutico un treinta y tres por ciento de sus honorarios brutos y

mas de un cincuenta por ciento de las ganancias líquidas. De todos modos, hasta que no se acepte nuestra

postura inicial, quedarán interrumpidas las con versaciones. Una de las cosas que hemos ofertado es que a

cada beneficiario de la Seguridad Social se le diese una tarjeta, lo que ofrecerla enormes ventajas de cara

a control...

• HABLA LA SEGURIDAD SOCIAL

Tras la, dificultad para encontrar al subsecretario de la Seguridad Social, Victorino Anguera Sansó, y

ponernos en contacto con él, es Carlos Briones, jefe del Gabinete de Prensa, quien aporta datos a la

situación:

—El Ministerio no tiene opinión en estos momentos, porque las negociaciones continúan. El existente es

un problema artificial, creado por el Colegio Oficial de Farmacéuticos, no sé con qué fines. El Instituto

Nacional de Previsión mantiene abierta la negociación hasta el día en que termine el convenio. Los

farmacéuticos tomarán las medidas que sean, pero el I. N. P. tiene abiertas las negociaciones para arreglar

el asunto. Si la actitud final de los farmacéuticos lo requiere, el I. N. P. tomará las medidas más oportunas

para evitar las molestias que puedan ocasionarse a los beneficiarios de la Seguridad Social. Y ese abanico

de medidas es inmenso. La decisión sería política y aún no hay criterios formados sobre ella. No obstante,

podemos anticipar que habrá reuniones, en un plazo no largo, con el objeto de negociar un nuevo

convenio posible... Sí, somos optimistas y creemos que las cosas se arreglarán.

Y bajo la fecha del día 29 de este mes, en la que termina el actual convenio, se esconden las espadas en

alto del tira y afloja, comenzando entre la Seguridad Social y los farmacéuticos. Por ahora, siguen sin

entenderse.

PUEBLO 10 de junio de 1977

 

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