Autor: Roldán, Gregorio. 
 Mientras los farmacéuticos acusan a la Seguridad Social. 
 EL INP dispuesto a vender las medicinas en los ambulatorios     
 
 Diario 16.    11/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Mientras los farmacéuticos acusan a la Seguridad Social

El INP dispuesto a vender las medidnos en los ambulatorios

Gregorio Roldan

MADRID, 11 (D16).—Ante la postura mantenida por los farmacéuticos de cobrar íntegramente el

importe total de las recetas a los beneficiarios de la Seguridad Social a partir del próximo día 29, el

Instituto Nacional de Previsión está dispuesto a suministrar las medicinas en los ambulatorios y

residencias del citado organismo.

De llevarse a cabo esta medida, la Seguridad Social ahorraría un total aproximado de 40.000 millones de

pesetas, según manifestó a D16 un portavoz de la organización.

Pese a ello, la preocupación y el malestar del colectivo .—auténtico perjudicado— van en aumento y no

se descarta la posible intervención del Gobierno, de cara a resolver satisfactoriamente el problema, en un

periodo tan crítico como el de las elecciones.

Piden diálogo

Los farmacéuticos y el INP, entre tanto, se pegan. Simbólicamente claro. Aquéllos convienen en afirmar,

unánimemente que el culpable es el Instituto Nacional de Previsión y que ante una postura tan irracional

como la que éste mantiene, ellos no van a deponer su actitud.

En este sentido se manifiesta Manuel Santos Hernández, propietario de una farmacia en López de Hoyos,

manifestó a D16: "Nosotros hemos colaborado honradamente con el INP, pero llega un momento en

que hemos de pedir algo que nos corresponde en Justicia y que no hay ninguna Justificación para

escamotearlo. Por esta razón estamos totalmente unídos, con el fin de que el diálogo, al que confío que se

llegue, se desarrolle en unas condiciones mínimas de igualdad."

El problema en los barrios

El conflicto de las recetas, de producirse, incidiría dentro del sector farmacéutico sobre las oficinas de

farmacia cuya clientela está integrada casi exclusivamente por beneficiarios de la Seguridad Social. Una

vez más, entonces, se verían afectadas en mayor medida las farmacias situadas en los barrios periféricos,

cuyo volumen de ventas a la Seguridad supone el 85 por 100, mientras que las situadas en el centro no

suelen superar el 20.

Un empleado de la farmacia Serrano, en la barriada de Usera, y el propietario de la farmacia Luis Calvo,

de Valleeas, informaron en este sentido: "Efectivamente, en estos barrios el problema vamos a notarlo

más, pero es la única forma posible de que nuestras reivindicaciones sean atendidas."

Por su parte, José Fernández Lizard*, copropietario de la farmacia Peña Grande, situada en Cardenal

Herrera Oria, se muestra optimista, pese a calificar el tema de muy complejo. "Me parece absurdo

—dijo— que si a un particular se le cobra el importe total de las medicinas, nos veamos obligados

del hacer un descuento . del siete y medio por ciento a la Seguridad Social."

Hablan los beneficiarios -* Por su parte, los más directamente afectados por esta situación, los titulares de

las cartillas, han empezado a tomar conciencia del problema. José Sánchez Díaz, trabajador en el sector

de artes gráficas, manifestó: "Desconozco e] problema en su total dimensión, pero lo que no ignoro son

las consecuencias ni que somos nosotros, los trabajadores, quienes una vez más vamos a sufrirlas."

Manuel Expósito, camarero, y Antonio Fernández, metalúrgico, pusieron de relieve el problema que

acarrearía a la clase trabajadora, dada su menor disponibilidad económica.

 

< Volver