El problema de hoy: coraje y esperanza     
 
 Ya.    17/04/1973.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

El problema de hoy: coraje y esperanza

De la revista "Vida Nueva":

"Lo que sí parece urgente es que los cristianos de hoy nos planteemos este grave problema: cómo devolver la presencia de Cristo a los días en que se conmemora la pasión de Cristo. Bien esta el quitar la hojarasca de un folklore que nos daba la impresión de una, presencia de Cristo entre nosotros, pero quitar la hojarasca no es conseguir que el árbol tenga frutos. Desmontar las apariencias y desenmascarar las zonas de hipocresía es una labor de desescombro, pero no con ello se construye el edificio.

El problema es entonces hoy éste: ¿Cómo hacer que los cristianos a lo largo de todo el año —pero con mas intensidad en estos días—vivan la realidad de un Cristo muerto por nosotros y en nosotros? ¿Como lograr que nuestras celebraciones litúrgicas vayan más allá del rito y ayuden a nuestras comunidades a descubrir la realidad de la redención y el dolor del Cristo histórico y del que hoy sigue agonizando en nuestros hermanos? ¿Cómo hacer para que la alegría pascual no sea un mito en nosotros ni se quede en una celebración estética de la noche del sábado?

Parece evidente que el camino no será un rereso nostálgico a unas celebraciones que "nos dieran la Impresión" de una Semana Santa fervorosa. Eso podría tranquilizar nuestro sentimentalismo, pero difícilmente pastores y fieles saldrían transformados por tal regreso a lo externo.

Parece que las consignas del cristiano de hoy sean el coraje y la esperanza, El comenzar la lucha por su interior, el recordar que la procesión tiene que empezar por dentro. El aceptar luego un papel de humilde levadura que fermenta sólo un pan y no toda la harina del mundo. El trabajar a nivel de pequeñas y sincera» comunidades que buscan la presencia de Cristo sin ponerse nerviosas por el hecho de que muchos coches huyan a Torremolinos en caravanas que son hoy "los tradicionales desfiles de Semana Santa". Pero parece que Cristo no estuvo nervioso durante la cena del Jueves Santo por el hecho de que, a la misma hora, se celebraban bacanales a todo lo ancho del imperio romano. Los doce hombres extraños de aquella noche santa pusieron la semilla de la fe en el mundo, en un mundo más paganizado que este que a nosotros nos esta tobando vivir."

 

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