La ponencia rechaza las enmiendas. 
 Fernando Suárez: Para ser leal a Franco no hay que impedir que el pueblo diga su palabra     
 
 ABC.    17/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

LA PONENCIA RECHAZA LAS ENMIENDAS FEMANDO SUAREZ: "PARA SER LEALES

A FRANCO NO HAY QUE IMPEDIR QUE EL PUEBLO DIGA SU PALABRA"

Concluida la fase de defensa de las tres enmiendas a la totalidad del Proyecto de ley en las Cortes, tomó la palabra la Ponencia, por segunda vez en el Pleno, en esta ocasión por medio del procurador Fernando Suárez González.

El señor Suárez elogió primeramente la Intervención de Blas Pinar, a la que calificó como firme y brillante. Hablando del señor Fernánd´ez de la Vega, dijo que se había producido de una manera firme y malhumorada.

DISTINCIÓN.—Contestando a la distinción formulada por el señor Pinar entre la ley de Principios del Movimiento Nacional y el resj» de las leyes constitucionales. atribuyendo a la primera un rango superior, el señor Suárez González dijo que lo» enmendantes consideraban que los principios del Movimiento Nac.ional son un límite insalvable en el sentido de que no se puede modificar, según los enmendantes, ni los principios ni los preceptos que en ellos se respaldan. A este respecto Indicó que en variados ambientes jurídicos había causado cierta extrañeza la cláusula contenida en la ley de Proncipios del Movimiento Nacional, que califica a tales Principios como irreformables.

El señor Suárez afirmó que si la Constitución española no pudiera modificarse, nos encontraríamos ante una Constitución de las llamadas pétreas. En este sentido citó las palabras del señor Pinar en su intervención, cuando relacionó este calificativo con la frase evangélica de que la Iglesia se asienta sobre Pedio, pero añadió el señor Suárez, estamos hablando de tejas abajo, y lo normal es que el cambio penetre por tí nroceso de revisión previsto.

MODIFICACIÓN.—El señor Suárez González dedicó luego su intervención a demostrar que la ley de Principios del Movimiento Nacional tiene el mismo rango que las demás Leyes Fundamentales, y que, en consecuencia, puede ser modificada. No está consignado en precepto alguno 2te nuestro ordenamiento —erijo— un rango superior para la ley de Principios del Movimiento Nacional, a la que en todo caso se la considera como síntesis de las demás. Y dijo que no se puede convertir en contrafuero la modificación de los Fueros.

Agregó luego que, además, en contestación a la cita del señor Pifiar de que el Movimiento significa la comunión de los españoles en los ideales que dieron vida A la cruzada, que también el Movimiento está abierto a todos los españoles. Cuando el Rey afirmó que tiene que ser defensor de todos los españoles, mal puede estar condicionado por un determinado tipo de representación como puede ser. en este caso, la orgánica.

MUÑOZ ALONSO.—Citó el señor Staarez a Muñoz Alonso cuando decía que loa Principios del Movimiento Nacional no se dejan al arbitrio de la Monarquía o del Gobierno, sino a la voluntad del pueblo y de las Cortes, y a Fernando Herrero Tejedor, cuando decía que el valor de Jos Principios del Movimiento Nacional reside no en oue estén reconocidos por una ley de rango especial, sino en que provienen de la voluntad de los pueblos en circunstancias excepcionales.

Franco, dijo, sabía que lo único inalterable es la Voluntad, con mayúscula, y no podía dejarnos algo que permaneciese rígido hasta la consumación de los siglos. Como hemos sido fieles al Caudillo, añadió, tenemos que serlp al Rey, y para ser leales a Franoxj no hay que impedir que el pueblo diga su palabra. El pueblo, anadió, en el que Franco tanto confió.

APLAUSOS.—Insistió luego sobre el alcance y los objetivos de la reforma política, y afirmó «que no sea posible que un español llame misérrima oposición a quien no piensa como él». Esta alusión del ponente a una frase pronunciada por el enmendante señor Fernández de la Vega, provocó los aplausos por parte de los procuradores y también de los Invitados presentes en la tribuna del hemiciclo, ante Jo cual, el presidente de las Cortes, señor Fernández-Miranda, recordó la obligación del público de abstenerse de cualquier manifestación.

El señor Suárez continuó su intervención diciendo que si alguien vota en contra de la ley, está votando no contra la democracia Inorgánica, sino que vota en contra de que el pueblo hable.

Estas palabras del señor Suárez provocaron repetidos «noes» ruidosos de buena parte de los procuradores.

El señor Suárez siguió diciendo que si el pueblo desea el tránsito pacífico hacia una situación nueva, y esto se logra, será la primera vez que una constitución se reforma por los procedimientos previstos en la misma y «sin romper un plato». «Este —dijo— será uno de los mejores méritos de la etapa histórica que estamos culminando.>

El ponente terminó su Intervención entre algunos murmullos, que acompañaron a sus últimas palabras, cuando afirmó que si alguien vota en contra de la ley. no atribuya su voto a un particular entendimiento de la lealtad a Franco, lo cual equivaldría a un monopolio de la figura histórica de un hombre que repetidamente proclamó su confianza en el pueblo, a cuyo consenso acudió en numerosas ocasiones.

Finalizada la intervención del señor Suárez González, el presidente concedió unos minutos de descanso, antes de dar nuevamente la palabra a los enmendantes, señores Pifiar López y Fernández de la Vega, que la habían solicitado en nao del derecho de réplica.

 

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