Juego a la contra     
 
 ABC.    17/11/1976.  Página: 3-4. Páginas: 2. Párrafos: 7. 

JUEGO A LA CONTRA

_ Está en. marcha una campaña de oposición, al referéndum; una campaña publicitaria para promover la abstención ciudadana en la consulta sobre la reforma política; una «contracampaña» dirigida a combatir la propaganda, que haga el Gobierno alentando a la asistencia de votantes.

Será, si el proyecto se realiza, un error evidente. Y un error más a sumar en la lista de los cometidos ya por una parte de la oposición. En concreto, por la denominada Coordinación Democrática*

Un referéndum, sea el que se va a celebrar en diciembre u otro cualquiera, forzosamente se convoca bajo el mandato de un Gobierno, y éste Gobierno lo preside, lo controla. Y, naturalmente, hace propaganda del mismo. Esto es más fácil de comprender que las razones de la oposición para negarse a la celebración de la consulta popular, democrática, del referéndum.

Por otra parte, ocurre, en este caso, que del referéndum, si la votación es mayorítariarnente afirmativa, saldrá lina confirmación democrática para nuestro país. Será el refrendo popular a la reforma política. Es decir, a un nuevo sistema político con pluralidad de partidos, bícameralismo, elecciones periódicas, etc.

Como no es cosa de interpretar que la oposición no quiera abrir camino a la democracia, sólo cabe entender que este sector de la oposición pretende, como dice, negociar con el Gobierno nada menos que las condiciones de celebración del referéndum. Pero vuelve, aquí, a fallar el fundamento de tal pretensión.

¿Por qué? Porque mientras no se celebren elecciones y no sea dato cierto la representación popular que cada partido tiene ¿a quién o a qu« representa, con certeza, la Coordinación Democrática? De momento, no tiene ya la inicial consistencia de grupo. £ incluso cabe la posibilidad de que, ante el referéndum; se dividan las opiniones de sus componentes.

El error de la «contracampaña» se reviste, así, de impertinente audacia. El Gobierno actual, aun destinado a ser sustituido cuando culmine el proceso de la reforma política, representa la legalidad constitucional.

¿Por qué tendría que negociar con quienes sólo representan, por ahora, la disconformidad?

Pero todavía puede llegar a tener más graves proporciones el error de la campaña contra la asistencia al referéndum. Para muchísimos españoles la recomendación de la «contracampaña» puede tornarse, sin duda, en el estímulo más eficaz para acudir a las urnas; para votar. Quizás a Coordinación Democrática y a sus voluntarios publicistas les falta un dato decisivo: el número de quienes están en su oposición.

 

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