Acotaciones al pleno. 
 Una sesión agotadora con ventiuna intervenciones  :   
 Mientras algunos procuradores sólo necesitaron cinco minutos, otros consumieron tres cuartos de hora. 
 ABC.    18/11/1976.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 34. 

ABC. JUEVES 18 DE NOVIEMBRE DE 1976. PAG. 6.

ACOTACIONES AL PLENO UNA SESIÓN AGOTADORA CON VEINTIUNA INTERVENCIONES

Mientras algunos procuradores sólo necesitaron cinco minutos, otros consumieron tres cuartos de hora

Sesión «maratoniana», la segunda del Pleno de Reforma, celebrada en la mañana de ayer, en el Palacio de las Cortes. Terminada la fase de las enmiendas a la totalidad en la tarde anterior, se inició el desfile —por la tribuna de los oradores— de quienes presentaron enmiendas al artículo o bien observaciones a la generalidad.

Quedaban, de los diecinueve escritos presentados con diez firmas, dieciséis con delebho a ser defendidos. Sólo renunció el tutor de tino de ellos, don Manuel Conde Bandrés.

La puntualidad volvió a ser nota dominante: A las diez de la mañana y cinco minutos, «1 presidente de las Cortes, don Torcuato Fernández-Miranda, pronunció las tres palabras rituales: «Continúa la sesión.»

EL APOYO AiL PROYECTO.—El primer orador de la jomada fue don Jesús Esperaibé de Arteaga. Su Intervención fue de ponente más que de enmendante, porque, en definitiva, apoyó el proyecto del Gobierno, reconociendo su honestidad. A las diez y doce minutos ponía punto final a sus palabras, reservándose el derecho de pedir nueva Intervención si el proyecto del Informe fuera reformado.

OTRO REFUERZO.—También fue favorable al proyecte, en sus líneas generales, la Intervención de don Carlos Iglesias Belgas, aunque no dejó de exponer algunas Importantes opiniones sobre bicame-rallsmo, número de miembros de las Cámaras, sistema mixto mejor que el proporcional y el mayoritario...

Resumió su postura en estas palabras: «En cualquier caso, apoyaré la reforma por considerarla de todo punto necesaria.» El señor Iglesias Selgas, que comenzó a hablar a ,las diez y doce minutos, finalizó catorce minutos después.

EL MUNDO DEL TRABAJO.

—Don Rafael Arteaga Padrón, portavoz del Gruipo

Parlamentario Laboral-Democrátlco defendió la postura que ya había manifestado con anterioridad: presencia del mundo del trabajo en ambas Cámaras. Un trabajador por cada provincia, al menos.

Teme que por el sistema de partidos no le será fácil a los trabajadores manuales acceder a los escaños parlamentarios. Sus precisiones sobre quiénes eran o no eran, a su juicio, trabajadores, levantaron mumullos de exteañeza. Consumió once minutos.

CANSANCIO.—La sesión comenzó con muy pocos procuradores en los escaños. Tampoco había demasiado público en las tribunas de invitados. La expectación viva del día anterior se había esfumado. A lo largo de la mañana el hemiciclo se animó 7 en los pasillos y en el bar la concurrencia fue, a ratos, mayor que dentro del salón de sesiones.

Acusaban cansancio los «padres de la Patria». Las Intervenciones del señor Los-tau Román (trece minutos), y doña Montserrat Tey (once minutas), unieron a su brevedad su concisión. La siguiente, a cargo de don Emilio Lamo de Espinosa, que se extendió durante cuarenta y cinco minutos, pesó en la sala por exceso de minuciosidad jurídica, pese a ser, como todas las actuaciones del señor Lamo, de un´Innegable interés, pues abordó prácticamente todos los temas que se tocan en la ley o que son afectados por ella.

Vimos, desde la tribuna de Prensa, a no pocos procuradores más atentos a la lectura de los periódicos de la mañana, que a las intervenciones de los oradores. El artículo de Emilio Romero en ABC, especialmente, andaba de mano en mano.

Siguieron las Intervenciones de don Rafael Díaz Llanos —que, con su tono enérgico, sacudió la atención del hemiciclo y arrancó ovaciones—, don David Pérez Puga, don Raimundo Fernández-Cuesta y don José María Morrondo, que cerró Ifl sesión matinal.

LUCIDEZ.—Un caso admirable de vitalidad y de lucidez lo constituyó, como en anteriores ocasiones, el señor Pernández-Cuesta. Al margen de sus opiniones políticas, brillantemente expuestas y defendidas, sorprendió a todos la pulcritud de su oratoria, la lógica perfecta de sus razonamientos.

Cuando se supo en pasillos que Raimundo había comenzado a hablar, los escaños comenzaron a llenarse.

Se le siguió con un Interés especlalísimo y la larga ovación que acogió el final de sus palabras le acompañó hasta que regresó a su estrado, prolongándose después unos momentos más aún. Las felicitaciones le llovieron de to--dos los rincones del hemiciclo.

IDAS Y VENIDAS.—Desde que el «banco azul» fue colocado en el estrado presidencial el Gobierno se encuentra especialmente expuesto a todas las miradas. Se le observa con lupa: se siguen sus reacciones, las conversaciones entre los ministros, las notas que se les pasan y. especialmente, sus idas y venidas...

Ayer, a las 12,50, el vicepresidente y ministro de la Presidencia, señor Qsorio García, abandonó su escaño y salió del salón de sesiones. Tras él salló también el ministro de la Gobernación, señor Martín Villa, y poco después lo hizo el presidente del Gobierno, don Adolfo Suárez. Doce minutos más tarde regresó el señor Osorlo. Un minuto después regresaba el señor Martín Villa y salía el ministro de Asuntos Exteriores, señor Oreja Agulrre.

Todo este movimiento en los escaños del estrado presidencial atrae de un modo especial la atención de los procuradores y de cuantos nos hallamos en las tribunas.

ENFERMERÍA.—En las Cortes, en la primera planta, existe una enfermería muy bien Instalada y, sobre todo, atendida por un, equipo excepcional: el doctor don Manuel Pérez de Petinto, como médico Jefe, ayudado por el doctor don Jesús del Pino Baca y por don Carlos Gordon Moya. Tres profesionales perfectamente compenetrados, eflclentíslmos y, sobre todo, de una cordialidad insuperable. Par» lo* procuradores es una tranquilidad saber Que ellos estás allí desde primera a última hora, dispuestos a atender cualquier emergencia.

En la noche del martes, cuando la sesión había terminado, don Alberto Martín Artajo se sintió indispuesto por una afección cardiaca. Fue atendido en el despacho del letrado mayor; se rehizo rápidamente, gracias a la oportuna intervención >>«1 eetulpo médico, y el señor Gordon Moya lo acompañó hasta su domicilio, ya muy recuperado. Ayer por la mañana la enfermería trabajó a ritmo Intensivo. Hubo lipotimias, trastornos emocionales, alteraciones, por fortuna, leves. Todas atendidas Inmediata y sastisfactorlamente.

NO tiene nada de extraño si se tiene en cuenta que en estas sesiones plenarias existe en las Cortes una concentración de más de quinientas personas entre procuradores. Invitados, periodistas v funcionarlos de la casa.

PRENSA,—Una vez más merece felicitaciones, por la eficiencia de su funcionamiento, el Gabinete de Prensa de las Cortes que tienen a su cargo don Mariano Rojas, don Ramón Castillo Mesegueír y doña Mana Llatas.

 

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