Autor: Contreras, Lorenzo. 
 La primera sesión del pleno de las Cortes sobre Reforma Política. 
 Debate sobre la vigencia de los principios del Movimiento     
 
 Informaciones.    17/11/1976.  Página: 2,3. Páginas: 2. Párrafos: 17. 

LA PRíMERA SESIÓN DEL PLENO DE LAS CORTES SOBRE REFORMA POLÍTICA

Debate sobre la vigencia de los principios del Movimiento

«GRAVÍSIMO RIESGO DE ESTE PROCESO L1QUIDATORIO OE LAS INSTITUCIONES» (DON JOSÉ MARÍA FERNANDEZ DE LA VEGA)

«INTERESA QUE EL PUEBLO HABLE CUANTO ANTES, Y POR ESO YO ME CALLO» (DON MANUEL ESCUDERO)

MADRID, 17.

TESTAMOS de tejas pora abajo», dijo el ponente don Fer-_O na-ndo Sitares al enmendante don Blas Pinar cuando éste invocó la fundación de la Iglesia como criterio a favor de las Constituciones «pétreas».

El fundador de Fuerza Nueva jugaba con el significado etimológico de Pedro y replicaba a su vez a un adjetivo que le aplicó la ponencia. Ante 2a puntualisación del señor Sitares, don Blas Pinar manifestó:

«yo creía que España era trascendente y no sólo de tejas para abajo.»

El cruce de frases estaba en el deoate sobre la vigencia de los Principios Fundamentales del Movimiento, definidos en su ley propia como «permanentes e inalterables por su propia, naturaleza»

El histórico Pleno de Jas Cortes para la decisión sobre la reforma política había comenzado a las cinco en punto de la tarde. A esa hora, todo estaba dispuesto para la gran discusión. En los alrededores del palacio legislativo se había congregado gran cantidad de públipo, que esperaba la llegada del presidente del Gobierno y de sus ministros. Una masa de reporteros gráficos disparaba sin cesar sus cámaras.

Representantes de la televisión extranjera habían tomado posiciones. Dentro del edificio, en los pasillos, la animación era extraordinaria. En las tribunas de invitados no cabía una aguja. En el hemiciclo, que se fue poblando lentamente, se advertían bastantes claros. En los corrillos se había comentado hiperbólícam ente que bastan tes procurados, sobre todo sindical e s, habían emprendido, en un avión especialmente fletado, viaje a Panamá, con el fin de asistir a un Congreso Internacional de la Seguridad Social. Ni que decir tiene que la circunstancia habla levantado rumores aviesos.

El banco azul, destinado al • MMMBti tlftAt* replMfc. Nadie faltaba. Nadie había viajado. Los ministros militares vestían de uniforme. En la cara del presidente, Suárez, sé advertía un aire de gravedad preocupada

LA «SOLEDAD SONORA..

La sesión fue abierta con1 los trámites de ritual^ es decir, lectura del acta de la sesión anterior y juramento tíe los nuevos procuradores, entre los que se encontraba «1vicepresidente del ´Gobierno para asuntos He la Defensa, teniente general Gutiérrez Mellado. El preside n t e de las Cortes, previamente, hizo una introducción necrológica para recordar a los fallecidos Rodríguez de Valcárcel, García Lomas "y Araluce Villar. El señor Fernández-Miranda hizo un quiebro místico-lírico al decir que. cobijaba su sentimiento en el recuerdo como una «soledad sonora». De García Lomas usó su frase de despedida como alcalde de Madrid: «Aquí os d e j o mi corazón, maltrecho y enamorado». De Araluce dijo que «quedó maltrecho todo él» con el «salvaje atentado» de que fue víctima Para evocar a Valcárcel utilizó un verso de Machado, que viene convírtiéndo s e últimamente en el poeta comodín de los, orador es políticos de la nueva Monarquía: «Era, en el Du^p sentido de la palabra, bueno. >

SOLO AMAGARON LOS MALOS HUMORES

La sesión discurrió sin especiales incidentes. Se respiraba una evidente tensión,

,perx> los malos humores sólo amagaron. No llegaron a estallar. Cuando el presidente de las Cortes aludió al procedimiento para las votaciones hubo rumores prontamente extinguidos. Este asunto se ha convertido en la cuestión polémica principal. Hay barruntos de abstenciontórrto por parte de varios grupos "parlamenta´ ríos" y se tiene la impresión de qué esta posibilidad preocupa al Gobierno, dado que las abstenciones equivalen a votos negativos por la ncesidad de alcanzar en favor de la reforma política una aprobación de los dos ter-cioá de las Cortes. Entienden no pocos procuradores que si la votación de las enmiendas totales y parciales se pospone a la votación global de la ley, la aprobación de ésta eliminaría %1 sentido del pronunciamiento sobre aquéllas. Y justamente tal parece ser la intención oficial. En los pasillos se oían comentarios de este tenor: "Entonces, ¿qué pintamos nosotros? ¿Para qué se nos ha convocado?"

UN APELLIDO PARA LA REFORMA

Fue un espectáculo ver a Miguel Primo de Rivera, uno de los "halcones" del Consejo Nacional, convertido en defensor del dictamen de la reforma política. Todo su discurso fue seguido atentamente. Su colofón fue imitación de la famosa frase de Rodríguez de Valcárcel durante la jura del Rey: "De?de el emocionado recuerdo á Franco, y por nuestra lealtad al Rey, os pido vuestro voto favorable."

Hubo aplausos. En la .cara de Girón se advertía vn- cierto aire socarrón. Pero el hielo habla sido roto en parte. Un apellido del régimen franquista había servido de cuña.

EL CASO DE LA PIEDRA

A .partir de este momento, el debate entró en su fase más atractiva. Escudero Rueda, que había presentado enmienda de totalidad basada en razones democráticas, resignó prácticam ente su defensa porque —dijo— «no quiero entorpecer un camino». Había llegado la hora de Blas Pinar. El notario subió al estrado con un magnetofón y lo hizo funcionar para la grabación de su discurso Era la primera vez que .él fundador de Fue r z a Nueva hablaba en un Pleno de las Cortes, y así lo hizo constar. Basó su condena de la reforma y. por ende, la petición de su retirada, en argumentos políticos, morales y jurídicos. Citó a Balmes. Dijo que si Franco es, como frecuentemente se ha dicho, irrepetible, ello debe interpretarse como respeto para su obra y no como excusa para su demolición. E3 momento más llamativo del discurso fue aquel en que el notario combatió el argumento de la Ponencia sobre su concepción d« la actual «constitución» española

A juicio de los ponentes, Blas Pinar preconiza una Constitución pétrea. El interesado contraatacó diciendo que «tal afirmación petrificante carece d« fundamento, y la reputo ´gratuita, aun q u e no me molesta, pues Cristo, al petri. ficar a Simón, lo hizo piedra angular de la Iglesia, y nadie pondrá en duda la fuerza vitalizante y salvadora de semejante piedra».

Blas Pinar se riego, de todos modos, a considerarse petrificado. En "torno´a la metáfora se desarrollaría después una curiosa lid de puntuali-zaciones, pues el ponente Fernando Suárez, ai replicar. hizp ver que la salificación . de «pétrea» aplicada a las Constituciones fue término acuñado por el jurista Pérez Serrano y no invento de la Ponencia. El notario aduciría que ignoraba este jJoímendr, y que la Ponencia, al asumir el adjetivo, se hacia ´responsable de su empleo:

INVOCACIÓN A LOS ESPIRITAS

El argumento central de Pinar era que la reforma atenta contra los principios fundamentales del Movimiento, declarados en la ley de 1958 como «permanentes e inaltera. bles por su ^propia -naturaleza». El lector tiene ya «B otro lugar de este número cumplí, do detalle ,de la, intervención del consejero nacional del Movimiento. Baste señalar como aspecto especialmente curioso la frase que hace referencia a un Franco que, «previendo la argumentación de la Ponencia de que desde un punto de vista legal todas las Leyes Fundamentales tienen el mismo rango jurídico, aseguraba que la ley de Principios "posee su propia singularidad" y con ella "un valor relevante"».

Esta previsión casi de ultratumba no fue la única referencia que durante la sesión se hizo a los muertos. £3 ponente don Fernando Suárez llegó a combatir la permanencia eterna de los principios, basándose en el testimonio de los fallecidos Herrero Tejedor y Muñoz Alonso. Este último comentó dura n t e su carrera mortal, poco antes de sufrir el infarta que privó al régimen de uno de sus más celebrados dialé éticos, que «los principios, mientras no se sometan a referéndum nacional con resultado negativo, esta claro que son permanentes e inalterables». Y Herrero Tejedor fue citado como autor •del juicio, según el cual el pue. blo español aceptó el rango especial de los principios en circunstanc i a s trascendentales para su existencia. Blas Pinar acusaría a Suárez de «erigirse en "médium" de lo que opinaron dos fallecidos», y apuntó con sarcasmo su tendencia al arámi s m o. El fundador de Fuerza Nueva dejó también suspensos a los presentes cuando pidió a Fer. nández-Miranda que baj ase de su sillón presidencial para defender, como mero procurador, los criterios que sobre la necesidad de la reforma política había expuesto ante los periodistas en una oportunidad reciente. No hubo respuesta del titular de las Cortes para esta invitación.

Cuando Blas Pinar se retiró del estrado, aplaudió parte del Gobierno, especialmen. te tí almirante Pita y el ministro del Ejército, teniente general Alvaréz-Arénas".

UN MILLÓN DE MILLONES

El teroer enmendante de totalidad era jel presidente del Sindicato Nacional de Ganadería, señor Fernández de la Vega. Fue tal ivez-el suyo el discurso más.´duro;- pues Blas Pinar sólo acentuó la dureza de sus palabras en «1 turno de réplica. De los labios del ganadero brotaron alusiones a los beneficios de los altos cargos, a las cano n-j las de los Bancos nacionales, a. los "asesores inorgánicos" del Gobierno, a la voluntad de "acabar con el Régimen", a la liquidación del Frente de Juventudes y del S.E.U., a la necesidad de revisar "los escándalos en los Tribunales de Justicia, empezando por Matesa y siguiendo por el aceite de Redondela, fel gas ´natural y la Lockheed... SerfaM también a la Prensa cuando diío:

"Acusamos a todos aquellos que desde los privilegios del poder económico y financiero sostienen las publicaciones subversivas de marcado acento nrarxista y ´ponen al mismo tiempo a buen ´recaudo, fuera de nuestras fronteras, la escalofriante cifra de un billón de pesetas." Y tradujo: "Es decir, un millón de millones."

Se produjeron rumores risueños.

GISCARD, DISCÍPULO DE JOSÉ ANTONJ0

£1 procurador enmendante no pronunció varias- frases que aparecen centenadas en el texto entregado -a la Prenaa y que acusan el Gobierno de conculcar la tegfelactón, especialmente cuando dio cuneo a la ley de Partidos

(Pasa a la páff. stgruiente.)

17 de noviembre de 1376

INFORMACIONES

(Viene de la pág. anterior.)

Políticos. Igualmente acusó al Gobierno, esta vez sonoramente, de "inventarse una oposición irreal o cuando menos irrelevaate que convirtiese en concesiones gubernamentales, lo que en realidad eran dáseos propios´*". Propuso como único pacto «oeial posible "el gran pacto nacional del Sindicato vertical".

Finalmente, entre otras .cosas, se apoyó en el reciente libro de Giscard d´Estaing, "Demoeracia francesa", para-reclamar la superioridad del sistema español y el derecho Ai la originalidad política. Lo que en este punto lúe acusadamente original fue el intento de haoer aparecer al Presidente de la República Francesa como un epígono de José Antonio. Una de las frases del libro sobre las insuficiencias del marxismo y el liberalismo clásico mereció este comentario del orador: "Esta expresión nos aporta ya ciertos aromas joseantoruanos que llegan a producirnos el efecto de que estamos leyendo cualquier discurso del fundador ideológico del Régimen". La,sorpresa de Giscard cuando se entere será, presumiblemente, mayúscula.

Los pasajes m á s, vidriosos de Fernández de la Vega, que calificó a Donoso Cortés como «el pensador político más avanzado de Europa», fueron los alusivos a los compromisos de don Juan Carlos de Borbón cuando juró como Príncipe de España. Posteriormente el enmendante preguntaría: «¿Dónde termina un proceso que al barrer al franquismo deja a la Carona sin su más sólido soporte?»

PALMAS V BRONCA

La intervención del ponente don Fernando Suárez fue brillante. M presidente de las Cortes llamó la atención al público invitado cuando éste Inició «n aplauso que rubricaba esta frase del ponente: «Que no sea posible que un español llame misérrima oposición a quien no piensa como él.»

LA RELATIVIDAD DE LOS PRINCIPIOS

Pero quizá el episodio más importante del debate sobre los Principios del Movimiento fue aquel en que Suárez, refutando a Blas Pinar por haber citado a la ley de Principios como intermedia entre la ley de Sucesión de 1947 y la Ley Orgánica del Estado de 1967, recordó que precisamente Franco, al «traer» dicha ley, habla establecido una modificación de los Principios Que se juraban en 1947 «pues de lo contrario tendríamos al sucesor jurando la revolución nacional sindicalista, el repudio de la Banca y del sistema capitalista». Con este argumento, Fernando Suárez relativizaba el papel de los dogmas que varían según los tiempos.

COMPONENDAS V PASTELES

El turno de réplica dejó «descolgado» al señor Fernández de la Vega, que sólo ensayó vaguedades teñidas de cierta audacia. En cambio, don Blas Pinar dio su versión concreta de lo que de"be ser el referéndum al decir que la consulta al pueblo tendría que plantearse en términos de preferencia u opción entre un régimen liberal y el régimen de Franco. «Con claridad —subrayó—. Democracia orgánica o inorgánica. Lo demás son componendas y pasteles. Prefiero un régimen ¡constituyente a esta máscara estúpida de la reforma democrática.»

Según Fernández de la Vega, el referéndum no debe ser administrado por el Gobierno actual, «padre y tutor de la ley»^ Y añadió entre risas casi" generales: «He empezado a no entender de este terna absolutamente nada».

 

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