El pleno de la reforma política. 
 Las votaciones, al final de los debates     
 
 Informaciones.    17/11/1976.  Página: 3,4. Páginas: 2. Párrafos: 42. 

EL PLENO DE LA REFORMA POLÍTICA

Las votaciones, al final de los debates

«AHORA SE OS PIDE SOLO UN VOTO FAVORABLE, JUSTAMENTE PARA PASAR AL REFERENDUM Y PARA QUE SEA EL PUEBLO EL QUE DIGA LA ULTIMA PALABRA» (DON FERNANDO SUAREZ)

«EL PROYECTO, EN CONFLICTO CON LA FILOSOFÍA POLÍTICA DEL ESTADO QUE SURGIÓ EN LA CRUZADA» (DON BLAS PINAR)

MADRID, 17 (INFORMACIONES).

UNOS minutos después de las cinco, el presidente de las Cortes Espundias, don Torcuata Fernández-Miranda y Hevia, declaró abierta la sesión plenaria de la Cámara, sesión que durante estos últimos dias ha sido considerada como histórica. La tarde no iba a dar para más que la exposición del informe de la ponencia, que Titeo don Miguel Primo de Rivera; la intervención de los tres enmendantes a la totalidad:

don Manuel María Escudero Rueda, don Blas Pinar López y don José María Fernández de la Vega; y para la contestación de don- Fernando Suárez, primero a las enmiendas a la totalidad y después a la réplica de los señores Pifiar López- y Fernández de la Vega.

Prestaron j u r amento los nuevas p r o c u r adores en Cortes: don Antonio Castro VUlacañas, don Vicente Oe-bría n Carabias, don Juan Antonio Gallego Morell, don Manuel Gutiérrez Mellado (vicepresidente del Gobierno para la Defensa), don Luis Fabián Márquez Sánchez, don Ramón Martín Mateo, don José Luís Pérez Tahoces y don Ángel Vían Oirtuño.

A continuación, se dio cuenta de los ceses producidos y se procedió a la lectura del acta del Pleno anterior; así como alas excusas de asistencía de 24 procuradores y a las modificaciones en la lista de procuradores,

Don Torcuato F e r nándezMiranda volvió a tomar la palabra para advertir a los procuradores que se había producido un error- mecanográfico en el texto del proyecto de ley, tal y como figrura en el «Boletín Oficial de las Cortes»; error consistente en que la disposición transitoria primera, donde dice que el Gobierno regulará las primeras elecciones a Cortes para constituir un Senado de 350 diputados, debe decir:

«...p ara constituir un Congreso de 350 diputados».

Más adelante, el señor Fernández-Miranda hizo hincapié en su Intención de aplicar (isobre la marcha» las normas del procedimeinto de urgencia —tal y como había anunciado en sus contactos con la Prensa— y explicó brevemente los tres tipos posibles de votación, aunque sin. anticipar en concreto cuál se llevaría a cabo, lo que sí quedó claro es que las votaciones se producirían en todo caso al final, una vez terminada la exposición y defensa, tanto de las enmiendas como de las tesis de la ponencia. Y argumento, en apoyo de su tesis, que el artículo 88-3 del Reglamento establece que «defendidos ante el Pleno, enmiendas o votos particulares, se votarán en primer lugar».

INTERVENCIÓN DE DON MIGUEL PRIMO DE RIVERA

A continuación, el presidente concedió la pal abra al miembro de la ponencia, don Miguel Primo de Rivera y Urquijo, quien comenzó su intervención para presentar el proyecto de ley de Reforma Política. Eran las cinco y veinticinco de la tarde.

El señor Primo de Rivera se refirió, en primer lugar, a la dificultad que había entrañado la tarea de informar el proyecto de ley para la ponencia, por la hipersensibilidad1 que vive actualmente España y por los obstáculos políticos surgidos, sin embargo, señaló que había sido fundamental para llevar a buen término e] trabajo de la ponencia, el informe emitido por el Consejo Nacional.

Indicó que estas dificultades habían sido constantes en las trece reformas constitucionales, que hasta ahora hemos tenido desde la Carta de Bayona, arinque hoy los obstáculos son de otra naturaleza. La obstinación de algunos miembros de la clase política, al no querer comprender que lo que se pretende es hacer una nueva Constitución, basada en la legalidad de la vigente; y otros, en contra de esa postura, intentan negar la legalidad vigente y exigen una ruptura, y empezar a hablar. Entre estas dos

posturas,, está la mayoría razonable de los políticos y del pueblo español, que, conscientes de que la situación antes de morir, el Caudillo y la de hoy son distintas, exigen la postura intermedia de la evolución, en lugar de las otras dos posibles: el inmovilismo y la ruptura,, porque saben que la autoridad política de Franco es irrepetible y hay que sustituirla por otra autoridad política. Y no precisamente por la que cada uno. egoístamente, quiera ahora esgrimir.

Es la hora de la consulta —añadió— y si en atención a estas nuevas instancias que se produzcan, tuviera que renegar de aquella memoria o de los hombres que tan generosamente le sirvieron, que no cuenten conmigo, pues, no dejaré de ser joseantoniano, nt

abdicaré de mi devoción por Franco, ni adjuraré de mi lealtad a mi Rey, don Juan Carlos.

El señor Primo de Rivera manifestó que la presencia de los cinco miembros de la ponencia allí, sólo se entendía como un i 1 i m i t ado amor a España y como una lealtad sin condicionamientos al Rey. Añadió que ninguno de los miembros de la. ponencia había participado en la guerra civil, pero que se oponían a todos aquellos que dijeran que, en estos últimos cuarenta años, no habíamos hecho nada, o que todo se había hecho mal, que había sido un paréntesis para empezar de nuevo, que los españoles nos hemos tragado todo y que somos unos perfectos idiotas. Se ha hecho bien, muy bien, pero somos conscientes de que tenemos que pasar de un régimen personal a otro de participación, sin rupturas, ni violencias, y en el proyecto de ley que se presenta, está la respuesta a los que postulan una u otra actitud.

CONTENIDO DEL PROYECTO DE LEY

A continuación, el señor Primo de Rivera pasó a analizar el proyecto de Reforma Política. .Respecto del primer artículo, indicó que a la vista de una serie de enmiendas, la ponencia había estimado conveniente í n t r oducir un nuevo párrafo, en el que sin dejar de reconocer que la voluntad del pueblo es soberana, se dice que los representantes de esta soberanía deben estar obligados por los Derechos Fundamentales, que son inviolables, también para los órganos de] Estado, lo que significa una garantía para los representados, así como la seguridad de que nunca podrán ser vulnerados los derechos básicos.

La ponencia ha entendido —continuó— que el bicameralismo es la médula del proyecto, y lo que pretende es, partiendo de ´i ipasii^a-tl vigente, construir una nueva forma de participación y representación política. Tema trascendental es el mantener un Senado con base de representación de las entidades te-rritoriales, por considerar que en ellas está, el factor moderador y compensador de la pura representación popular.

En cuanto a que sean el Gobierno y el Congreso de diputados quienes ostenten 1» iniciativa de la reforma constitucional, el señor Primo de Rivera dijo que para la ponencia la propuesta es correcta, ya que así el Senado cumple la función estabilizad ora que en proyecto se le atribuye. Y para que una minoría muy calificada no pueda hacerse dueña o boicotear algo que vaya, Incluso, contra la voluntad del pueblo, la ponencia ha Introducido una modificación, haciendo que el referéndum posterior sea preceptivo en vez de optativo.

A continuación se refirió a que el Rey, como representante de la soberanía popular, puede realizar lo que en términos políticos se reconoce como plebiscito, pero, para no tener que entrar el Bey en la desagradable situación de convertirse en arbitro entre el pueblo y siw representantes, en el caso de que la materia consultada sea competencia de leus Cortes, y no sea aprobada por éstas, es aceptable y conveniente que las mismas se disuelvan automáticamente.

LAS PRÓXIMAS ELECCIONES

Es el Gobierno —dijo el señor Primo de Rivera,— el que debe regular las próximas elecciones. La ponencia estima que hay que darle esa facultad, que se otorga provisionalmente, al objeto de que, con urgencia y acierto, realice el tránsito. Más adelante aseguró que los criterios electorales son uno de los temas más polémicos. Sentirla mucho —añadió— que la clase política española no estuviera a la altura que nuestro pueblo reclama y exige, al no ponerse de acuerdo y convertirse e n compartimentos estancos, en donde se vivirían situaciones personales o de grupo, por encima del bien 6e España, y España es la que tiene que decidir.

Aceptamos criterios del sistema proporcional —continuó—, porque creemos que es el más idóneo para conocer la realidad política de España; eso sí, con limitaciones para impedir la atomización de los grupos políticos, que un sistema proporcional pu. ro crearía. Por otra parte, un sistema mayoritario, indiscutiblemente haría un mal reflejo o un reflejo equívoco de la situación política de la nación. Terminó diciendo el señor Primo de Rivera que este proyecto de ley significa un cambio decisivo en nuestra vida política, y pidiendo a los procuradores el voto favorable. Pue muy aplaudido.

ENMIENDA A LA TOTALIDAD DE DON MANUEL ESCUDERO RUEDA

Don Manuel María Escudero Rueda, familiar por Guipúzcoa, dijo que iba a ser muy breve; y lo fue, pues su intervención duró apenas cinco minutos. Recordó su escrito de enmienda, en el que se pide que el proyecto sea devuelto y presentado otro con las siguientes correcciones: actualizada representación política en una Cámara con tareas constituyentes, desaparición del Consejo del Reino, celebración de elecciones municipales anteriores a las legMativaa y revisión del censo electoral, entre otras cosas.

Manifestó que, aunque no estaba de acuerdo con el proyecto de ley, veía que era lo mejor para España en estos momentos y se mostró partidario de que se aprobara, aunque si la ponencia, en el curso del debate, rebajaba algunas cotas del informe, que consideraba irrenuncia-bles, pedirla volver a hablar.

Subrayó que estaba convencido de la urgencia de la reforma política y que era necesario que cuanto antes se llevaran a cabo unas elecciones en paz y libertad.

ENMIENDA A LA TOTALIDAD DE DON BLAS PISAR

He presentado mi enmienda a la totalidad —comenzó diciendo el señor Pinar López— del proyecto de Reforma Política, pidiendo la devolución del mismo al Gobierno, con o sin mecanismo correctores, ya que oor importantes que sean, suponen la aceptación de la misma en sus coordenadas esenciales, y utilizo tres argumentos: uno eminentemente político, otro moral y otro Jurídico.

Argumentó así: «Nuestro ordenamiento constitucional descansa en unos principios doctrinales; a partir de ellos puede modificarse o derogarse cualquiera de las leyes. Es MÍ que el proyecto de Reforma Política no perfecciona el ordenamiento constitucional vigente, sino que se halla en contradicción con los principios fundamentales básicos; luego procede su devolución al Gobierno.»

A esta proposición añadió un argumento moral, basado en el Juramento prestado, y el argumento Jurídico del oontrafuero.

«El proyecto de Reforma —dijo— se halla en contradicción con la ley de Principios, toda vez que, según el artículo 1.°, se proclama que "la democracia se basa en la, supremacía de la ley, expresión de la voluntad soberana del pueblo".»

Añadió que el proyecto de Reforma está en contradicción con 1» ley de Principios del Movimiento Nacional.

No sólo admito la reforma, sino que la quiero y la deseo, pero no esta reforma, tal y como la quiere el Gobierno, es una ruptura, aunque quiera perfilarse -sin violencia y desde la legalidad.

En el plano Jurídico, el señor Pifiar López dijo que el proyecto incurre en contrafuero porque desconoce la ley de Principios Fundamentales. La reforma no se hace desde la legalidad. Lo que se quiere es liquidar 1» herencia de Franco y sustituirla por un Estado liberal.

Al terminar su intervención, don Blas Pinar se dirigió al presidente de las Cortes, don Torcuato Fernández-Miranda, y le dijo: «Me atrevo a pedirle que, después de su toma anticipada de postura, añadida a la elaboración de un trámite de urgencia sin el concurso del Pleno, baje a su escaño para litigar sobre la legalidad o ilegalidad de la reforma.»

ENMIENDA A LA TOTALIDAD DE DON JOSÉ MARÍA FERNANDEZ DE LA VEGA

«No estamos aquí los abogados de Franco —comenzó

(Pasa a la pág. siguiente.)

17 de noviembre de 1973

(Viene de la pág. anterior.)

diciendo el señor Fernández de la Vega, enmendante a la totalidad—, ni mucho menos sus albaceas testamentarios. Ninguno de nosotros (de los diez firmantes de la enmienda) ha sido ministro del Régimen, ni embajador, ni siquiera presidente de un Banco nacional. Estamos en esta Cámara en legítima representación del pueblo español.»

Después de .manifestar su más enérgica protesta por el procedimiento de urgencia, el señor Fernández de la Vega dijo que era inadmisible desmontar y desguazar, por pura decisión del Gobierno y de sus asesores inorgánicos, la constit u c i ó n´ ideológica de cuarenta años de historia.

El Gobierno no intenta una reforma institucional, sino que, pura y simplemente, pretende acabar con el Régimen, puesto que se elimina la familia, el Municipio y el Sindicato y todas las entidades con representación orgánica actualmente reconocidas por las leyes como cauces de participación política.

Desaparece el Consejo Nacional del Movimiento y el propio Movimiento Nacional, desarticulado de sus órganos partici-pativos, en cuanto estructuras básicas de la comunidad nacional, quede inerme y carente de contenido, sustituye a la democracia social y representativa de carácter orgánico por la democracia liberal, y no acepta otra base legitima de representa clon que la derivada del sufragio inorgánico.

El señor Fernández de Ja Vega terminó su intervención descalificando el proyecto por trasnochado, por antisocial y reaccionario, por insolvente, por antihistórico, y pidió que fuera devuelto al Gobierno.

Terminada la intervención del señor Fernández de la Vega, tomó la palabra el presidente de las Cortes, señor Fernández-Miranda, para manifestar q u e el enmendante que había terminado de hablar había solicitado la votación a sni enmienda cuando hubiera acabado la defensa de la misma, en virtud de lo que dispone el artículo 8S del Reglamento de las Cortes. El señor Fernández-Miranda dijo que era precisamente el propio artículo el que impedía poner a votación tal enmienda, puesto que habla de que la votación se realizará una vez elaborado el dictamen y no tras la defensa de 1&f enmiendas.

INTERVENCIÓN DE DON FERNANDO SUAREZ

Don Fernando Suárez, qu« respondía en nombre de la ponencia a las enmiendas * la totalidad, comenzó diciendo que el informe había sido presentado elocuentemente por don Miguel Primo de Rivera, e impugnado firme y brillantemente por el señor Pinar López, y tan firme y malhumoradamente por el señor Fernández de la Vega.

Después de manifestar que la ponencia discrepaba de las posiciones mantenidas por los señores Pinar López y Fernández de la Vega, afirmó que el proyecto de ley de Reforma Política no concuerda, efectivamente, con algunos preceptos de nuestro ordenamiento constitucional, y tan no concuerda que lo que pretende es modificarlos para al futuro. Pero nuestra Constitución puede modificarse a pesar de estar incluida entre las rígidas, e incluso derogarse, con tal de no violar el procedimiento, y éste está siendo seguido de forma escrupulosa.

El señor Suárez dedicó luego su intervención a demostrar que la Ley de Principios del Movimiento Nacional tiene el mismo rango que las demás leyes Fundamentales y que, en consecuencia, puede ser modificada.

Insistió el señor Suárez en el protagonismo del pueblo, al recordar que el movimiento es la comunión >ie todos los españoles y que difícil le resultaría al Rey ser defensor de todos si está condicionado por una forma de represen taeión como puede ser la orgánica.

De todos muelos —dijo el señor Suárez—, la defensa dé los Principios del Movimiento Nacional no corresponde a tó> señares Pinar López y Fernández de la Vega, sino ai Consejo Nacional, y éste ?«• ha abstenido.

Insistió a continuación en el alcance y contenido de ja reSorma y señaló que na debe ser posible que un español llame ´ misar r i m a oposición » quien no piense como éi. (Esta alusión fue acogida coa aplausos por parte de un gru po de procuradores.)

No gustó a los procuradores la frase del señor Suárea, cuando dijo que si alguien vo ta en contra de la ley está votando no en contra de la democracia inorgánica, sino que vota en. contra de que el pueblo hable.

£31 señor Suárez terminó su exposición afirmando que si alguien vota contra la ley, no atribuya su voto a un particular entendimiento de la lealtad a Franco, lo cual equivaldría a un monopolio de una figura histórica, que repetidamente proclamó su confianza en el pueblo, y a cuyo consenso acudió en numerosas ocasiones.

Tras un breve .descanso, la sesión se reanudó a las ocho de la tarde, para dar paso al turno de réplica.

REPLICAS DE DON BLAS PINAR ¥ DE DON JOSÉ MARÍA FERNANDEZ DELA VEGA

Don Blas Pinar insistió en sus argumentos respecto a la invulnerabilidad de los Principios del Movimiento. En este sentido citó en su defensa las fechas de promulgación de la Ley de Sucesión, la de Principios del Movimiento y la Orgánica del listado. Manifestó que la propia Ley de Printííttos, del Movimiento se ñaia que éstos son por naturaleza permanentes e inalterables.

Por último, pidió que se pregunte al pueblo si quiere democracia orgánica o inorgánica, el régimen de Franco o un régimen liberal

Don José María Fernández de la Vega, básicamente repitió sus argumentos anteriores y dijo que este proyecto aporta ¡poco a un proceso institucional del sistema demo-cráttcovinorgánico. " Finalmente, dijo que este Gobierno, padre y tutor del proyecto, no puede ser el que esté en el Poder cuando se hace la consulta electoral. (Murmullo entre los asistentes.)

Concluida la frase de réplica a las 8,35 de la tarde, el presidente de las Cortes concedió la palabra nuevamente a la ponencia, Por segunda vez habló don Fernando Suá rez,

PUNTO Y FINAL

De lo que se trata —dijo con el proyecto no es defen der la nueva democracia, sino preguntar al pueblo si desea unas Cortes elegidas por su fragio universal. El Gobierno no puede utilizar el sistema de plebiscito, porque no está previsto en la Constitución; de forma que no puede consultar al pueblo si desea democracia orgánica o inorgáni ea, sino que debe limitarse a presentar a referéndum popular el proyecto de ley.

Terminó su exposición señalando que el proyecto de ley afecta sólo a la forma de representación política y que la representación de carácter orgánico se puede defender sin atentar a la eterna me tafísica de España.

A las 8.45 de la noche, el presidente de las Cortes, don Tprcuato Fernández-Miranda, dio por terminada la sesión.

 

< Volver