Nace una democracia     
 
 Arriba.    16/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Nace una democracia

España, hoy, sólo mira a sus Cortes. Las mira con ilusión y esperanza. Las mira con to inquietud de quien asiste a un nacimiento. Hay treinta y cinco millones de. españoles pendientes de aquellos escaños, de unos discursos, de unas enmiendas, de unos votos. Nace, y nace ilusionadamente, una democracia. Nace sin rupturas. Nace sin violencias. Nace desde la legalidad, por primera vez con procedimientos civiles y civilizados, como dijo don Torcuata Fernández-Miranda.

Será hoy, a las cinco de la tarde; hora tradicional de emociones en nuestro país; hora en que España convoca a sus hombres representativos para sacar a la luz un proyecto de futuro. Decíamos el domingo que esta tarde no se producirá un «harakiri», y lo repetimos hoy. Lo único que se produce es un gran servicio, un histórico servicio a la comunidad nacional. Están sobre el tapete asuntos polémicos y verdades evidentes. Será polémico el sistema electoral. Será polémica la forma de convocar el referéndum en el futuro. Será polémico el propio informe de la ponencia. Pero por encima de las cuestiones de matiz está el gran hecho de la oportunidad de crear por procedimientos legales un marco para la convivencia nacional.

La Ley que hoy comienza a ser debatida en las Cortes no es más que un instrumento: el instrumento para llegar en breve plazo a darle la palabra al pueblo español, y que este pueblo, que sufrió transformaciones profundas en su estructura social, pueda decidir su porvenir y elegir a los hombres y las opciones que mejor le representen. Como se dice siempre ante esta hora mágica de las cinco de la tarde: «Que Dios reparta suerte». No la pide una facción, ni siquiera una ideología. La piden treinta y cinco millones de. españoles desde la esperanza

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