Josep Meliá. 
 Partidario decidido de la Reforma Política     
 
 Arriba.    16/11/1976.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Josep Melia

PARTIDARIO DECIDIDO DE LA REFORMA POLÍTICA

MADRID. (De nuestra Redacción.)—El Procurador de representación familiar por Baleares, don Josep Meliá, nos ha concedidp las siguientes declaraciones en torno al proyecto de ley de Reforma Política, que hoy comienza a debatirse por el Pl-ano de las Cortes:

«No tengo ningún inconveniente en declararme partidario decidido de la reforma política.

Pienso que mi posición crítica respecto del Gobierno está fuera de dudas. Mi satisfacción por el nombramiento del Presidente Suárez se convirtió en decepción cuando formó su Gobierno. No tengo inconveniente en reconocer, sin embargo, que aquello que alguien, que no yo, llamó un "Gobierno de penenes", ha dado pasos más seguros que ningún otro equipo anterior en el camino de la libertad y>el cambio democrático.

Yo no soy un entusiasta, y mantengo mi posición crítica porque siguen existiendo fallos y contradicciones. Pero el rumbo, en cualquier caso, está correctamente elegido. La reforma permite los dos principios esenciales de la vida democrática: a) Devolverle la soberanía al pueblo, y b) Abrir un período tácitamente constituyente para que el pueblo español elabore una Constitución. Por eso, con mi escepticismo a´ cuestas, con la impaciencia de ver que todavía queda mucho camino que recorrer, me coloco entre los que desean que la reforma política sea aprobada. " Mis dudas, en cualquier caso, no se deben a un problema de forma. No he estado ni por el continuismo ni por una ruptura que fuera una imposición que quebrara la legalidad. ¿Por qué? Sencillamente porque tanto el continuismo como esta forma de ruptura supondrían el mantenimiento de las consecuencias y las posiciones de la guerra civil. Y yo entendía que tales alineaciones debían quedar definitivamente superadas. Sólo la Monarquía, como institución neutral en el conflicto, como parte ajena e instancia superior, podía cerrar las heridas de aquella confrontación. La reforma, la democracia, debí&n ser una realización de la Corona al servicio de la convivencia y la tolerancia entre todos los espantes.

Llamada al futuro

Estas características, a mi modo de ver, se producen en el proceso de reforma. Entiendo que todo el mundo se puede sentir llamado al futuro sin necesidad de recordar el pasado, que puede sentir que la libertad es también conquista suya, que de una manera o de otra su esfuerzo ha contribuido a abrir una época en la que tiene cabida sin humillación, sin renuncia a ninguno de los puntos sustanciales de su ideología de su trayectoria o de su parcelado de legitimidad.

Otras fórmulas de producir el cambio constitucional, por el contrario, habrían sido una conquista parcial, de partido o de alianza. La reforma, que tiene defectos, que no colma las esperanzas de muchos demócratas, ha eliminado en cambio todos los prob´emas políticos que podrían condicionar negativamente el futuro.

Sobre esta base yo no tengo inconveniente en declararme comprometido con el propósito de que la reforma salga adelante. No hay un camino mejor! El realismo exige el "sí".

 

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