Autor: HISPANO. 
   Las cortes, entre la libertad y el miedo     
 
 El Alcázar.    16/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LAS CORTES, ENTRE LA LIBERTAD Y EL MIEDO

Por HISPANO

Alas Cortes Españolas se les ha tendido una trampa saducea, según expresión política acuñada por su actual Presidente. En el caso de que incumplan sus deberes legislativos y se allanen a las coacciones de que sus miembros han sido objeto, habrán satisfecho los deseos rupturistas impuestos por oscuros poderes políticos, económicos e intelectuales.

Pero si las Cortes Españolas deciden mantener á toda costa su independencia y legislar en conciencia, es decir, con criterios perfectivos y en defensa de la soberanía nacional, ya se les ha anunciado que el Gobierno retirará el proyecto de ley de reforma política. Esta amenaza ha sido hecha pública con solemnidad por el Presidente de las Cortes.

El pleno que hoy celebran las Cortes Españolas se convierte así en una increíble burla a las promesas de democracia. Para que la democracia posea un crédito de origen, es indispensable que nazca desde inequívocos supuestos democráticos. La amenaza a la Cámara legislativa de que no habrá otra democracia posible que la decidida por el Gobierno, en razón de nadie sabe qué tipo de compromisos, inhabilita la veracidad democrática del proceso y de sus resultados.

Si no se garantiza la libertad para democratizar y, por el contrario, se condiciona, extraña democracia nacerá. Y además de rara, esa democracia estará aquejada desde un principio de malformaciones y debilidades irreparables. Será una democracia inyiable.

Los miembros de las. Cortes Españolas acudirán hoy al hemiciclo para celebrar un Pleno con arreglo a un sistema de urgencia impuesto dicta toña Irnen te y contradictorio con el Reglamento aprobado en su día mediante indudable formalidad democrática. Lo harán para discutir un texto que no tuvo en cuenta para nada las observaciones del Consejo Nacional y debatir un informe coaccionado de la ponencia, cuya autonomía legislativa ha sido vulnerada en más de una ocasión, según se desprende de las informaciones que sobre sus actividades conoce la nación. Por el hemiciclo planearán los fantasmas de una alternativa frontal impuesta por los gobiernos «democráticos» para admitirnos en una relación «normal» de sumisión.

Como se ve, nada se ha descuidado para condicionar el voto libre de las Cortes Españolas. Ni tan siquiera la amenaza final, ya aludida, de que o las Cortes pasan por el aro autoritario del Gobierno o este retira el proyecto, acusándolas ante el mundo (la opinión de los españoles importa menos) de haber impedido la reforma democrática, y justificando la implantación de la democracia por la vía de los procedimientos extraordinarios, los cuales encubrirían en realidad la pretensión de golpe de Estado en que los promotores de la reforma, tal y como ha sido diseñada y se quiere mantener indemne, trabajaban desde bastantes años antes de la muerte de Franco.

¿Qué pueden hacer las Cortes Españolas en una situación tan arbitraria? Es cosa que deben decidir en conciencia los señores Procuradores, sopesando qué les atañe más, si el tribunal de responsabilidades políticas, ya dispuesto por los vencedores, o el tribunal de la Historia. Dicho de otro modo, los señores Procuradores habrán de elegir entre su propio interés personal a cortísimo plazo y ja combinación del interés nacional con sus intereses personales a largo plazo.

Otro dato a considerar por los señores Procuradores es el resultado de las encuestas realizadas sobre lo que preocupa a los españoles. Por delante de las cuestiones políticas, entre ellas la reforma, inquietan a los españoles otros problemas en que precisamente ha fracasado el Gobierno: la economía, la salud, el orden público, la vivienda, la educación, el trabajo, la polución... La importancia desmesurada otorgada por unas minorías a la reforma política, encubre en gran medida la impotencia de los reformadores para resolver los problemas que realmente, angustian hoy a tos españoles. Para disimular, en definitiva, la incapacidad y el fracaso gubernamentales no ya solo en la construcción de una España mejor, sino incluso en el mantenimiento de la heredada de Franco, ahora va a hacer un año justo.

Las imprudentes y antidemocráticas presiones del ejecutivo sobre el legislativo y otras acciones totalitarias, demuestran hasta la saciedad que los excesos de autoritarismo no son producto de la convicción y de la seguridad en sus propias razones, sino de la debilidad y del miedo. Sigue siendo verdad aquello de que el Estado más fuerte es aquél que menos necesita demostrarlo.

Si el Gobierno no modifica su actitud,. incompatible con la autonomía del legislativo, y si el Presidente de la Cámara actúa como correa de transmisión del ejecutivo, en vez de como cabeza democrática del legislativo, a los señores procuradores sólo restará una de estas dos actitudes, en el caso de que su voluntad sea salvar la viabilidad futura de la democracia en España: arrastrar las consecuencias individuales y colectivas del ejercicio de su libertad y de sus derechos o dejar al Gobierno frente a un hemiciclo vacio, es decir, sin «quorum» posible.

 

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