Autor: Simón Tobalina, Juan Luis de. 
   Las Cortes, en la hora de su máxima responsabilidad     
 
 Ya.    16/11/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LAS CORTES, EN LA HORA DE SU MÁXIMA RESPONSABILIDAD

La apelación al pueblo sería la respuesta • "Si hay obstrucción/ también habrá respuesta" (Torcuata Fernández Miranda)

ES una amenaza? No, es una advertencia. Dicen que quien avisa no es traidor. El primer Gobierno del Rey prorrogó — por segunda vez — el mandato de las Cortes heredadas del franquismo. La prolongación de la vida legal de un Parlamento—llamando a. s d a "lo nuestro"—es en todos los países democráticos un acontecimiento inusitado. En Gran Bretaña, cuna y modelo de democracia parlamentaria, sólo una vez, que yo recuerde, y por circunstancias tan extraordinarias como una guerra mundial en la que el Reino Unido defendía su propia existencia nacional, se ha prorrogado el mandato a "los Comunes". Recoge esta tendencia universal a respetar el cuasi - contrato que, al convocar unas elecciones, celebra el Gobierno con el pueblo respecto a la duración del Parlamentó el artículo 46 de la vigente Constitución italiana al reducir, la! posibilidad de prorrogar la vida de las Cámaras legislativas al caso de guerra y por medio de ley. Aquí en España no perdemos ocasión de demostrar nuestro extremismo. En tiempos de la Monarquía constitueio´nal y en los de la República se disolvía el Congreso de los Diputados jC. en aquélla, la parte electiva del Senado cada dos por tres. Desde que, en 1942, se crearon las Cortes "orgánicas" la vida de éstas se prorroga por un quítame allá esas pajas.

El actual Gobierno de Su Majestad extrema, como el anterior, sus delicadezas con las Cortes "prorrogadas". Está bien. ¿Por qué no? Pero ¿corresponden a esta delicadeza las Cortes? ¿Aplauden al presidente Suárez, no ya con el entusiasmo unánime con que aplaudían en los tiempos en que eran mero órgano de resonancia de las deci s i o n e s del Ejecutivo, sino ni siquiera con la cortesía mínima que se usa en los Parlamentos democráticos cuando un nuevo Gobierno se sienta por primera vez en el "banco azul" (como decíamos en tiempos "constitucionales") ? Pues ahora no se trata de cortesías, se trata de responder o no a un llamamiento que hace el Gobierno sintiéndose auténtico- representante del pueblo español. Porque es el pueblo, todo el pueblo, el que pide un régimen democrático que nos permita sintonizar con la hora de Europa y del mundo libre entero. Las . Cortes, que antes no vacilaban a la hora de cumplir sumisamente la omnímoda voluntad de Franco, no pueden vacilar cuando en -este momento histórico se trata de cumplir la voluntad del pueblo fielmente recogida día tras día por una prensa libre y responsable sin que sea—ni mucho m e n os— una excepción la prensa del Movimiento.

LOS que van a morir... Saben los señores procuradores que, tras las vacías prórrogas acordadas en su favor por ,el Gobierno, las Cortes "orgánicas" van a morir. Porque, cualesquiera que sean las contingencias futuras y los caminos que el Señor disponga, lo único evidente es que las instituciones políticas de la pasada dictadura no pueden retoñar por el hecho mismo de ser consustanciales con quien las ideó al servicio de su "ejercicio solitario del Poder". Bien podrían las respetables "señorías" repetir el gesto de loa gladiadores romanos ante el César e inclinados ante el Gobierno de Su Majestad decir: los que van a morir os saludan. Pero basta con que digan: aprobamos vuestro proyecto y, cumplido nuestro deber, nos retiramos por el foro.

LA posible "respuesta". Porque si así no fuera, la respuesta del Gobierno a la obstrucción de las Cortes no podría ser otra que la apelación directa al pueblo. ¿Referéndum? ¿Plebiscito? Es igual. Quiero simplemente decir que si el cambio del fenecido sistema personalista al nuevo répjüa•aé*ts^»**!ftt« rnpg*.

blo ansia no se facilita por las Cortes con un gesto noble, comprensivo, cordial, el Gobierno no tendrá otra solución que la consulta directa al pueblo acordada "por decreto-ley. ¿.Qué normas constitucionales, qué instituciones políticas, qué farisaica sensibil i d a d jurídica´ puede invocarse para eludir la apelación al pueblo cuando se intenta cerrar a´ éste las puertas para que asuma la responsabilidad de su propio destino?

Juan Luis DE SIMÓN TOBALINA

 

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