Caciquismo o democracia     
 
 Diario 16.    28/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Caciquismo o democracia

El proyecto de ley de reforma política ya está eii las Cortes y los grupos parlamentarios se disponen a la presentación de enmiendas. Uno de ios temas que, seguramente, van a ser debatidos con más amplitud y calor es el sistema a utilizar en las elecciones para el Congreso de Diputados: mientras el proyecto del Gobierno prevé un sistema basado "en criterios de representación proporcional5´, Jos procuradores más estrechamente vinculados al pasado franquista, la Alianza Popular en primer lugar, propugnan a toda costa un sistema raayoritario, en linea con las "sugerencias" del Consejo Nacional. La decisión a favor de una u otra tesis no es un simple detalle técnico y, sin exageración, se puede afirmar que ahí radica la viabilidad de la reforma Suárez. Un eventual voto de las Cortes a favor del sistema mayoritario podría echar a pique no sólo el proyecto del Gobierno, sino las posibilidades de democracia en un futuro inmediato.

El sistema mayoritario es un método primitivo e imperfecto que da una visión deformada, inexacta cíe la realidad nacional. La desproporción entre votos obtenidos y escaños ocupados por cada partido puede ser brutal y, en el límite, logra la mayoría parlamentaria y, por tanto, gobierna el partido con menos votos. No en vano este sistema ha sido considerado como injusto e incluso inmoral. Es, por otra parte, un sistema que favorece las manipulaciones de los caciques, pues los distritos se convierten en verdaderos feudos electorales en manos de los líderes "con arraigo" y de los "hijos predilectos". Si la derecha franquista impusiera este sistema-fcabría conseguido la continuación del viejo régimen, a pesar de las urnas.

El sistema proporcional presenta, por su parte, algunos inconvenientes, sobre todo una probable multiplicación de los grupos políticos. Pero no existe otro que pueda facilitar una imagen más exacta de i a realidad~política española. Ahora es urgente trazar un primer mapa de las tendencias políticas de nuestros conciudadanos dándoles la posibilidad de optar con libertad y de decantar sus todavía confusas preferencias políticas. Y no hay otro medio para ello que el sistema proporcional con eventuales retoques que. atenúen sus inconvenientes.

EJ sistema mayoritario concede una abusiva ventaja inicial a los grupos o partidos ya organizados y que han disfrutado del monopolio político durante la dictadura. En nuestro caso actual sería la tentacular burocracia procedente del Movimiento, dispersa en la variada geografía española y especialmente en los núcleos rurales, donde difícilmente podría llegar la presencia electoral de la oposición en una primera etapa. Lo mismo cabe decir de los restos de la Organización Sindical, de las agencias de extensión agraria, teleclubs y un largo etcétera de redes menores, pero indudablemente efectivas.

Otro argumento de peso descarta al sistema mayoritario: la bipolarización que produce en la vida política.

En este momento eso significaría la probable formación de dos grandes bloques, autoritarios y demócratas, régimen y oposición, con todos los riesgos que tal cosa comportaría para la paz civil.

Estas breves consideraciones bastan para indicar hasta qué punto el sistema electoral no es un problema menor. La decisión a favor de uno u otro equivale nada menos que a tomar partido entre la democracia y el caciquismo. Por eso será muy expresiva la nómina de quienes se pronuncien por una u otra de las soluciones.

 

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