Autor: Simón Tobalina, Juan Luis de. 
   Las Cortes en la hora de su máxima responsabilidad  :   
 La segunda cámara. 
 Ya.    10/11/1976.  Páginas: 2. Párrafos: 7. 

Las Cortes en la hora de su máxima responsabilidad

LA SEGUNDA CÁMARA

El Gobierno ha presentado a las Cortes su proyecto de reforma política sin recoger en su texto, pero acompañando al mismo, las modificaciones propuestas en el informe no vinculante del Consejo Nacional. Al parecer van a ser especialmente tenaces los esfuerzos encaminados a completar la formación del Senado con representaciones "orgánicas", a fin da suavizar el tránsito—demasiado duro para algunos—del sufragio orgánico "totalitario" al sufragio universal como sistema exclusivo de representatividad. Merece la pena en est« momento histórico revisar, siquiera sea sumariamente, él papel asignable en e] futuro a la segunda Cámara y la composición que podría estimarse mas adecuada para justificar «u existencia.

El Senado—-Cámara de los Lores—fue la primera Cámara legislativa en Inglaterra, cuna á» la democaci»..parlamentaría, y su nacimiento puede estimarse producto de fuerzas medievales de espíritu feudal: la presión de loa magnates sobre la Corona para participar en el Gobierno, el influjo irresistible de los propietarios territoriales, el principio hereditario transformado en el de prlmogenitura, la creación de la dignidad de par. AI surgir los Comunes, en representación de la burguesía naciente, fueron equiparándose en poder a los Lores, hasta el punto de que hacia finales del siglo XIV, caballeros y burgueses deliberaban a menudo en común. El desdoblamiento del Parlamento fue consecuencia más de la división de intereses que del deseo de un meditado examen de los problemas manifestado más tarde, al adquirir la democracia conciencia de su responsabilidad. La disminución, cada día más acentuada, de irritan-´ tes desigualdades sociales y el consiguiente eclipse de los monopolios sociales de las clases hereditariamente privilegiadas fueron, en todos ios países europeos, factores decisorios en la primacía posterior de las Cámaras bajas o populares cuando éstas, al convertirse el sufragio censítario en "sufragio universal, se arrogaron justamente la representatividad de "todos" los ciudadanos. De este modo, el Senado—antigua Cámara aristocrática—pasaría a ser, ya en pleno constitucionalismo, la segunda Cámara e incluso, al decir de algún autor, la Cámara "secundaria". Pero no puede negarse que ha recobrado en gran parte su.importancia al asumir la representatividad de entidades territoriales, de cuerpos profesionales, da elementos o grupos sociales. Por otra parte, las lecciones de la experiencia han originado la convicción generalizada de qu«

Juan Luis DE SIMÓN TOBALINA

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(Continúa en pág. sigte.)

LAS CORTES EN LA HORA

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(Viene de la pág. anterior)

el doble examen de graves problemas puede evitar errores de una deliberación ligera o apa-•ionada.

Nuestras Cortes, a partir del Estatuto Real de 1834, han seguido el sistema blcaiíieral que quiebra en la constitución republicana de 1931, & tenor de cuyo articulo 63. "1« potestad legislativa reside en el pueblo, que la ejerce por medio de las Cortes o Congreso de los Diputados". En vano diputados de diversas tendencias, desde Gil Robles hasta radicales como Guerra del Rio, propusieron en «us enmiendas mantener el Senado con una organización moderna. Alcalá-Zamora defendió elocuentemente la Alta Cámara con los argumentos clásicos: el de la estructura social, «I federalista, «1 de las ventajas de la doble discusión. Prevaleció el criterio de socialistas y radicales socialistas basado en el carácter antidemocrático de] Senado y en ser sólo representativo de intereses egoístas..

Hacia notar Pérez Serrano en agüella época que "los países de vida política más ejemplar conservan esta institución, sólo suprimida en naciones de poco peso constitucional", si bien proponía BU acomodación a las exigencias de de los tiempos y la reducción de sus atribuciones (especialmente en el orden político y en el económico). Actualmente él Senado conserva en ; la mayor parte da los países su

rango constitucional. EJn la ley Fundamental de la República Federal Alemana de 1949, al lado de la Dieta federal—Cámara baja, cuyos miembros son elegidos por sufragio universal—está el Consejo federal —segunda Cámara o Senado, cuyos miembros representan a los landers o territorios—. Las leyes aprobadas por la Dieta federal pasan a examen del Consejo federal, que puede solicitar la reunión de una comisión mixta y, aunque la ley no requiera su aprobación, interponer su veto, que La Dieta sólo podrá rechazar por voto de la mayoría de sus miembros. Esta última, es decir, la Cámara popular, tiene la facultad de expresar su desconfianza en el canciller eligiendo por mayoría de votos su sucesor, en quien recaerá el nombramiento por el presidente de la República de nuevo canciller (art. 67).

En la Constitución italiana de 27 de diciembre de 1947, el Parlamento se compone de dos Cámaras: la de Diputados y el Senado—elegido a base de las regiones—, cuyos miembros son elegidos por sufragio universal y directo a razón de un diputado por cada 80.000 habitantes y de un senador por cada 200.000, sin que ninguna región pueda tener menos de seis senadores. Para el cargo de senador´ se exige haber cumplido cuarenta años de edad.

En la Constitución,francesa, promulgada ti 4 de octubre de 1958, «1 Parlamento compren de la Asamblea Nacional y «1 Senado, y los miembros de amibas Cámaras—diputados y senadores—son elegidos por sufragio directo. El Senado —dice el artículo 24—asegura la representación de las "colectividades territoriales", .•• decir, de las que en España llamamos entidades locales: municipios y provincias {departamentos en Francia). Los proyectos financieros son sometidos, en primer lugar, a la Asamblea Nacional. Y es a ésta a la que corresponde el control parlamentario del Gobierno, pues, según el artículo 50, "cuando la Asamblea Nacional adopta una moción de censura o cuando desaprueba el programa o la declaración de poül-tica general del Gobierno, el primer ministro debe presentar al presidente de la República la dimisión del Gobierno". Como vemos, en los regímenes democráticos modernos 1» Cámara, popular tiene cierta primacía sobre e! Senado, y éste es siempre representativo, con tendencia a ser elegido por sufragio universal directo. Lo que es inconcebible en nuestros días es que en el Senado tengan asiento miembros elegidos en representación de corporaciones privilegiadas, ni de Intereses "sectoriales", o nombrados desde e! vértice del poder, o "por derecho propio", o «vitalicios". Eso estaba bien en la Constitución d« 1876. Pero ha pasado un siglo.

Juan Luí» DE SIMÓN TOBALINA

 

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