Autor: Aguirre Bellver, Joaquín. 
   Se nota     
 
 Pueblo.    21/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

SE NOTA

MUY diplomáticamente, eso sí, el señor presidente nos ha reprochado a los periodistas un exceso de dicterios contra las Cortes:

—Las Cortes están cumpliendo su deber con patriotismo en unos momentos difíciles.

Alguna razón lleva en que las Cortes no tienen, de un tiempo a esta parte, buena Prensa. El otro día, sin ir más lejos, López Sancho les llamó Drácu-la, así como suena, un Drácula al que se le ha dado «el sorbito de sangre fresca de una renovación, de una prórroga». Es una metáfora preciosa, señor presidente, reconózcalo. Podrá ser acaso demasiado gu-gernamental, pero en esta polémica que está armada entre las Cámaras y el Gobierno, puestos a tomar parte, no es raro que alguien se pase un poquito en el entusiasmo. De sobre lo disculpa esta ansiedad que todos sentimos por llegar lo antes posible a) referéndum y a las elecciones.

NO, no hay posibilidad de disolver las Cortes. A nuestras Leyes Fundamentales no se les pasó por la cabeza semejante cosa. Hace tiempo que persona muy entendida me explicó en el bar que las Cámaras, en compensación, tampoco pueden hacer votos de censura al Gobierno. Franco entendía el trato entre el ejecutivo y el parlamento como un matrimonio católico, para toda la vida y sin divorcio ni separación.

Santa paciencia y aguantarse. Conste que él, según se desprende del libro de Franco Salgado, dio buenas muestras de su capacidad de paciencia y aguante; entre otros, a Franco Salgado, empeñado en hacerse narrar a diario la historia de la conspiración judeomasónica.

A propósito. Lo que ganó el corazón a los periodistas, de tanto como nos contó Ayer Fernández-Miranda, fue su firme propósito de utilizar todo el peso de su autoridad, inflexiblemente, contra los señores que se levanten en el pleno para decir lo mismo que los que han hablado antes. Los periodistas hemos ´sufrido lo que ustedes no pueden ni imaginar siquiera, créanme, oyendo tardes enteras las mismas, las mismitas cosas, unos tras otros, a los oradores que iban tomando la palabra. Horrible. Ahí estamos del todo con usted, señor presidente; en cuanto empiece la repetición de argumentos, se corta por lo sano y a votar.

Fernández - Miranda estuvo francamente enérgico hablando contra la obstrucción. No piensa tolerarla lo más mínimo. Ni gui-llotina ni obstrucción, puede ser «1 r*eum«n de la rueda de Prensa entera.

TODA la picardía de los periodistas estaba en sacarle al señor presidente su inclinación por una u otra parte en este pleito; toda la picardía del señor presidente, en no transparentarse. Pero, luego de decir que su función era el arbitraje imparcial y, muy diplomáticamente, eso sí. considerar la improcedencia de la pregunta, dejó caer estas tres palabras:

—Además, se nota.

Tres palabritas que tienen lo suyo.

NO es fácil la neutralidad, ni mucho menos. De eso que nos está pasando a los periodistas en este tema no se libra casi nadie. Fíjense ustedes que la ponencia que va a nombrar el presidente para la ley de Reforma Política va ser «gubernamental, pero heterogénea y al mismo tiempo con equilibrio, de tal forma que permita la defensa del proyecto, aunque no a ultranza». Lograr algo así es una auténtica virguería, con perdón sea dicho. Por cierto que lo de «ultranza» viene, si no me equivoco, de «ultra». Es decir, que de ultras, nada. Se nota, señor presi^ dente, vaya si se nota.

IÑIGO Oriol, recién nombrado secretario del Consejo del Reino, me había recomendado la víspera esta reunión con el presidente:

—No te la pierdas. Estáte atento, bien despierto el oído y dispuesto a tomar nota. Fernández-Miranda va a dejar las cosas en su sitio.

Sobre todo, ha contribuido a aumentar el suspense en torno al próximo Pleno. Va a ser una hermosura. Mi gratitud al presidente-por la espectacularidad que le está echando al debate. Habrá bofetadas por conseguir una invitación para la tribuna pública.

—Pierde la comisión, pero gana el Pleno —dictaminó.

Por nuestra parte, y dado que nuestro oficio es contar, de acuerdo, señor presidente.

SIGO pensando que las Cortes van a decir que sí a la Reforma Política. Es más. apuesto a que sale con holgura, Otra cosa es que haya debate y que en el debate vivamos momentos de mucha emoción.

Pero eso es bueno. Habrá que contar. 3Lñ E viene ahora al recuerdo una tarde en el bar Ifl de las Cortes, hace algo más de un año. Estábamos tomando un café tranquilamente cuando llegó Alberto Cercos y, señalando entorno, a los procuradores sentados en las distintas tertulias, clamó:

—Dentro de poco, ¡todos liberales!

—Hombre, tampoco será para tanto.

—¡Todos liberales!

Sigo diciéndole a Cercos que algo menos, pero que sí, qué no queda vuelta de hoja. Desde que se aprobaron los partidos políticos, la suerte está echada.

YA está la cosa al caer. Fernández-Miranda ha echado sus cuentas con el siguiente resultado: —Todo cabe dentro de un mes. Un plazo razonable para caldear el ambiente hasta la temperatura ideal. Y luego, el gran espectáculo. Aunque pienso para mí que la cosa está clara.

Joaquín AGUIRRE BELLVER

21 de octubre de 1976 PUEBLO

 

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