Autor: Attard Alonso, Emilio. 
   Sentido finalista del proyecto de Reforma     
 
 Ya.    03/10/1976.  Páginas: 2. Párrafos: 13. 

SENTIDO FINALISTA DEL PROYECTO DE REFORMA

ANTES de acometer el análisis jurídico - político de los cinco artículos y las tres disposiciones transitorias que comprenden el proyecto de ley fundamental que fue dado a conocer el 11 de septiembre por el Gobierne» Suárez, procederá que examinemos cuál es la mente del equipo proponente de la reforma desde su subjetividad, para concluir si exactamente la ley propuesta corresponde de modo objetivo a lo que el presidiente ha manifestado querer, puesto que la fuerza coercitiva, aunque no radicara ni en el preámbulo ni en el discurso presidencial en los que por ahora fundamos nuestra interpretación, sino en el texto concreto de la ley en su textual literalidad, sin embargo sí constituiría la "ratio legis" que justifique la exigen, ola de los condicionamientos para que pueda ser viable.

BUENA prueba dea presente aserto, que aprendimos de nuestro maestro don José Gastan, y que extensamente desarrolla en la "teoría de la aplicación e investigación del_ derecho", nos la están dando ya las intervenciones que casi unánimemente se producen en «1 Consejo Nacional rechazando el preámbulo desde la óptica de su declinar histórico, que dista años luz de la realidad nacional.

Por mi parte* y al contrario, oreo que debemos interpretar la concepción finalista del proyecto partiendo del discurso del presidente y el preámbulo del articulado, únicos elementos doctrinales de que disponemos en esta hora para formji-lar nuestro juicio de valor sobre la reforma propuesta.

EN efecto, por el preámbulo se deduce que el Gobierno aspira a instaurar un auténtico proceso democrático ciñén-dose a los requisitos de respeto a la legalidad de las formas vigentes y a la sumisión "de la voluntad final de los españoles, "que ha de constituir su último y permanente fundamento".

También se afirma que la democracia exige, como primer supuesto, "el imperio y supremacía de la ley, única garantía para alcanzarla, y la ley como expresión de la voluntad mayoritaria del pueblo basada en el sufragio universal, a través de un sistema electoral impar-oial y eficaz". Se invoca que el sentido democrático de laa leyes exige el establecimiento de BU reformabilidad: "De modo cierto y operativo por la voluntad mayoiitaria del pueblo."

CONSECUENTEMENTE, esta ley de reforma política "debe hacer posible que Ja mayoría popular se constituya en la instancia decisoria de la misma reforma", y solo cuando el pueblo haya elegido a sus represen tantea con libertad "podrá acometerse democráticamente y con posibilidad de estabilidad y futuro la solución de-los importantes temas nacionales, como son la iaatíí^ tucionalización de las peculiaridades regionales, la» rejada»

Emilio ATTARD ALONSO

PROYECTO DE REFORMA

í Viene de la pág. anterior)

nes entre el Gobierno y las cámaras, la reforma, sindicad y I>a creación y funcionamiento de un órgano jurisdiccional sobre temías constitucionales o electorales".

Todo cuanto antecede es cierto y responde a uh principio democrático y muy particularmente a lo que venimos exigiendo con ocasión o sin ella desde hace muchos años. Por ello, al Gobierno, que asi lo formula, no podemos, no debe la oposición considerar como su adversario político. Ni puede deducirse, en modo alguno, de la cita transcrita que las cuestiones mencionadas remitidas a las futuras Cortes tengan carácter exhaustivo, sino meramente enunciativo, porque otra cosa prejuzgaría la limitación de su capacidad legislativa en la reforma constitucional.

En la mente del Gobierno proponente de la reforma, está claro que para instaurar la democracia la ley proyectada alcanza: a la creación de los órganos legisladores, a la composición electiva de sus miembros y. al procedimiento de reforma de las leyes, porque en el pueblo radica la decisión última de la reforma constitucional.

LA paute política del discurso del presidente Suárez se basói de modo exclusivo en el reconocimiento de la soberanía del pueblo español; reiterativamente nos dijo que el Gobierno "convoca a todo ei pueblo español", que- se llega a la recta final del proceso para "dar la palabra al pueblo español", que "el pueblo español debe legitimar con «u voto...", que "... la soberanía nacional reside en el pueblo, hay que conseguir que el pueblo hable cuanto antes". Bl proyecto "trata de servir de cauce formal para que el pueblo pueda desempeñar el protagonismo...", que "... el pueblo participa en la construcción de su propio futuro"; cualquier otro planteamiento implicaría el debilitamiento del papel del pueblo", "de esta manera los grupos políticos... comenzarán a ser representativos del pueblo", "cuando est» pueblo haga oír su voz", ello "significa reconocer la voz del pueblo", "ante ese pueblo, cuya politización es la síntesis, pero soberana politización de querer decidir su futuro y decidirlo en paz, en orden y seguridad, hemos querido comparecer hoy". Porque, ademas, "sólo el pueblo puede escribir su destino". Y concluyó afirmando que el proyecto constituye el instrumento: "Para garantizar, en definitiva, su soberanía: la soberanía del pueblo español".

EL análisis concorde del preámbulo y del discurso es evidentemente demostrativo de´la razón teleológica del proyecto que se articula: devolver la soberanía al pueblo, porque la expresión de su soberana voluntad constituye la base de la democracia fundada en la supremacía de la ley.

Y el orden procedimental propuesto es conducente al fin pretendido, ya que hubiera sido un dislate pretender, como sus predecesores, que las cámaras del pasado elaborasen una constitución que mediante un nuevo referéndum Fraga se hubiera mayoritariamente ratificado. La presunta carta otorgada y que rechazábamos ha desaparecido para que sea . el pueblo quien se la otorgue a través de sus representantes.

PARA quienes estamos escarmentados de aspirar inútilmente al cambio constitucional, ¿puede ser sospechosa tan innecesariamente reiterativa invocación del pueblo? ¿Se trata de poner en entredicho de antemano la capacidad de convocatoria de Jos partidos políticos que han de encauzar la pluralidad de o p c i o n e.s ? También cabe preguntarnos, y aquí está la cuestión medular: ¿Hasta dónde la objetivación , de los preceptos legales propuestos responde a los propósitos enunciados? ¿Qué medios se arbitran para que el proceso electoral goce de los imprescindibles requisitos d« autenticidad e imparcialidad ? ¿Por qué silencia el preámbulo cuanto de facto va a quedar obsoleto en virtud de un?, ley fundamental que, sin decir* lo, deroga toda la filosofía política del pasado y la esencia de las demás leyes fundamentales?

¿Hasta qué extremos quedará maltrecho e Impracticable el proyecto en su tránsito por las cámaras de la prehistoria?

En próxima colaboración trataremos de dilucidar 1 a« cuestiones propuestas, anticipando desde ahora que a nuestro parecer el mantenimiento del espíritu, del sentido finalista de la ley expuesto en el preámbulo es tan condicionante del proyecto que otra cosa podría significar que la reforma proyectada se convirtiera en el gran intento de fraude de la democratización pretendida, aun a pesar de la voluntad de sus autores, con Imprevisibles consecuencias traumáticas de cualquier signo, que a su tiempo debemos impedir.

Emilio ATTARD ALONSO

 

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