Autor: DELTA. 
 Alexandros. 
 La marcha hacia las Cortes constituyentes     
 
 El Alcázar.    28/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Alexandros

LA MARCHA HACIA LAS CORTES CONSTITUYENTES

EL cese del teniente general de Santiago habría sido decidido en firme durante los primeros días da septiembre, a través de una negociación política tripartita al más alto nivel. El haberse producido a renglón seguido del último Consejo de Ministras y de la nota pública aclarando que las Fuerzas Armadas no habían contraído ningún compromiso político con el Presidente del Gobierno en orden a la reforma constitucional, ha de aceptarse tan sólo como el simple aprovechamiento de una circunstancia favorable, que permitía achacar directa o indirectamente al Vicepresidente del Gobierno la adopción de actitudes insolidarias e incluso indisciplinadas. Parece inequívoco que se aguardaba una coyuntura inmediata en que §uedara debilitada la figura del teniente general de antiago y formalmente justificado el cese. La nueva situación creada por el cambio repentino y forzado en la Vicepresidencia del Gobierno, ha sido recibida con alegría en la Embajada de los Estados Unidos, cuyo titular se muestra cada día más activo y más impertinente respecto de los asuntos internos de España, en competencia con el Presidente de la República francesa, convertido por propia decisión y acaso también por complacencia de nuestras autoridades, en una especie de exigente ángel tutelar de nuestra democratización. Los planes de la Embajada de los Estados Unidos para España no serían muy diversos de los que se están perfilando y que pueden precipitar a muy corto plazo la caída de don Adolfo Suárez. Ciertas indiscreciones de alguna prensa extranjera estarían muy en la lógica de los acontecimientos y en el entramado de las previsiones de cambio político en España, cuyo objetivo es el de llegar a toda prisa al establecimiento de unas Cortes Constituyentes, capaces de erradicar totalmente, desde una aparente legalidad, cualesquiera vestigios de franquismo.

Algunos de los más directamente implicados en esta maniobra están convencidos de que un proceso constituyente de tal naturaleza significaría el destronamiento del Rey don Juan Carlos y la abolición de la Monarquía. Sin embargo, esa posible incidencia carece de importancia para los diseñadores del plan. En realidad, las previsiones del sector de intereses norteamericanos que se ha apoderado de las riendas del "asunto español" serían de crear una situación muy similar a la de Portugal: un ejecutivo militar incapaz de mantener los principios de la soberanía nacional, pero si lo suficiente fuerte como para mantener a los civiles a media respiración, con un gobierno socialista precario y mediocre. Se busca, en realidad, una situación de debilidad nacional suceptible de ser utilizada a bajo precio.

En esta línea de marcha hacia el período constituyente o posmonárquico, se concede indudable importancia a la aceptación por Felipe González de la orden de inscribir al PSOE reformado en el Registro de asociaciones políticas recientemente creado. Felipe Gonzáles pasaría por la ventanilla. A cambio de este servicio a la democratización constituyente, Felipe González, a través de sus valedores, habría obtenido la seguridad de negativa a la inscripción del PSOE histórico y la garantía de no ser molestado cuando, una vez en firme la autorización, emprenda una campaña insistente en favor de la legalización del Partido Comunista.

Se trata de llegar al proceso constituyente y revisio, pista a costa de lo que sea. De- ahí, también, la insistencia en la legalización subrepticia del comunismo, a través de la reforma sindical, que en ningún caso proveería restricción para los sindicatos de obediencia comunista. De otra parte, es evidente que pese a las limitaciones impuestas por la reforma del Código Penal, los jueces no tienen ocasión de aplicar las penas e interpretar los preceptos, puesto que el Gobierno deja funcionar abiertamente al Partido Comunista y no lleva adelante procesamientos.

Casi todo parece estar permitido en España, por imperativo democrático: desde la pornografía al asesinato de miembros de las Fuerzas del Orden Público. Los ministros acuden solícitos a dar explicaciones a los* agresores de la Policía Armada o al Guardia Civil. Pero las vidas de e´stos y sus viudas y huérfanos parecen ser para ellos carne podrida y repudiable de la dictadura franquista.

DELTA

 

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