Autor: I. R.. 
 La reforma. 
 El proceso de la reforma vuelve a primer plano     
 
 ABC.    17/10/1976.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

La reforma

EL PROCESO DE LA REFORMA VUELVE A PRIMER PLANO

L proceso de la reforma política, desplazado como centro de atención por las perturbaciones del orden público y las medidas de estabilización económica, vuelve a convertirse en el foco de la atención política.

El tema ha sido relanzado por el Gobierno, al enviar a las Cortes el proyecto d« ley de Reforma Política sin modificaciones y pidiendo urgencia; y los grupos políticos, a la expectativa de la opción o;u« se les ofrezca, se aprestan a unirse en coaliciones más estables ideológicamente que las formadas hasta hace poco, con miras a la participación en las próximas eyecciones.

EL GOBIERNO MANTIENE SU PROYECTO

EL viernes, el Gobierno acordó remitir a las Cortes el Proyecto de Reforma. No ha hecho modificaciones en el texto, a pesar de las sugerencias recibidas del Consejo Nacional del Movimiento. Se ha limitado a adjuntar, al texto del Proyecto, el informe recibido del Consejo, para que «dicho informe pueda • ser conocido por los señores procuradores».

Mantiene así su primera Intención de reforma —con lo que la oposición que no aplauda tendrá, al menos, que guardar sus baterías— y pasa la pelota & las Cortes, que, en definitiva, parecen llamadas a ejercer el papel de malo en el drama del camino aperturista.

El procedimiento de urgencia parase que no será el experimentado en ocasiones anteriores: conceder sólo unas horas de discusión al nroyecto de ley; se apunta que se llegará a nna fórmula Intermedia, aún por establecer, para que el proyecto pueda estudiarse en profundidad, ñero no «detenidamente^

La opinión núblic^: ya empieza a hacer recuentos de la gran mayoría de procuradores que desearían un texto más conservador, y a temer que el proyecto sufra enmiendas fundamentales que le desvirtúen.

De ser así. al Gobierno aún le quedaría el recurso de retirar el proyecto; percolló sería tanto como recurrir al camino que desechó en principio: el decreto-ley. Las pérdidas de tiempo y prestigio serían muy graves, en ese. caso, para el Gabinete.

LA OPOSICIÓN, A LA ESPERA

LOS grupos de la oposición se mantienen a la ex p e c t a t i va. La creación de la Alianza Popular —Fraga espera conseguir entre el 30 y el 40 por 100 de los votos— ha servido de acicate para la coalición de otros grupos p o 1 í t icos ideológicamente afines, como son los socialistas, la oposición no marxista y los flemocristianos.

Y, aunque con reticencias, oarece que todos participarían en la lucha electoral, siempre que la reforma aue salga de las Cortes atienda a un mínimo de sus condiciones para la democracia y la campaña electoral ofrezca garantías.

Así, un miembro de Izquierda Democrática ha apuntado la posibilidad de que este grupo, que cada vez está más fuera de Coordinación Democrática y más cerca del resto de la Democracia Cristiana, partícipe en las elecciones,

De todas formas, el signo crítico y las negativas de colaboración con el Gobierno, parece que han cedido a una etapa de negociación con ánimo constructivo; incluso Coordinación Democrática parece dispuesta a proponer alternativas de dialogo al Gobierno.

Y como la Administración parece que estaría dispuesta a dejar espacios en radio y televisión para que los líderes de la oposicióa se dirigieran al país, y a negociar la ley electoral, y a mantener la neutralidad del Gobierno en los comicios, únicamente quedaría como piedra de toque de la participación en las elecciones «el reconocimiento de todos los partidos polítlcos> que algunos grupos exigen para su legalización. Lo que no s» taM ct hasta qué punto dejarían de participar los grupos no comunistas por su compromiso con el P. C. E., si éste, como se espera, no es reconocido oficialmente.

EN BUSCA DE SU SITIO

LO que sí está claro es que según se avanza hacia las elecciones se va clarificando el panorama de los grupos políticos. Y que pactos como el de la «platajunta», sin más cohesión que la voluntad de instalar un régimen democrático, van perdiendo fuer-za real; y las tendencias políticas se van acomodando más a sus asientos ideológicos naturales.´´

En Barcelona, Ramón Trías Fargas ha hecho an-WarR-i-miento a Jordl Pujol, Joseph Pallach, Heribert Herrera y Antón Cafiellas para unir todos los grupos políticos que capitanean en uno solo de Izquierda no marxlsta.

En Madrid parece inminente la presentación oúbllca de un amplio partido pop llar, en el que estarían representados diversos grupos liberales, socíaldemócratas y democrtstlanos, con el ex ministro Pío Cabanlllas al frente

Se habla de que el movimiento de unión entre los grupos demoeratacrlstlanos está muy avanzado. Lo Integrarían Izquierda Democrática, de Bulz-Glménez: Federación Popular Democrática, de Gil-Robles; Partido Popular Demócrata Cristiano, de Fernando Alvarez de Miranda, y parte de la escindida Unión Democrática Española, con aquellos que no siguiesen a Suva Muñoz a la Alianza Popular.

A este respecto, el mismo Rui z-Glménez, al comentar una reciente entrevista con Alfonso Osorio, se refirió a que fue más una reunión de políticos democristia-nos que al encuentro del v 1 c e presidente del Gobierno con un líder de la oposición.

Aunque aún no se ha sabido el real alcance que tuvo la reunión de Lisboa, también el P. S. O. E. renovado de Felipe González parece encontrarse con el Partido Socialista Popular de Tierno Galván. Y la unión con el P. S. O. E. histórico, rejuvenecido en «us mandos en el XXVTt Congreso, sólo encuentra el Inconveniente del reconocimiento del Partido Comunista, escollo aue aparece una y otra vez en eJ proceso de la reforma democrática en España.—L R.

 

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