Autor: Contreras, Lorenzo. 
   La reforma puede tropezar en el Consejo Nacional y en las Cortes     
 
 Informaciones.    23/09/1976.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

La reforma puede ((tropezar» en el Consejo Nacional y en las Cortes

MADRID, 23 (INFORMACIONES, por Lorenzo Contreras).

LOS primeros exámenes de las sugerencias presentada» en el Consejo Nacional a la ley de reforma política han sido ya cumplimentados por la ponencia que integran lo» señores Ortí Bordas, Gutiérrez Rubio, Navarro, Palomaret V Abella. Aunque oficialmente no se conoce todavía el talante de los planteamientos contenidos en los veintiséis e*-critos, hay base para pensar que, en términos generales, lo* consejeros del Movimiento aceptan la reforma,, aunque lo hacen con el espíritu de la reforma pretendida por el señor Arias Navarra.

En los medios más apertu-ristas.del aparato oficial cunde un temor: que se repita de alguna manera lo sucedido en los días que precedieron a la caída del anterior presidente, o sea, un entorpecimiento del texto, por la vía de propuestas que conduzcan a un dictamen políticamente «infumable». Ya se sabe qiie los dictámenes del Consejo Nacional no son vinculantes para el Gobierno, pero aun así conviene no olvidar lo acontecido antes del verano.

Como el Gobierno tiene prisa, cabe suponer que la ponencia está dispuesta, a conceder bastantes «perfeccionamientos», con tal de pasar cuanto antes al trámite posterior de las Cortes. Este otro «trámite» preocupa igualmente en las áreas más reformistas, sobre todo después de haberse creado un clima favorable a la no aplicación del procedimiento de urgen

. Él titular de las Cortes, señor Fernández - Miranda, acaba de declarar que no procede crear una Comisión especial, porque no existe base reglamentaria para ello, con lo cual ha venido a indicar ojie será la clásica Comisión de Leyes Fundamentales, con el señor López Bravo a la cabeza, o a lo sumo, una Comisión mixta, la que se encargue de dictaminar la ley de reformas, si es que no se aplican las normas de urgencia en el Pleno de las Cortes. Sabido es que muchos procuradores, sobre todo los más caracterizados por su conservadurismo, muestran irritación ante el procedimiento citado, cuya «invención» atribuyen al señor Fernández-Miranda, sin que, al parecer, estén atinados en la sospecha, pues fuentes solventes afirman quo la idea fue del anterior Gobierno y el presidente de las Cortes se limitó a poner obstáculos. La posibilidad de que la ley de reformas se demore y remanse en las Cortes produce inquietud en medios gubernamentales, y no sólo por la pérdida de tiempo, sino también, y especialmente, por el riesgo de que el proyecto —y, por tanto, la ley— se vea modificado o cambiado.

¿SENADO ORGÁNICO?

La prisa en la primera etapa, la del Consejo Nacional, puede mover a la ponencia hacia actitudes tan transigentes como la admisión de uif Senado connotado por la organicidad. Precisamente ha comenzado a saberse que importantes sugerencias de los consejeros descansan en la pretensión de que el Senado responda en su composición y estructura a unas características resueltamente orgánicas. Al parecer, el señor Fernández de la Mora suscribe con todo lujo de apoyos arguméntales, pálidos desde la óptica del régimen franquista, la necesidad de una presencia sindical y profesional en la Cámara Alta. La actitud más radical, sin embargo, no es la suya, sino la que suscribe don Blas Pinar, que tras un largo silencio «parlamentario», reaparece en este debate con la gran acusación: todo el proyecto de reforma política es contrafuero, desde la cruz a la raya.

Se dice que en las sugerencias, al menos en una primera visión de los textos, nadie ha planteado el tema de los 40 consejeros de libre designación por el anterior Jefe del Estado. Este grupo, conocido comúnmente como «los 40 de Ayete», estaba destinado en la legislación franquista a perdurar en el puesto hasta que sus componentes cumplieran la edad de setenta y cinco años. Los llamadoi «albaceas de Franco» fueron responsables muy directos del primer naufragio del proyecto Arias, en vista ¿e que 1» ponencia entonce» designada eliminó su» prerrogativas y, por tanto, su razón de ser en «i futuro. Ahora, se insista, el tema no aparece. Las reclamaciones mas abundantemente formuladas se refieren al bicameralismo en general, al papel del Movimiento y a la presencia de lo sindical j profesional en la» Cortes próximas.

Por lo que se refiere a la batalla de la» Cortea, uno de lo» planteamientos critico» más esperados se supone referido al artículo tercero del •proyecto de reforma. Según el apartado segundo de este precepto, cualquier reforma constitucional del futuro requerirá la aprobación por la mayoría absoluta de los miembros del Congreso y del Senado. La pretensión que se perfila consistiría en aumentar la exigencia de votos y, por consiguiente, el obstáculo parlamentario para los ulteriores cambios de signo constitucional.

¿3 de septiembre de 1976

 

< Volver