Autor: Villameriel, Félix. 
   Opciones     
 
   09/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

DEL AÑO-POLÍTICO

(3) OPCIONES

Por Félix VILLAMERIEL

los esquemas de funcionamiento del modelo democrático. En la perspectiva, en que me situó, del análisis de los mecanismos del equilibrio político, cuentan como pilares de la democracia aquellas formaciones políticas que encuadran a un sector suficientemente amplio de la ciudadanía y que aceptan el método democrático del arbitraje de las urnas para determinar la orientación política del Estado. Por ello, la opción constituida por el populismo franquista, prefigurada en lo que se ha llamado «pentalianza» Fraga-Silva-Esteruelas-Rodó-De la Mora, jugará, si se consolida (con la única perdida, sin incidencia práctica en el resultado de la alianza, de algunos colaborado•es de Fraga y de Silva que abandonarán a Jstos para buscar rumbos más liberales), un importante papel en la estabilización democrática, pese a que el democratismo de algunos de sus líderes sea exclusivamente «accidentalista». El riesgo que esto último pudiera representar quedará compensado por la tendencia al pragmatismo propio de los grandes partidos, que, además, dado su carácter de amplios m´ovimientos, resultan equilibrados por la existencia de diversas alas o corrientes internas. Más peligroso hubiera sido que nadie se hubiera preocupado de conducir esa innegable realidad que se ha llamado franquismo sociológico hacia la democracia. El hecho mismo de que lo que se reivindique sea la figura de Franco, o bien realizaciones concre-´ tas, y que, en cambio, no se insista en mantener un sistema de gobierno que se sabe ligado a la persona de un fundador esjun indi ce cierto de pragmatismo y de flexibilidad, cualidades éstas, por cierto, que adornan más al extinto personaje que a la mayor parte de sus colaboradores. Son significativas de cuanto vengo diciendo —especialmente por provenir del líder del ala derecha de la «pentalianza»— las palabras de Fernández de la Mora, pertenecientes d jn discurso pronunciado recientemente en La Coruña, que proponen «la continuidad perfectiva... de ese orden, de esa justicia y de ese desarrollo que hemos tenido».

Uno de los datos más positivos del actual momento español, en el que no faltan tampoco signos inquietantes, es esa disposición de amplios sectores para concurrir de manera ordenada y civilizada en la palestra de los asuntos públicos. Si algún sentido tiene la palabra democracia, éste es el de la convivencia libre de todos, el respeto mutuo entre las personas y los grupos que Integran una sociedad. Sin ese respeto a los otros, que constituye la entraña del espíritu democrático, no será fácil poner en pie sobré la vieja tierra de España esa democracia que necesiiamos, una democracia vigorosa y capaz de perdurar, una democracia que no se nos muera.

Sábado 9 octubre 1976

 

< Volver