Autor: Assia, Augusto. 
 Escribe Augusto Assía. 
 El proyecto de Reforma Política merece la aprobación     
 
 Ya.    22/09/1976.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

ESCRIBE AUGUSTO ASSIA

EL PROYECTO DE REFORMA POLÍTICA MERECE LA APROBACIÓN

Es insentate exigir al Gobierno un proyecto de sistemo parlamentario a prueba de fracasos y constituido sólo por virtudes t) El verdadero enemigo del Partido Comunista ne es la prohibición, sino la participación en las elecciones

Be que depuré de leerlo con mucha atención, como algunos políticos han dicho que tenían que hacer antes de enjuiciarlo, o después (Jo mismo da) de leerlo sin ninguna atención, ion Infinitas las objeciones que al proyecto del* Gobierno de Su Majestad pueden hacérsele hay poca duda. Hay, sin embargo, una razón para aprobarlo y para probarlo, que, aunque hiera única, seria ya por sí sola decisiva. SI don José María Gil-Robles, st don Felipe González o si el profesor Tierno Calvan esperan a que aquí aparezca sobre loa derrumbes un Gobierno que presente un proyecto de sistema parlamentario, cuya perfección sea absoluta a prueba de fallos o injusticias, lo que hay que temer es que Tierno Galván, Felipe González y GU-Bobles esperen mucho tiempo. Lo primero que estudiando un paco la política europea se aprende es que no hay aún hoy en Europa ningún sistema parlamentario o político perfecto. Después de mil años de rodaje, hasta el Inglés está´más plagado de imperfecciones que bendecido d« perfecciones.

Los que aquí aspiran * acorralar en las montañas de Lugo un "faco" gallego y que aparezca un pura sangra Ing-lée con «illa, freno, estribo sudador y baticola, «mén >Je asistido por su palafrenero, sueñan.

LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON Ello» no se dan cuenta, pero loe que \» exigen al Gobierno un proyecto de sistema parlamentario a prueba de fracasos y constituido sólo por virtudes, que le ofrezca a cada español •1 paraíso §obre la tierra, lo que hacen, por muy •.ntifascitas y muy anticomunistas que fe sientan, es caer mentalmente en el fascismo o en el comunismo, si no en las dos cosas a la vez. Loe únicos «ístemas políticos que se creen representante» de todas las virtudes contra todo* los vicios e hijos de la perfección son el comunista y el fascista, tanto que para el que se les opone no eaben guardar-otra cosa «¡no las cadena* o «1 piquete de ejecución. No creo que ninguno de éstos dos instrumentos sean loa que queremos nadie otra vez corno símbolos de nuestra eficiencia política en España, ni siquiera loe que te proclaman a ei mismos fascistas o comunistas.

Si a mi, que tras vivir tanto* años en Inglatérra y tras asistir, en mi primera Juventud a la destrucción por "el bárbaro nazlsníb de la más perfecta república (la de Weimar) ´que ha habido, desde la de Platón, algo sé de política; »1 9. mí me extraña algo del proyecto es qu« un Gobierno salido del franquismo haya tenido la imaginación, el coraje y el ánimo para ofrecernos parlamentariamente lo que noe ofrece el del presidente ´Suárez.

Quizá éste, y no el otro, sea el verdadero "milagro español".

Pero cuidado con ios milagros, qu« ya dijo •1 clásico que su verosimilitud estriba en que duran poco.

Contar, como cuento, con el relativismo y la imperfección en política, además de ser lo que me hace a mí aceptar y darle la bienvenida al proyecto, es lo que me hace que me inquiete el hecho de que,, según el ministro de Información, los comunistas no serán admitidos a las elecciones.

Si creyera que el sistema parlamentario susceptible de salir del proyecto tiene probabilidades de mostrarse como la expresión suprema y «terna, Invariable, dé la sabiduría política, yo estaría de acuerdo con que los comunistas sean excluidos (a condición de que lo sean también los fascistae).

¿Qué tendrían que hacer los comunistas en un, sistema -que fuera ya la arcadia que ellos prometen?

ELIMINAR A LOS COMUNISTAS EN LAS OBNAS

Dado que e! régimen que va a venir en España ei entramos por el aro de la Monarquía no va a ser la suprema y eterna excelencia que fue aquél al qu« sustituye, sino que consistirá en una continua e interminable lucha hacia la modesta meta" de la convivencia entre los españoles, lo que a mi me parece es qu« lo primero de que ha de tratar es de derrotar, eliminándolos del juego cuyas reglas no aceptan, a los común ¡fitas.

¿Hay otra manera de derrotar a los comunistas y eliminar BU presencia de) circulo mágico representado por e] poder que llevándoles a las urnas?´

Si la hay, yo no la conozco.

El intento de atenazar a los comunistas fuera de las u i ñas fue hecho ya por Museolini en Italia y por Hitler en Alemania, y ya ve usted lo que ocurre en Alemania e Italia hoy. Italia es es único país libre del mundo donde el partido comunista está en el juego político, y en Alemania, los comunistas dominan la tercera parte >ie) país.

Los ejemplos opuestos son Inglaterra y Suiza

En ninguno de los dos los comunistas han estado jamás prohibidos ni ha habido en ninguno jamás una eola elección, grande o pequeña, en la que los comunistas no pudieran participar como otro partido cualquiera.

¿Qué ocurre en Inglaterra y qué ocurre »n Suiza?

En Suiza ocurre que nunca los comunistas llegaron a alcanzar en ninguna elección arriba del C por 100 de los votos, y en las últimas pasaron poco del 2 por 100. El caeo de Inglaterra aún es naáa espectacular. En las última» elecciones a loe Comunes, la proporción de votos depositada por loa Ingleses a favor de los comunistas fue la del 0,04 por 100, o, dicho de otro modo, de cada mil Ingleses, cuatro votaron el comunismo; y el Partido Comunista de la Gran Bretaña no sólo no sacó un solo diputado, aino que todos sus candidatos, sin una sola excepción, perdieron el depósito que, en el momento de la proclamación, ha de ser abonado y que no es devuelto si no se obtienen mee del 10 por 100 de ¡os votos. En nigún distrito de Inglaterra, «ea industrial, sea agrario o sea lunar, lo mismo da, llegó la votación comunista al 10 por 100.

Lo que ha ocurrido en Portugal, donde, »in duda alguna, a no ser por las dos elecciones en las que participó el Partido Comunista, no podría haber dejado de ser el peligro que en un momento fue, ee demasiado conocido y demasiad» reciente para que necesite elaboración.

El verdadero enemigo del Partido Comunista no es la prohibición. E] verdadero enemigo del Partido Comunista es BU participación en elecciones a las que se presente también ua partido socialista fuerte, unido y capaz de gobernar; y es propulsando este partido como mejor se puedo contener y desvirtuar al comunismo, como lo desvirtúan y contienen todos loe países europeos. Los únicos dos países europeos donde, durante los úftirnos veinte años, el Partido Comunista ha hecho progresos, Italia y Francia, son asimismo loe únicos donde ha existido´ un partido socialista fuerte y capaz de gobernar. Es sobre todo a .don Felipe González y al profesor Tierno Galván a quienes la historia carga con la tarea de defendernos contra el comunismo. Como e* Soares el que ha apechugado con ella en Portugal, y yo creo que el Gobierno del presidente Suárez se echa una carga inapropiada pretendiendo que el franquismo nos siga defendiendo del comunismo, lo cual es el mayor defecto que yo le encuentro, si no al proyecto de ley—que la exclusión de] comunismo no figura en el proyecto—, a los propósitos expresados por «1 Gobierno con motivo de su publicación.

Si hubiera aquí verdaderos políticos y verdadera política, yo creo que la situación seria bien clara. "A ueted el toro", le dirían la verdadera política a los verdaderos políticos, a Tierno Galván y a Felipe González, señalando a los comunistas, y lo harían no sólo con toda legitimidad, sino con toda probidad, porque, en realidad, quiénes más, más vehemente y más urgentemente, tienen que temer de loa comunistas no somos usted o yo, ni siquiera Fraga o Suárez o Pei-ico de los Palotes; quienes más tienen que temerle son Felipe González y Tierno Galván. Desde luego, ios comunistas perseguirán también a lae derechas si llegaran a aposentarse en el poder, pero a quien primero conmenzarían persiguiendo aquí, como persiguieron en Rusia y en todos los países donde han triunfado, es a los socialistas, a ios izquierdistas y a los liberales.

Augusto ASSIA

 

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