Ventajas e inconvenientes de los sistemas proporcional y mixto. 
 La ley electoral, pieza clave de la reforma     
 
 ABC.    31/08/1976.  Página: 8,9. Páginas: 2. Párrafos: 14. 

VENTAJAS E INCONVENIENTES DE LOS SISTEMAS PROPORCIONAL Y MIXTO

LA LEY ELECTORAL, PIEZA CLAVE DE LA REFORMA

Las posibles características del texto legislativo podrían ser las siguientes: uninominal, mayoritario y con una segunda vuelta

Madrid. (De nuestra Sección política.) Una vez que se conozcan las líneas generales de la reforma parlamentaría, si ésta se configura como una ley de Bases, es obvia la necesidad de una leu electoral, ya que se traía de determinar la forma de la elección para la constitución de las instituciones representativas del cuerpo de electores. La importancia, por lo tanto, de la ley electoral es manifiesta y asi ha sido señalado en múltiples declaraciones de numerosas personalidades, así como en la postura de partidos v qruvos sobre este tema.

Se ha señalado que la ley electoral que en su día preparaba el primer Gobierno de la Monarquía se basaba en un sistema mayoritario. Ahora parece ser que algunos componentes del Gabinete con peso específico en el planteamiento de la reforma política se inclinarían más por un sistema proporcional. Sin embargo, en medios políticos se señala que las posibles características del texto legislativo podrían ser las siguientes: uninominal, mayoritario y con una segunda vuelta. Nada hay definitivo, sin embargo, ya que el Gabinete, al parecer, no ha formalizado un criterio sobre la reforma política en su totalidad.

VARIOS SISTEMAS.—Ahora bien, la implantación de un sistema electoral justo es pareja con el reconocimiento del sufragio universal y la pluralidad d* candidaturas en igualdad de condiciones,

A ,la hora de abordar los sistemas electorales existentes en otros países nos encontramos con dos bloques diferentes. Porí una parte está el sistema uninomina] y de lista o piuría omina!; por otra parte tenemos el sistema mayoritario v nroporcional.

Con el sistema uninominai cada circunscripción e distrito electoral elige un candidato, mientras que en el sistema pluii-nominal o de lista se produce la elección de varias candidaturas o de una lista.

El sistema mayoritario es conocido también por sistema de circunscripciones. Se divide al país en circunscripciones y resulta elegido el diputado en cada circunscripción que más votos obtenga. Sin embargo, hay que destacar que con este sistema los votos que no hayan constituido mayoría desaparecen.

O sea. mueren en la circunscripción, y es como si no hubieran sido emitidos.

SISTEMA PROPORCIONAL. — En el sistema de representación proporcional se considera al país como una gran circunscripción. Se otorga a cada partido finalizado el escrutinio un número de puestos

o escaños proporcional al número de votos obtenidos en la totalidad de] país.

A grandes rasgos y de un modo inexacto, ya que ¡a realidad electoral es mucho más compleja y variante tal como se puede observar en el mapa electoral europeo de estos últimos años, el sistema mayoritario provoca la existencia de dos grandes partidos o alianzas. También se prevé en este sistema la posibilidad de una segunda vuelta si en la primera ningún partido ha obtenido la mayoría de votos del censo electoral.

En la segunda vuelta se proclama vencedor d«l escrutinio el partido >tue C´bíeoga mayoría, aunque ésía seo. sólo relativa.

PLURIFARTIDISMO.—El sistema o la fórmula proporcional propicia, por otra parte, la existencia de una pluralidad de partidos, ya que lodos los que participan en la elección cuentan con la posibilidad de lograr una representación, ya que con este sistema se suman la totalidad de los votos obtenidas en el país.

Se aduce, asimismo, que con el primer sistema se logra en el Parlamento, una mayoría sólida y segura, que, a su vez, produce un Gobierno estable y fuerte, mientras que el sistema proporcional ocasiona un parlamento inestable y dividido. Pero este sistema de mayorías tiene sus detractores, ya que algunos señalan que es el sistema de la máxima inexactitud representativa. Puede darse el caso de que obtiene más escaños el partido que puede lograr menos votos en el conjunto del país.

Es decir, un partido puede lograr la mayoría en varias circunscripciones pero al mismo Menino inarar m^nor número de votos.

Se puede nrodueir, por consiguiente, una manifiesta desproporción r e p r esentativa. También este sistema hace posible que según la distribución de los votos en la circunscripción se alteran los límites de la misma —añadiendo o quitando una zona— con el fin de variar el resultado.

MODELO FRANCÉS.—El tema del futuro sistema electoral es, por lo que se ve, complejo e importante.

En los círculos políticos se ha señalado que conocida la reforma parlamentaria, ésta iría acompañada de una ley electoral que podría adoptar la forma de decreto-ley. Las líneas maestras serían muy semejantes al sistema electoral francés. Sería un sistema, según círculos políticos, mayoritario, de distritos y con una segunda vuelta en caso de no producirse la mayoría necesaria en la primera elección.

Los distritos electorales vendrían dados por la población de cada provincia y no tendrían que coincidir necesariamente con la demarcación geográfica de la provincia, ya que ésta podría estar dividida según su población en varios distritos electorales.

CAMPAÑA El ECTORAL.—Sería un sistema uninominal. Cada distrito electoral elegiría un diputado.

Se fijaría un tiempo mínimo para el desarrollo de las campañas electorales, con una duración aproximada de veinte días, midiéndose utilizar los centros y locales oficiales para la propaganda, así como los medios de la RTV. E. Cada partido presentaría un candidato en cada distrito. El elector elegiría a un candidato que sólo podría rf-esentarse por ese distrito electoral.

Finalmente, para los candidatos que no lograsen la mayoría el sistema preveía la existencia de una segunda vuelta en el caso de que en la primera vuelta ningún partido lograra la mayoría del censo electoral. Se volvería a repetir la elección y se proclamaría vencedor el partido que lograse la mayoría, aunque fuera relativa.

Por todo lo expuesto, la decisión última que se adopte sobre el sistema electoral que ha de regir nuestra vida política supone una decisión de extrema importancia, ya que del sistema que se determine se pueden derivar consecuencias bastante importantes en la vid» parlamentaria del país.

 

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