El alto precio del desarrollo     
 
 Ya.    22/04/1973.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

El alto precio del desarrollo

De "La Vanguardia":

"No es objeto de esta columna referirnos a los efectos de la contaminación, tantos veces repetidos y tantas veces olvidados, sino a algo más específico: la convicción, que parece estar insinuándose, de que la contaminación es el precio del progreso y, por lo tanto, una moneda que con toda justicia hemos de pagar. Se acaba de decir en la reunión de Madrid que "la contaminación es como el peaje de la autopista del desarrollo". Be dijo en Bilbao que la incompatibilidad del desarrollo con el ambiente puro es un argumento "cómodo" que no influiría en la marcha del primero. Y nosotros, que constantemente hemos defendido el desarrollo como un bien altamente deseable, nos preguntamos con inquietud si no se estará obrando en general con cierta alegría, con cierta tendencia al "laissez-faire" en un asunto tan grave y, lo que es peor. Irreversible.

Citemos un claro ejemplo. Hubo un momento—y de ello hace tan pocos años que a veces hasta asombra el cambio— en que la industria turística fue. considerada tan esencial en nuestro desarrollo (y asi era, por otra parte) que para abrirle camino se permitieron iniciativas y edificaciones precipitadas, desfigurando algunos de nuestros más bellos paisajes, especialmente en las costas. Soy se sabe oficialmente que muchos de aquellos excesos son irreparables. Soy se habla de nuestro paisaje—del que queda-—como un bien precioso y un lepado que hemos de conservar. Aplaudimos esta política, que es la que hemos defendido siempre. Pero los males causados, ¿quién los remedia ya? ¿Quién salva esas playas con sol de perfil o las urbanizaciones verticales desde las que parece un pequeño milagro descubrir la Luna? ¿No hubiera sido preferible ser desde el principio algo menos optimistas?

El reciente caso de industrias contaminantes de aguas multadas con cantidades similares a las de una infracción de tráfico pone otra vez sobre el tapete una pregunta acuciante: ¿estamos protegidos contra la autodestrucción? ¿Qué normas nos amnaran? ¿No deberían ser declaradas de da todas las medidas relativas a este tema? ¿No debería seguirse en seguida la norma "Quien contamine, que pague", que acaba de ser pronunciada en Barcelona?"

 

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