Autor: Curiel Alonso, Enrique Federico. 
 Campaña electoral 22-J.. 
 ¿Un Gobierno fuerte?     
 
 Diario 16.    16/06/1986.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

16 de junio-86/Diario 16

¿Un Gobierno fuerte?

Enrique Curiel

LOS portavoces L del partido gubernamental están pretendiendo establecer una relación causal y directa

entre la conveniencia de que exista un Gobierno «fuerte y estable» con la imperiosa necesidad de

mantener la mayoría absoluta. De nuevo pretenden situarnos ante un dilema fatal: «La mayoría absoluta o

el caos y la derecha». Es decir, tratan de reproducir el síndrome de octubre de 1982.

Sin embargo, la realidad es bien diferente. En amplios sectores sociales existe una cierta prevención, e

incluso un temor, a una nueva mayoría absoluta, con el agravante de que, además, no hemos tenido un

Gobierno fuerte. Al menos tal y como algunos lo entendemos.

Existe temor y prevención, toda vez que por parte del Ejecutivo se ha producido una auténtica

«patrimonialización del Estado». El referéndum sobre la OTAN ha revelado la existencia de problemas

profundos en la construcción de la democracia, tal y como ésta es gestionada por el actual partido en el

Gobierno. En realidad, el debate sobre la permanencia en la Alianza ha sido una prueba decisiva para la

política del PSOE: una muestra de su forma de gobernar, un ejemplo del peso que la manipulación puede

adquirir sobre la sociedad civil y un indicador del sentido global de su política. La campaña puso al

descubierto el «tipo de régimen» que está en trance de configurarse en torno al actual Gobierno, basado

en una estricta disciplina a todos los niveles, tanto estatales como partidarios, respecto del vértice de la

Moncloa. A partir de ahí, el acoso a la sociedad civil es constante.

Lo ocurrido con el programa «La clave» y el castigo político impuesto a José Luis Balbín se convirtió en

el paradigma de la «ejemplaridad» con que el poder sanciona a los críticos. A muchos miles de

pensionistas se les dijo que tenían que votar «sí», porque Hacienda «todo lo sabe». Así, pues, no debe

extrañarle al Gobierno que exista temor a una nueva mayoría absoluta. Como es notorio, podríamos

añadir una gran cantidad de ejemplos.

Pero además no hemos tenido un Gobierno fuerte. Bien; es preciso matizar. Hemos tenido un Gobierno

duro e intransigente con los trabajadores afectados por la reconversión industrial, con los pensionistas, a

los que se les han recortado sus haberes; con los cerca de 600 jornaleros procesados actualmente en

Andalucía, con los periodistas incómodos, con los intelectuales críticos, etcétera.

Pero hemos constatado la debilidad de un Gobierno cuya política económica ha estado inspirada en la

estrategia de los grupos económicos trasnacionales, cuya política exterior y de defensa lejía impedido

evitar la utilización de las bases norteamericanas en el ataque a Libia por parte de la VI Flota, cuya

política militar se resumía en la incapacidad para tramitar la ley de Amnistía de los miembros de la UMD

y cuya política de Interior le hacía enfrentarse a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, al no

desear desmilitarizar realmente a la Policía Nacional.

Personalmente, me pronuncio por la existencia de Gobiernos sólidos. Pero no debemos confundir un

Gobierno parlamentariamente estable con un Gobierno políticamente fuerte. Durante estos cuatro años

han sido realidades bien distintas.

 

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