Autor: Robles Piquer, Carlos. 
   Al final, voto útil     
 
 Ya.    16/06/1986.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Lunes 16 de junio de 1986

TRIBUNA ELECTORAL

Al final, voto útil

CARLOS ROBLES PIQUER

UN agudo titular de YA hace un par de días hablaba de «milagros electorales» debajo de una fotografía

que reunía !a consigna electoral del PSOE con el indicador de dirección que lleva hacia el palacio de la

Moncloa: casualmente se trata de una flecha centrada que marca la ruta hacia la mano diestra, no hacia la

siniestra.

Pues bien: ni siquiera esos prodigios milagreros (con los que un Gobierno que debía tener e! pudor del

silencio, cuando está a punto de romper su mandato, trata frenéticamente de arañar algunos votos) tendrán

fuerza bastante para cambiar el rumbo que marca la flecha que conduce al Gobierno de la nación. Para

seguir con el agudo titular, es ya inútil que la primavera traiga una supuesta disminución de los parados,

cuando todo el país conoce el fracaso socialista en esta gran preocupación nacional, o que se ofrezcan

mejoras a los médicos, a quienes una y otra vez se maltrató, o que se devuelvan recargos municipales

cuando la presión fiscal sobre todos nosotros creció de modo tan desmesurado sin proporcionarnos

mejores servicios públicos.

No hay más remedio, hoy, que comentar el sentido profundo de los sondeos de opinión, cuyas primicias

están siendo dadas a conocer por diversos periódicos; entre ellos, éste: de todas resulta que el respaldo a

Felipe González, compendio aparente —y único— de los atractivos de nuestro socialismo, ha disminuido,

por lo que mis colegas en la gerencia de campaña del PSOE luchan para estimular un voto que tiende a

separarse de ellos por el camino del desencanto, de la abstención o del simple giro copernicano hacia

nosotros. Está claro también que la oferta de Coalición Popular queda mejorada, en esos sondeos,

respecto a los que diversos medios difundieron en la víspera de las elecciones de 1982, sin que se sepa

todavía el destino que darán a sus papeletas los componentes de una mesa electoral integrada por seis u

ocho millones de indecisos.

Otras formacio0nes menores

Respecto a formaciones políticas menores, resulta de estos datos muy evidente el hecho de que Adolfo

Suárez, cuya telegenia es bien conocida.

mueve simpatías que, en alguna medida, se transformarán luego en sufragios; mientras que un esfuerzo

publicitario realmente colosal —at que ayudó alguna que otra insensatez solo ha servido para que la

opción catalanista crezca algo en Cataluña, sin que su versión para la España no catalana (lo que antes

llamaban el resto del Estado») tenga un relieve mínimamente apreciable.

Ocurre, en esta materia, lo que todos sabemos, aunque no todos !o digan; el Centro no es un programa ni

es fácilmente un partido; es una actitud, una voluntad de moderación, una huida de los extremos, un

rechazo de cualquier radicalismo. Conté una vez en este periódico que, en 1968, asistí a la conversación

entre un exiliado alicantino apellidado Furio, que luego falleció en México, y un político joven llamado

Manuel Fraga. A una pregunta de aquél sobre la definición política de éste, escuché esta respuesta: «Me

tengo, amigo Furto, por un hombre de centro». Y nadie puede negar tampoco que los partidos nacionales

coaligados con Alianza Popular se fundamentan en ideologías que en todo el mundo comparten esa

misma vocación centrada desde su propia perspectiva democristiana o liberal.

La distribución de escaños en el Congreso y el Senado responderá, seguramente, a la tendencia que los

sondeos apuntan. Sobre 350, 300 o más corresponderán a las dos grandes fuerzas políticas nacionales, los

socialistas y los populares; por tanto, sólo 50 o menos se dividirán entre nacionalistas vascos y catalanes

de diverso tinte ideológico y los grupos menores con vocación expresa o táctica de bisagra, esos

adminículos que sólo deberían servir para puertas y ventanas, según frase ingeniosa que no dudo en

alabar.

Tendencia de los indecisos

Por ello, la tendencia probable de los muchos indecisos en su camino hacia las urnas será la de fortalecer

a una de aquellas dos fuerzas mayores. Si la situación actual les gusta, votarán socialismo. Si prefieren

algo mejor, votarán popular.

Nuestra coalición concentrará el esfuerzo de sus candidatos y de sus gentes durante los últimos días de la

campaña en algo muy sencillo: el reparto manual, persona a persona, de un simple tríptico dedicado a

explicar lo que nos proponemos hacer en los primeros cíen días de gobierno popular. Ofrecemos cuatro

grandes pactos de Estado: sobre política exterior, sobre paz social, en materia escolar y sobre gasto

público. Y añadimos cuarenta medidas inmediatas: nueve de ámbito económico, tres de naturaleza fiscal,

ocho para fortalecer la libertad, tres de índole social y cinco a modo de otros tantos planes de urgencia

sobre empleo juvenil, protección a la pequeña y mediana empresa, lucha antiterrorista, acción contra la

droga y limitación de la delincuencia. Ninguna otra fuerza política ha sido capaz de resumir un

compromiso como este.

Y a su vez, resumido todavía más, se asienta sobre cuatro pilares: ofrecemos a España más empleo, más

seguridad, menos droga, menos impuestos.

Estas son las razones por las que, a la hora de la verdad y frente a las urnas, muchas más gentes de bien de

lo que cualquier encuesta indica hoy querrán que su voto sea realmente útil. Y lo dejará en ellas a favor de

los candidatos al Congreso y al Senado que en toda España presenta Coalición Popular.

Carlos Robles Piquer es gerente de la camparla electoral de Coalición Popular.

 

< Volver