Autor: J. A. S. (José Antonio Sánchez ó José A. Sentís). 
   Justino de Azcárate     
 
 Diario 16.    17/06/1986.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Diaiio 16/17 de junio-86

NACIONAL

El día 15 de junio de 1977 tuvo la mayor sorpresa de su vida. Nada más entrar en su despacho recibió una

llamada telefónica de Su Majestad el Rey Juan Carlos. Justino de Azcárate, un republicano ilustre era

propuesto por el Rey para ocupar un escaño en el Senado. El, sin apenas dudarlo, aceptó. Encontraba así

la ansiada oportunidad de regresar a su país después de treinta y ocho años de obligada ausencia.

Fue aquel día ya lejano uno de los más felices de su vida. Desde que abandonó España, poco después de

que comenzara la guerra civil, había jurado que no regresaría mientras permaneciera el sistema

dictatorial. La propuesta del Rey era la prueba más evidente de que España había cambiado.

Justino de Azcárate, de raíces leonesas, sobrino carnal de Gumersindo, brillante intelectual, político hasta

la médula, y liberal para más señas, ejercitó diversos cargos públicos durante la República. Fue dipuado

por León en las Cortes Constituyentes de 1931. Desempeñó la Subsecretaría de Justicia, siendo titular de

este Departamento el socialista Fernando de los Ríos, cuando tan sólo tenía veintinueve años,

subsecretario de Gobernación en el Gobierno de coalición republicana, y, por último, ministro de Asuntos

Exteriores aunque sólo por un día, en el Gobierno de coalición constituido en 1936, en un intento final

por evitar la contienda civil.

A partir de aquel momento comenzó el calvario. Primero la cárcel en Valladolid durante dos años.

Después fue canjeado por el falangista Raimundo Fernández-Cuesta. Más tarde salió de España con

destino a Francia. Y algunos meses después llegó a Venezuela. Allí vivió durante treinta y ocho años.

Casi la mitad de su vida.

PERFILES ELECTORALE Justino de Azcárate

Allí vio nacer a su hija menor Isabel, además de 13 nietos y 20 bisnietos. En Caracas se ganó la vida

dedicado a actividades fundacionales. Vivió más años en el exilio de los que él.mismo hubiera imaginado.

Ni siquiera hoy se lo cree. Pero supo identificarse con Venezuela.

Ahora, nueve años después de su regreso, Justino de Azcárate es el político español en activo más

veterano después de La Pasionaria. A punto de cumplir los ochenta y tres años se presenta al Senado por

el Partido Reformista que lideran Miguel Roca y Antonio Garrigues, en esta ocasión por Madrid, y no por

León como él hubiera deseado.

Justino de Azucárate recuerda que ya en 1917 perteneció al Partido Reformista. Eran otros tiempos y

también otros los propósitos de aquella fuerza política. Entonces el líder era Melquíades Alvarez, y el

partido republicano. El reformismo de hoy es, según el propio Azcárate, una alternativa de modernidad,

de progreso y de liberalismo.

Azcárate confía que éste, posiblemente su último hito en La vida política, sea un éxito. No tanto para él,

que sabe que es difícil por no decir imposible, sino para sus compañeros de partido. En su acercamiento al

PRD, después de haber sido diputado primero y senador después por la UCD, han influido dos cosas: su

amistad profunda con la familia Garrigues, y el proyecto liberal que representa.

Aunque ahora insiste en que su participación política es muy pasiva resulta difícil creerlo. Azacárate

representa la historia reciente de nuestro país. Su rostro se ha surcado a golpe de acontecimientos

históricos. A pesar de sus muchos años mantiene una buena dosis de genio y figura. Cuando habla se

aprende de él.

Ilustres nombres como los de García Lorca, Francisco Giner de los Ríos, Machado, Ortega y Gasset, o

Maraón, permanecen inmortales en su memoria. Fotos con alguno de ellos le acompañan en el despacho.

Fueron los amigos de su juventud, los hombres con los que compartió, no sólo las aficiones intelectuales,

sino también la lucha contra la dictadura.

 

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