Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 Campaña electoral 22-J.. 
 Cuaderno de campaña     
 
 Diario 16.    17/06/1986.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Madrid

EL tiempo como categoría y dimensión se han ocupado desde Aristóteles hasta San Agustín, pasando por

Locke, Einstein —la cuarta coordenada—, Newton, Kant o William Yames. Pascal decía que «cuando el

tiempo presente nos resulta doloroso..., acusamos al futuro de ser excesivamente lento, y al pasado le

pedimos que detenga la rapidez de su vuelo».

¿Es la cosmología, también, una de las inesperadas preocupaciones de la Coalición Popular? Así parece

deducirse tras la propuesta lanzada ayer en el Siglo XXI por el vicepresidente segundo de AP, Miguel

Herrero y Rodríguez de Miñón, durante uno de los tradicionales almuerzos electorales que el club

organiza en esta campaña.

La Coalición Popular lanza ahora con mayor vigor político la hipótesis de la coalición de amplia mayoría

que desplace al PSOE del Gobierno, y para ello están dispuestos a «no excluir a ninguna fuerza», según

las palabras de Herrero.

Y en esta hipótesis los «populares» no descartan ni siquiera a Adolfo Suárez y a su CDS.

¿No nos encontrarnos nuevamente ante una reedición de la

¿El regreso de la UCD?

José Luis Gutiérrez

filosofía que inspiró la extinta UCD, aquel invento efímero pero genial que realizó la transición, pero

sustituyendo los mascarones de proa, esto es, a Adolfo Suárez, por Manuel Fraga?

Miguel Herrero, quien, como tantos otros, algo tuvo que ver en la voladura del invento centrista, trazó

toda una teoría ingenieril de partidos y coaliciones. Según Miguel Herrero, acaso el principal error

cometido por Adolfo Suárez fue el famoso «decreto de unificación», que convirtió a fuerzas tan disímiles

como eran liberales, socialdemócratas, cristianos e «independientes» o «azules» en miembros de un solo

partido, la UCD. Según Herrero, hubiera sido mejor entenderse en coalición que en el seno de una

fórmula unitaria. La mayor flexibilidad de la coalición acaso hubiera evitado su ruptura en mil pedazos.

Miguel Herrero negó con toda firmeza la posibilidad de que la coalición se rompiera como aventuró el

presidente del Gobierno —quien, según, uno de los periodistas presentes, sigue lanzando la misma tesis,

aunque amparándose en el «off the record», «para no publicar»—, y pronosticó unos resultados para su

grupo sensiblemente mejores que los de 1982.

Y se habló, inevitablemente, del centro, de Miguel Roca y su PRD y de Adolfo Suárez y su CDS.

Y posteriormente lanzó su teoría, según la cual Adolfo Suárez está intentando ocupar el espacio del

antiguo Partido Socialista Popular de Enrique Tierno Galván. Herrero llegó a esta conclusión no tanto por

algunas gentes inscritas recientemente en el partido, como Raúl Morado, mano derecha y auténtico

«número dos» del «viejo profesor», o el propio Pablito Sebastián, jefe de Prensa durante la campaña del

CDS, quien en 1977 figuró en las listas conjuntas del PSP y e PSA por la circunscripción de Córdoba.

Para el vicepresidente de AP, los slogans y tono de la campaña se asemeja a aquel primario

antiamericanismo de los primeros y fabulosos años del minúsculo y entrañable partido de Tierno Galván.

Herrero llegó a pronosticar un resultado similar al del «VP» para Suárez a causa de la dispersión del voto.

Es decir, un millón de ciudadanos puede dar doce diputados o dos, en función de la concentración de los

jmismos.

Ciertamente, no es lo mismo ni la personalidad de intelectual desdeñoso y altivo —nada molestaba tanto a

Felipe González y a Alfonso Guerra que el desprecio de Tierno hacia lo que él consideraba como «ínfima

formación intelectual» de los dos principales dirigentes del PSOE— del fallecido alcalde de Madrid, que

los ribetes suavemente peronistas, cálidos y entrañables del duque, experto en el regate corto. Para Miguel

Herrero diferencias tan abismales como las que separaban al duque de Tierno no son insalvables. «Son

tan antagónicos que pueden resultar homólogos», dijo, recurriendo a la tesis de la tangencia de los ex-

tremos.

Y volvió Miguel Herrero a enunciar su tesis de la amplia coalición.

Regresando a Pascal, «nunca vivimos esperando vivir. Preparándonos para ser felices, es inevitable que

fracasemos...». Es decir: El voto, esa pasión inútil.

 

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