Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 Campaña electoral 22-J.. 
 Suárez, entre el coraje y la sospecha     
 
 Diario 16.    18/06/1986.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

NACIONAL

Suárez, entre el coraje y la sospecha

José Luis Gutiérrez

T A campaña JLj electoral ha resucitado la valentía personal del duque de Suárez como un valor cotizable

en la bolsa política. Adolfo Suárez se ha constituido, acaso sin saberlo, en depositario de aquella

definición hegeliana de la bravura, consistente en arrostrar personalmente toda suerte de riesgos y

peligros en aras del Estado, es decir, la intrepidez como virtud cívica, aunque tales menesteres eran

adjudicados por el pensador alemán a la clase militar. Icluso su «slogan» electoral, «El valor del centro»,

parece recurrir a aquella concepción aristotélica de la sana temeridad y la valentía como territorios

morales instalados entre las parcelas de los dos extremos opuestos.

En el mitin celebrado el pasado lunes en un atestado teatro madrileño, Adolfo Suárez fue calurosamente

homenajeado por su seguidores, con frecuentes alusiones a su entereza, que para Alfonso Guerra se llama

«machismo», una especie de pavoneo de legionario marcando bíceps.

Pero, ciertamente, el duque de Suárez arrecia en sus ataques a Felipe González y Guerra, a medida que la

campaña prosigue, incluida la petición de dimisión de González por sus gruesos errores en torno al paro,

la OTAN y otras promesas.

Y replicó a González y su afirmación de que «somos más» con una aseveración democráticamente

resbaladiza que el duque no debería repetir: «Ellos serán más, pero nosotros somos los mejores»,

reedición de otra sentencia de Enrique Tierno respecto al PSP ciertamente desafortunada: «El nuestro es

un voto de calidad». La esencia de la democracia descansa en el principio «un hombre, un voto».

Aunque también Felipe González haya tenido sus propios «lapsus», como éste: «Prefiero un Gobierno

fuerte, aunque sea de derechas», trasunto actualizado de aquella frase de Franco: «Prefiero una España

roja a una España rota».

En cualquier caso, las fuertes refriegas del duque con los líderes socialistas están en estos momentos bajo

sospecha para los dirigentes de la Coalición Popular. «El PSOE está jugando inteligentemente con

Suárez, para destruir al PRD, y creo que el propio Suárez no es consciente de ello», comentaba un

dirigente del PDP a este columnista. Y, ciertamente, los ataques del Gobierno y de la televisión

gubernamental a la operación política de Roca están alcanzando unos niveles de crueldad y suciedad

insospechados. Durante la entrevista realizada por TVE a Roca el pasado lunes, un alto dirigente electoral

del CDS que contemplaba el interrogatorio no pudo por menos que comentar: «¡Qué canallada!...» La

exclamación del suarista surgía ante la muy visible táctica televisiva de no acusar directamente a Roca de

«ser catalán», sino en la manipulación subliminal de rótulos —TVE se niega a denominar a Roca por su

condición de candidato del PRD, CG y CiU, y lo sustituye por el de secretario general por delegación de

este último— y las apelaciones constantes a Cataluña por parte del entrevistador.

Adolfo Suárez es sincero cuando lanza sus poderosos dardos contra Felipe González y el PSOE, pero los

«populares» cosideran que «todo esto es pura semántica, una cortina de humo», según un alto dirigente de

AP. «Suárez —añade— ha estado cuatro años silencioso, pero votó la investidura de Felipe González, y

Diputaciones y Ayuntamientos donde el PSOE no tiene la mayoría, los concejales o diputados del CDS

han apoyado sistemáticamente a los socialistas».

Esta tesis del CDS como apéndice del PSOE pareció desecharse ante los duros choques de Suárez contra

Guerra, pero la coalición conservadora ahora regresa nuevamente a ella. «El termómetro definitivo es el

tratamiento televisivo ofrecido al duque —añade el dirigente del PDP—. El disparo de salida fue el

programa que la Milá le dedicó a Suárez. El PSOE sabe que el duque y el CDS son fácilmente

controlables, mientras que con Roca no ocurre lo mismo. Toda la fuerza de Cataluña está detrás de él,

junto al apoyo de la Internacional Liberal, de ahí la dureza en los ataques y el increíble juego sucio,

verdaderamente tercermundista, de la televisión...». Sin embargo, Adolfo Suárez antes parece hombre

paciente y a la espera, que alguien a las órdenes de sus verdugos. Y repite con incuestionable sinceridad,

con un chispa/o de pasión, incluso: «Les voy a ganar (al PSOE); si no es ahora, será en las próximas

elecciones, pero seré nuevamente presidente del Gobierno...»

 

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