Autor: Garrigues Walker, Antonio. 
   Nuevos votantes     
 
 Diario 16.    18/06/1986.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

DIARIO DE UN CANDIDATO

Nuevos votantes

Antonio Garrigues

CADA día de campaña me parece más evidente que es necesario un nuevo lenguaje politice que

desconecte de una vez por todas de la estrategia de la descalificación y del chascarrillo para enfrentarse

con la situación concreta de aquéllos a quienes nos dirigimos.

Esta impresión, que sin duda los líderes del PSOE no han experimentado porque su campaña tiene una

escenografía grandiosa que les aleja del contacto directo con los electores, se me hace especialmente

patente en los programas de radio en los que intervienen los oyentes y en los contactos espontáneos que

se establecen cuando uno pasea por pueblos y ciudades.

Si hay un momento en el que es necesario definirse, explicar claramente el qué y él cómo de las

soluciones o, como dice el lema de la campaña reformista, cual es exactamente la otra forma de hacer

España, ese momento es sin duda aquel en el que se ponen cara a cara los problemas de cada individuo y

las soluciones que aporta el programa político que uno defiende.

He estado recientemente en la Universidad Complutense de Madrid hablando con estudiantes de primero

y segundo curso de Derecho, todos ellos nuevos votantes, y en cada uno de los viajes que hago procuro

especialmente entrar en contacto con personas de esas edades. Creo que las claves de su posición ante la

política son básicamente las siguientes: En primer lugar no es cierto que los jóvenes estén cortados de

manera uniforme por e! mismo patrón pasota y desesperanzado.

Saben, eso sí, que tienen un horizonte de oportunidades limitado por una educación que no les prepara

para el empleo y por un ordenamiento laboral excesivamente rígido, están preocupados, pero no están

resignados. En segundo lugar, sólo quieren oír hablar del futuro. Durante los años de la transición tenían

de ocho a catorce años, y no están dispuestos a que nadie venga ahora a pedirles confianza a cambio de

algo que ocurrió cuando ellos eran niños; no aceptan facturas atrasadas.

En tercer lugar, no admiten evasivas ni lenguajes políticos de laboratorio. El contacto con ellos me hace

recordar el episodio en el que Juan de Mairena pedía a uno de sus alumnos que transformase a lenguaje

político la frase «los eventos consuetudinarios que acontecen en La rúa» y el chico, que era un alumno

aventajado, respondía «lo que pasa por la calle».

 

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