No hay que reiventarlo cada treinta años     
 
 Ya.    27/04/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

No hay que reinventarlo cada treinta años

De "Cambio-16":

"No hay país que aguanto ana guerra civil por generación ni hay "orden nuevo" que resista si se trata, de reinventarto cada treinta años. Y menos aún en esta península, donde las heridas de la guerra tanto han tardado en cicatrizar. La economía española ha crecido a ritmo vivo en los últimos diez años, pero las cifras globales de que se disponen parecen indicar que, en relación con Europa, aún no alcanzamos niveles de desarrollo relativo semejante a los años treinta. El bache de la crisis mundial, la guerra y la posguerra fue tan profundo, que quizá no se cubrió aún. En esas condiciones, parece que no es el momento de volver a las andadas.

Si este país se encamina hacia algún sitio, es hasta una etapa de normalidad histórica, de aperturismo político y social acompañado de un selectivo liberalismo económico. La economía de guerra y el ambiente de guerra se van desvaneciendo, y por ahí van los tiros. Lograda ya una cierta estabilidad, lo que parece necesitarse ahora es audacia y confianza en el futuro, no llamadas al holocausto y a la guerra. Este país ha demostrado sobradamente—Sagunto. Numancia, Agustina de Aragón, Viriato y Guzmán el

Bueno—que sabe morir magníficamente bien; lo que necesita con urgencia es aprender a vivir medianamente bien. La» condiciones materiales para una vida humana están a punto de lograrse, y ello abre un amplísimo camino do mejoras sociales, económicas, políticas y humanas que no pueden desdeñarse con cantos de sirena a nuevas guerras civiles mas o menos santas. Claro que la paz es mucho más difícil que la guerra.

El crecimiento acelerado de los últimos años está provocando en España tortísimas tensiones, y ello explique quizá el reverdecer de la violencia y las cruces más o menos gamadas. Ese debe ser el precio del desarrollo y del cambio. Pero una sociedad sana—o en trance de curación—no puede tolerar con parsimonia la reaparición de pesadillas. Lo malo es que, cuando se dejan pendientes reformas posibles y necesarias, cuando se congelan los conflictos en vez de resolverlos, o cuando se hace regla de oro de la inercia, las tensiones hacen humo por todos lados y uno se convierte en tan magnífico caldo de cultivo de extremismo que no sería extraño ver aparecer un día por aquí al Ku Klux Klan. Por ahora tenemos a la Cruz Ibérica."

 

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