Autor: Frechoso, Francisco. 
 Campaña Electoral 22-J. Pilar Brabo y Mohedano, presentes en el escenario. 
 Mitin-sorpresa de González en Leganés con ex dirigentes del PCE incorporados al PSOE     
 
 Diario 16.    19/06/1986.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

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CAMPAÑA ELECTORAL

NACIONAL

19 de junio-86/Diario Ib

PILAR BRABO Y MOHEDANO, PRESENTES EN EL ESCENARIO

Francisco Frechoso/D-16

MADRID.—El pueblo de Leganés vivió ayer la jornada electoral probablemente más singular de la

campaña socialista, en un mitin donde, pese a no estar anunciado, participó el presidente del Gobierno,

Felipe González; junto al vicepresidente Alfonso Guerra; el presidente de la comunidad autónoma,

Joaquín Leguina, y los ex dirigentes comunistas afiliados recientemente al PSOE Pilar

Mitin-sorpresa de González en Leganés con ex dirigentes del PCE incorporados al PSOE

Brabo, José María Mohedano y Eduardo Mangada.

En el mismo acto se supo que otros antiguos miembros del PCE, la mayoría de ellos con cargos en la

Administración socialista, han estampado su firma en la ficha de afiliación del PSOE. Tal es el caso de!

director general de Tráfico, José Luis Martín Palacín; el ex di rector de la desaparecida revista «La

Calle», César Alonso de los Ríos, o el que en su día fuera miembro destacado del comité central

comunista Carlos Alonso Zaldívar. Pero en Leganés no sólo se vivió la sorpresa y el asombro de la

presencia de González junto a los nuevos «militantes de base», sino, sobre todo, el fin de la campaña

reposada, serena y reflexiva del presidente del Gobierno y el comienzo de otra bien distinta, marcada por

la comunicación más directa, el acercamiento físico a los simpatizantes y la posibilidad de dar rienda

suelta al verbo fácil, al tono mitinerq, que ayer González volvió a ejercer con su reconocida maestría.

De camino hacia Leganés, nada hacía sospechar que la jornada electoral vespertina estuviera llena de

tantas y tan variadas novedades. En el cartel anunciador del mitin sólo estaban impresos los nombres de

Alfonso Guerra y Joaquín Leguina.

A las puertas de la casa del pueblo, cuya inauguración iba a hacer el vicepresidente, comenzó a correr un

rumor, que, minutos después se confirmaría, con la llegada, en el mismo coche, de Felipe González y Al-

fonso Guerra.

El jefe del Gobierno aceptó de buena gana el desafío del contacto físico, de los apretones de manos, ios

abrazos, la efusión inmcontenible de unos seguidores que gritaban «Felipe, Felipe,» y «Presidente, pre-

sidente. »

El, tras descorrer la cortinilla de la placa que conmemora la inauguración del lugar de encuentro de los

socialistas de Leganés, entró en la casa. El alcalde de la localidad, Fernando Abad; el de Madrid, Juan

Barranco; además de Alfonso Guerra y Joaquín Leguina, escucharon, junto a un nutrido grupo de

militantes las palabras del presidente.

«Hoy ha sido un día duro, pero os quiero decir, en voz baja, que no se puede torcer la voluntad popular,

que es muy importante ganar las elecciones. Os pido un esfuerzo final en estos días y os pido que votéis

libremente, para que no se detenga el proceso histórico que hemos iniciado en España. No se puede

volver atrás.»

La plaza de Fuentehonda, abarrotada por varios miles de personas, fue un clamor cuando apareció Felipe

González. En el estrado, Pilar Brabo, José María Mohedano y Carlos Mangada apretaban en sus manos un

nuevo símbolo, la rosa roja.

Joaquín Leguina saludó su incoporación al partido y destacó la importancia de su presencia en el mitin.

González insistió en el saludo y comenzó la arenga: «Tenemos en nuestras manos una mayoría que es la

mayoría de progreso. Les invito a un esfuerzo para no dar ni un paso atrás. Hay que seguir adelante,

aunque les pese a los de siempre. ¡Animo, a las urnas, a ganar! El camino no es fácil, pero es el mejor

camino para España.»

Al finalizar el acto, Pilar Brabo empujaba el cochecito de su hijo, junto a su compañero, embargada por la

emoción que sentía, dijo, «al encontrarme de nuevo con los socialistas, a quienes siempre he considerado

compañeros.» Explicó que se fue del PCE, porque aquello «no era alternativa», arremetió contra la coali-

ción de la que forman parte sus antiguos compañeros —«un espectáculo penoso, tristísimo, una parodia

de algo que pudo haber sido serio en su día»— y fue implacable con quien fuera su líder y principal]

valedor: «Lo de Santiago Carrillo —dijo— es demencial.»

 

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