Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 Campaña Electoral 22-J.. 
 Carrillo, entre la soledad y el odio     
 
 Diario 16.    19/06/1986.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Al igual que el amor, el odio está presente en las actividades más ¡sospechadas del ser humano. Hasta en

las ciencias exactas el odio puede llegar a alterar hacia el error axiomas y ecuaciones.

Pero acaso sea la política el ámbito de las actividades humanas donde el odio puede causar mayores

desenfoques, destrozos y quebrantos.

El caso de Santiago Carrillo es paradigmático de una persona obsesionada y desviada hacia el precipicio

de la nada por los rencores africanos que atesora, mima y riega, como si fuera una planta carnívora, hacia

su antiguo pupilo y delfín, Gerardo Iglesias, primer secretario del PCE.

En 1964, este columnista, entonces adolescente, escuchó a un viejo comunista, cuyos fervores soviéticos

le habían hecho bautizar a uno de sus hijos con el nombre de Yuri, en insólito y peligroso homenaje al

cosmonauta ruso, definir así a Carrillo: «¿ Que quién es Carrillo? Carrillo es Dios...»

Hoy, ciertamente, Carrillo ya posee aquel carisma teocétrico y mítico, pero aún causa una cierta

admiración la fortaleza, Carrillo, entre la soledad y el odio la resistencia de este asturiano de hierro a

admitir sus propios errores, refugiándose en el «sostenella y no enmendalla». Pero sus antiguos alevines

aprendieron demasiado bien las enseñanzas de Carrillo: «No hemos hecho otra cosa que seguir al pie de la

letra lo que Carrillo siempre nos enseñó», dice el vicesecretario del PCE Enrique Curiel, antiguo

«favorito» de Carrillo. «Si resistes, siempre ganas. Y eso es lo que hemos hecho. Y hemos ganado...» Ni

siquiera la abrumadora cobertura televisiva de Carrillo —apoyando el intento del Gobierno de erosionar a

Izquierda Unida— ha logrado maquillar o disfrazar la sobrecogedora soledad del viejo comunista en el

que acaso sea ya el último episodio electoral de su vida. Izquierda Unida ha logrado aglutinar a todos los

restos de poder e influencia social que antaño pertenecieron al PCE y constituyeron uno de los principales

engranajes de aquella

José Luis Gutiérrez

maquinaria poderosa. La excursión de fin de semana de artistas e intelectuales —Ana Belén, Juanita

Diego y otros históricos— que viajaron a Alicante para apoyar a la adorable y oronda Cristina Almeida,

candidata de IU por aquella provincia, ha sido todo un entrañable «reviva!» de aquellas espléndidas y

solidarias ceremonias que el PCE y sus gentes de la cultura organizaban en los últimos años del franquis-

mo y en los primeros de la transición.

Carrillo ha sido expulsado ya de ese mundo, que es el mismo que reunió ayer en Madrid a cientos de

viejos militantes comunistas, todos ellos hoy apoyando animosamente la candidatura de IU. López

Raimundo, Sáchez Montero, Camocho, el propio Líster. Allí estaban todos... menos Santiago Carrillo,

quien, en su lugar, se ha dedicado a distribuir un mensaje incomprensible: «No voy a atacar al PSOE...»

La patética y solitaria estampa de Carrillo, rodeado de muy escasos fieles —el dirigente de CC OO Julián

Ariza, acaso el más significado— le ha llevado incluso a atacar a Suárez llamándole «demagogo», acaso

nervioso ante la hipótesis de no obtener ni siquiera su propia acta de diputado.

«Carrillo, y su Unidad Comunista, en estos momentos, es como Tejero y su Solidaridad Española. No

sacará más votos que el golpista», dice un líder de IU, que calcula en 30.OOO votos los que obtendrá

Carrillo.

Otros observadores, incluso desde el interior del propio PSOE, consideran que Carrrillo terminará su vida

política, donde la inició: En las filas socialistas. Recuérdese aquel comentario de Peces-Barba, instádole a

Carrillo, entre bromas y veras, a regresar a su viejo partido. Incluso, en medios socialistas se estima que el

Parlamento Europeo podría ser el último destino de este viejo elefante de la política que es Carrillo.

La izquierda preocupa al PSOE, y el anuncio a bombo y platillo de recientes incorporaciones de ex

comunistas notorios —el abogado Mohedano, ex presidente de la Asociación de Derechos Humanos, y

Eduardo Mangada, consejero de la autonomía madrileña— no parece tener otro objeto que restarle fuerza

a la candidatura unitaria de IU.

Sin embargo, causa extrañeza en medios de la coalición el hecho de que haya sido precisamente en medio

de la campaña electoral cuando Mohedano y Mangada hayan accedido a ingresar en las filas socialistas, y

especialmente Mohedano, una de las figuras más críticas con el Gobierno socialista desde posturas de

izquierdas.

«Nosotros estamos seguros de que en ambos casos ha existido coacción por parte del PSOE contra

ambos», señaló Tamames, de IU, a este columnista. «El PRI es un juego de niños, al lado de las cosas que

hacen estos señores del PSOE...»

 

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