Autor: Mellado Fernández, Miguel Ángel. 
   González: "Guerra seguirá en el Gobierno si se lo pido"     
 
 Ya.    19/06/1986.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

González: «Guerra seguirá en el Gobierno si se lo pido»

________Madrid/M. A. Mellado

Felipe González (Isidoro) está más seguro de su influencia sobre el amigo Guerra (El canijo), apodos de

la época de la clandestinidad, que de la obtención de la mayoría absoluta. A medida que se aproxima la

fecha de las elecciones, crece la incertidumbre en el PSOE respecto a la obtención de más de ciento

setenta y cinco diputados. El Presidente del Gobierno confirmó ayer que, pese a todas las especulaciones,

no habrá debate televisivo con Fraga.

Muy probablemente el Partido Socialista dispondrá hoy o mañana de la última y definitiva encuesta

propia sobre expectativas de voto. Para mayor información, el Presidente del Gobierno podría haber

recibido en las últimas horas un nuevo estudio del CIS. La impresión generalizada en la dirección del

PSOE es que la mayoría absoluta no está asegurada. Aunque las encuestas señalan que superarán él 42,5

por 100 de los votos precisos para rebasar los 175 diputados, la diferencia es tan mínima que puede

quedar alterada por los indecisos.

Estuvo dubitativo ayer, en su encuentro con los periodistas adscritos electoralmente al PSOE, con lo que

ocurrirá el domingo. «Espero con gran calma la fecha. ¿Saben por qué?, porque me siento profundamente

demócrata», confesó convencido el Presidente del Gobierno.

Está cansado de campaña electoral, «porque resulta muy agotador estar el fin de semana de mítines, rom-

per el ritmo y volver a las tareas de gobierno». Le gustaría que la campaña hubiera acabado ya, y no se

arrepiente de la decisión de no dedicarse plenamente a la batalla electoral, «porque sigo siendo Presidente

del Gobierno y la gente ha entendido esto». No obstante, reconoció que la movida electoral más dura de

su vida ha sido la del referéndum-OTAN.

Los periodistas escuchamos del presidente del Gobierno, en privado, lo oído tantas veces en sus mítines:

los beneficios para un país de estar gobernados por un partido con mayoría estable. «Creo, espero, que no

van a conseguir el objetivo de quitarnos la mayoría estable», reflexionó en voz alta el Presidente.

Los obispos son libres_______

Felipe González se ha tomado la molestia de leer todos los programas de los partidos. Las promesas

imposibles que más le han llamado la atención han sido la reducción a tres meses del servicio militar —

«quizá haya algunos jóvenes que se lo crean»— y la subida de las pensiones mínimas a 50.000 pesetas —

«habría que arruinar a la banca y sólo conseguiríamos la quinta parte del billón necesario para un año».

«Estoy recibiendo insultos tremebundos», afirma. Guerra, por el contrario, según el presidente, se limita a

contestar a acusaciones «y defiende muy bien las posiciones del partido». Reconoció que, aunque las

elecciones están por ganar, ya ha realizado cábalas sobre el futuro gobierno. Lo único seguro es que

mantendrá aproximadamente el mismo número de carteras.

Se le recordó que su amigo Guerra está esquizofrénico porque quiere dejar la política. «Abusando de la

confianza con Guerra, independientemente de cuál sea su deseo, hará lo que se le pida», contestó

González al preguntarle si contaría con aquél para el próximo Ejecutivo. «Pero, ¿se lo va a pedir?». «No

quiero entrar en quinielas». «¿Usted se lo va ofrecer?». «No voy a entrar en esto hasta después del 22-J».

«¿Se imagina un gobierno presidido por Alfonso Guerra?». «Por qué no. Me lo imagino sin mí». Este fue

el final del diálogo de sordos entre los periodistas y el presidente del Gobierno.

Preguntado sobre la actitud de parte del Episcopado durante la campaña electoral, contestó que «cada uno

puede expresar la opinión que quiera». «Hemos sido respetuosos con la Iglesia Católica y esperamos que

la Iglesia Católica sea respetuosa con nosotros», dijo el Presidente del Gobierno, que trajo a colación su

formación en colegios religiosos. «No se puede generalizar», contestó Felipe González al indicarle la

postura electoral de determinados obispos contra el PSOE

 

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