Autor: Gómez Escorial, Angel. 
 Líderes 86. 
 La fortuna de Serra     
 
 Ya.    19/06/1986.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

10 / España /Elecciones

LIDERES´86

Los expertos en «pseología» afirman que Narcís Serra es el número tres del partido. Debe de ser cierto.

Aunque la cosa es problemática, porque —creo— no hay apenas conocedores del interno del Partido

Socialista Obrero Español. Es muy difícil obtener respuestas en torno a la organización del mismo, y,

sobre todo, desde que ganaron las elecciones, en octubre de 1982, se ha mantenido una pesada losa sobre

secretos y tensiones. Tal vez el ejemplo de la algarabía escatológica de UCD aconsejó un férreo «voto de

silencio» de puertas para fuera. No obstante, se producen muchas especulaciones, y, por ejemplo, en la

Administración pública los funcionarios han abandonado la papirología para dedicarse a la búsqueda y

captura de los guerristas. Por regla general, cualquier ascenso meteórico se atribuye a las vinculaciones y

fidelidades del beneficiado con el vicepresidente del Gobierno. Luego se demuestra que las cosas no van

por ahí y se llega a la conclusión que, fuera de los muros del edificio de la calle de Ferraz,

La fortuna de Serra

ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

nadie sabe nada. Por tanto, afirmar que Serra es el «tercer hombre» fuerte del PSOE tiene algún riesgo.

Lo que no se puede negar es que Narcís Serra tiene un enorme prestigio en el partido y en el Gobierno.

Hay unanimidad respecto a él. Su fortuna y buena estrella es anterior al halo esotérico que ahora goza por

su trato con un mundo tan lejano para los socialistas como lo es el militar. Su presencia en dicha cartera

sería una confirmación de su viejo poder. Todos los ministros civiles de Defensa de la democracia han

sido elegidos más por su fiabilidad política y fidelidad al Presidente que por sus conocimientos

específicos. Por ello es fácil suponer que al señor Serra no le tocó su Ministerio en una tómbola. Además,

interviene el compañero Narcís en una historia —o cuento— que circula cíclicamente por el PSOE.

Alfonso Guerra dejaría el Gobierno para ocuparse del partido, a la búsqueda de una reserva de pureza

izquierdista que se ha perdido en la pasada legislatura. El sería su sustituto. Pero la supuesta y futura

posición de vicepresidente contradice otro anhelo: que Narcís ajuste las cuentas al omnipotente Pujol. Es

decir, ser el candidato a la presidencia de la Generalitat por el PSC-PSOE. Da igual. Lo que conviene

saber es que este simpático señor, de fea barba y fuerte acento catalán, manda mucho en su casa

socialista.

 

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