Autor: Brezo, Carlos. 
   Nosotros y ustedes. Guerra y los demás     
 
 Ya.    19/06/1986.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Jueves 19 de junio de 1986

POLÍTICOS ANTE LAS CÁMARAS

Nosotros y ustedes. Guerra y los demás

CARLOS BREZO

EL señor vicepresidente del Gobierno en funciones sólo después del 23, nos ha dado la oportunidad de

conocer cual de las dos caras que de él se publicitan es la real. Existe la imagen del «fan terrible»,

metáfora feliz para camuflar los ribetes desagradables e hirientes de una actitud hosca, despreciativa y

molesta con que martilla a todo el que ose sentársele enfrente, y aquella otra del tímido, culto, melómano,

tierno, incluso moderado que a veces exhibe con eficacia este señor que empezó de oyente en el gabinete.

Hay un juego muy divertido que consiste en visionar un documento en cine o televisión, eliminando el

sonido y proceder luego a la inversa escuchando la conversación en ausencia de la imagen. Les invito a

que lo hagan, si han conseguido grabar el debate o, en su defecto, que se lo imaginen. Les costará

despegarse de esa cara capaz de modular todos los matices que van desde la mueca despreciativa, el gesto

amenazante, la mirada inquisidora, el rictus malicioso, esa cara que tiene un nombre que es toda una

bandera, la de Guerra. Palidece cuando el comentario ajeno amenaza cuestionar su supremacía demo-

crática, su indubitable izquierdismo; cuando alguien osa, no ya ponerlo en duda o discutirlo, sino insinuar

que uno, aunque no sea socialista, aunque no sea Guerra, también cree y practica la igualdad; también

cultiva en su corazoncito la llamada del progresismo.

Ustedes, ustedes, ustedes, así comienza todas las réplicas con que fulmina a sus adversarios, todos

representantes de la derecha conservadora, todos coincidentes. Nosotros, nosotros, nosotros, el laurel y el

ganador, la medalla de plata, el tercer puesto. Todo el podio es nuestro. A los tres contertulios ustedes,

ustedes, ustedes, que han ensayado con esfuerzo la imagen de campaña, para que le salgan en línea con la

del partido, es líder respectivo, se rompen todos los esquemas. A duras penas consigue Sainz de Robles

recomponer su modelo de ejemplar civilizado; Herrero su pose de fuerza tranquila, y Castedo su figura de

caballero.

Uno recuerda al señor vice en sus previos del Congreso llamando a Herrero de Miñón voquirroto, sublime

señor Guerra. La oposición acabará cambiando de táctica para arrebatar la mayoría absoluta, en lugar de

quejarse de la televisión, ofrecer a este señor todas las oportunidades que quiera de salir en ella. Era tan

sencillo que no se le había ocurrido a nadie.

 

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