Autor: Mellado Fernández, Miguel Ángel. 
   González afirma en Barcelona que el fracaso de Roca no será por ser catalán     
 
 Ya.    20/06/1986.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

González afirma en Barcelona que el fracaso de Roca no será por catalán

Felipe González pidió ayer por la tarde el voto del catalanismo progresista para consolidar en España la

mayoría del PSOE. El Presidente del Gobierno, que cerró en Barcelona la campaña de los socialistas

catalanes, aprovechó su presencia para poner en duda las posibilidades electorales de la operación

reformista «y no porque el candidato a la presidencia del Gobierno, Miguel Roca, sea catalán»

Barcelona/M. A. Mellado. Enviado especial

El Presidente del Gobierno llenó hasta la bandera la plaza Monumental de Barcelona, al igual que hace

unos días lo hizo Manuel Fraga. El líder socialista comenzó su intervención mitinera, en un ambiente

enfervorecido por la presencia del líder socialista, recordando que cuatro años atrás prometió que volvería

a la misma plaza de toros «y dije que estaría insatisfecho por las realizaciones del Gobierno socialista; y

dentro de cuatro años volveré aquí con la misma insatisfacción porque quedarán muchas cosas por

hacer».

En contra de lo que estas palabras pudieran dar a entender, el secretario general del PSOE estuvo

prudente sobre el resultado electoral del domingo. A lo sumo se atrevió a afirmar que «podemos ganar y

vamos a ganar», duda que recibió contestación inmediata por el público asistente con un «¡Felipe!

¡Felipe! ¡Felipe!», seguido de «¡Presidente! ¡Presidente! ¡Presidente!». Quizá los más exaltados fueron

los jóvenes presentes en el mitin, mucho más de los que ha habido en otras concentraciones electorales.

El Presidente del Gobierno trajo a colación varias veces la presencia en su ejecutivo de varios ministros

catalanes. «Durante estos cuatro años se ha producido la mayor representación catalana en un Gobierno,

en un Gobierno de la nación, en toda la historia de España», vociferó González, que ayer estuvo más

mitinero que en ocasiones anteriores.

Parafraseó a Fraga cuando hace un par de días el jefe de la oposición manifestó que «o se es socialista o

se es lo otro». Pidió repetidamente el voto al catalanismo progresista «para que sea una mayoría de

progreso la que siga gobernando España los cuatro próximos años». Como en otras ocasiones durante la

campaña electoral, dijo estar preocupado por el panorama político español, «tanto como secretario general

del PSOE como Presidente del Gobierno», al no haber una alternativa por la derecha al socialismo. Fue

especialmente aplaudido cuando afirmó que «España necesita la solidaridad de Cataluña».

En la dirección del Partido Socialista no ocultan que preocupa el resultado en Cataluña. Es más, hay quien

afirma que la mayoría absoluta depende en gran medida de los votos que consiga el PSOE en esta

autonomía. Por el momento todas las encuestan coinciden en la muy probable subida de Convergencia i

Unió, partido por el que concurre en Barcelona el candidato reformista Miguel Roca.

El ultimo cartucho.—Felipe González acudió a Barcelona a cerrar personalmente la campaña de su

partido y a apoyar la candidatura de Narcís Serra como número uno.

En rueda de prensa, Felipe González mostró su escepticismo sobre los resultados de la llamada operación

reformista. Dejó bien claro que los augurios no se debían a que el candidato a la presidencia del Gobierno

por esta formación sea un catalán. «La condición de catalán para hacer política —dijo— es tan buena

como la de andaluz. Que un proyecto político tenga mayor o menor credibilidad no depende de la

procedencia geográfica de la persona, sino del mismo proyecto en sí.»

Felipe González no cree que la marcha del conjunto de España en la capital azteca juegue un papel

importante en las urnas. Eso sí, Felipe González reconoció ante la crema del socialismo catalán que si

Butragueño aspirara a la Moncloa el líder socialista lo tendría más difícil. «Los goles de Buitragueño

como González llama al delantero madridista— fueron de una magnífica factura.» Aprovechó el evento

para establecer el símil de una selección formada por todos los pueblos de España como modelo a seguir

en la vida diaria.

Sobre los resultados electorales del próximo domingo se mostró cauto. No habló de «mayoría absoluta»,

sino, como suele hacer en los actos públicos, de mayoría a secas, lo cual refuerza la impresión de que la

dirección socialista se conformaría con obtener un nú" mero suficiente de diputados que les permitiera

gobernar con «comodidad» durante la próxima legislatura, aunque no se llegara a los 176 diputados.

 

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