Autor: Gil-Robles Gil-Delgado, José María. 
   Votando el futuro     
 
 Ya.    20/06/1986.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Viernes 20 de junio de 1986

TRIBUNA ELECTORAL

Votando el futuro

JOSÉ MARÍA GIL-ROBLES Y GIL-DELGADO

La barahúnda de las anécdotas, ataques y contraataques de la campaña han desdibujado las importantes

cuestiones que se ventilan en las ya inminentes elecciones.

La primera y más obvia es que en las elecciones se decidirá quién ha de gobernar España en los próximos

años. Evidentemente se trata de la cuestión central, aunque los medios de difusión, en general, e incluso

los propios contendientes, parecen dar por sentado que el bloque más importante de escaños va a ir al

PSOE. La duda no está en si va a seguir gobernando Felipe González, sino si el pueblo español le va a

otorgar otra vez la mayoría a él solo o si habrá de buscar apoyos para seguir en el poder. Bien sea por

creer que esta sensación de triunfo inevitable puede desmovilizar a sus votantes, bien porque tema

efectivamente perder la mayoría absoluta, el Presidente del Gobierno viene insistiendo una y otra vez en

que España necesita un Gobierno estable, de un solo partido. Es muy lógico que quiera presentarlo así,

pero sería bueno que los españoles no se dejasen engañar. Gobiernos estables han sido los presididos por

Pujol en Cataluña, los que han existido en Alemania después de la guerra o el primer Gobierno del

Presidente Mitterrand, todos ellos de coalición. En cambio, gobiernos inestables fueron los de UCD, de

un solo partido, pero constantemente a la caza de votos para completar la mayoría que necesitaba en cada

momento. La estabilidad no depende del número de partidos que formen una mayoría, sino de que el

pacto entre ellos sea sólido y articulado en torno a un programa de gobierno.

El argumento de la posible inestabilidad es una apelación al voto del miedo; conviene, por tanto,

desecharlo como motivo de elección.

Destino de los votos

En íntima conexión con la anterior cuestión está el destino de los votos que pueden escapar al PSOE.

Empecemos por su izquierda.

¿Hasta qué punto el descontento por la política socialdemocrata del PSOE, y por el incumplimiento de las

promesas demagógicas que hizo en !as anteriores elecciones, se va a traducir en un resurgimiento de las

fuerzas a su izquierda? ¿Hay un espacio en la política española para una izquierda no socialdemocrata?

La estabilidad no depende del número de partidos que formen una mayoría, sino de un pacto en torno a un

programa

Se trata de preguntas que no tienen fácil respuesta: la orientación de los partídos comunistas de Europa

occidental se está convirtiendo en un gran interrogante abierto y lleno de incógnitas; y el movimiento

ecologista no acaba de encontrar expresión política. De momento parece que Izquierda Unida no se

plantea demasiado a fondo esta cuestión y confía más bien en recoger los frutos del descontento

provocado en ciertos sectores por la política moderada del PSOE; pero, además de conseguir que ese

descontento se traduzca en votos, Izquierda Unida tendrá que luchar para que Carrillo no le haga perder

unos votantes que, por pocos que sean, pueden privarle de unos escaños que seguirían en poder del

Partido Socialista.

Por otra parte, las elecciones pueden tener una repercusión importantísima en la futura configuración del

centro y de la derecha.

En 1982, el centro izquierda emigró al PSOE, mientras que el voto de la derecha se fue a Coalición

Popular, abandonando también a UCD. Los electores que le quedaron a ésta se los disputan ahora tres

fuerzas: Coalición Popular que, como todos sabemos, es una alianza entre el partido que representa el

sector más conservador del electorado y otros demócratacristiano y liberal, que han jugado un papel

subordinado; bien sea por esta subordinación, bien por el tipo de oposición que en estos cuatro años ha

realizado la Coalición, lo cierto es que, tanto las encuestas publicadas hasta ahora como las elecciones

autonómicas y locales celebradas desde 1982, indican que los coaligados no han conseguido atraerse a los

que fueron fieles a UCD hasta el último momento, y menos aún quitarle votos al PSOE.

HUMOR

La llamada «operación Roca» supone un intento de reconstruir el centro político desde una perspectiva

autonómica, y con unas coordenadas modernas y europeas, buscando tanto los votos que conservó hasta e

final UCD como los que perdió po ambas bandas. Constituye el intento más serio de participación del

naciónalismo catalán en el Gobierno de España desde hace muchos años Por eso es lamentable que, desde

tantos ángulos, se esté esgrimiendc esta característica como un motive de descalificación, supeditando a

mezquinos intereses electorales 1; acogida a lo que puede ser un impulso histórico.

Que el electorado catalán nacionalista, conducido por sus líderes, quiera comprometerse a fon do en la

solución de los problema: de toda España, ¿no debería ser motivo de satisfacción? ¿No es acaso ésta la

evolución que deberíamos de sear para todos los nacionalismos ; el aspecto más positivo del estado de las

autonomías? Lo cierto es que el intento parece haber suscitado reacciones separadoras que creía mos

superadas y que sitúan sus resultados en el terreno de la incógnita.

En cambio, para el CDS la incógnita no parece estar tanto en los resultados, que las encuestas predi cen

buenos, como en la política que su líder se propone seguir. El duque de Suárez, basándose en su persona

carisma, parece buscar tanto los vo tos centristas que se fueron al PSOE como los que éste arrebató en s

momento al PCE, y que ahora cortej Izquierda Unida. Una vez obtenido los escaños, gracias a su

popularida y con algunas promesas llamativa ¿cómo conseguirá don Adolfo Suáre instrumentar una

política que agrad tanto a los que creen que el socialismo ha sido demasiado moderado como a los

descontentos por las re formas de estos cuatro años? Reco ger el fruto de todos los rechazos el una cosa;

reconvertirlo en una lineó política coherente que pueda consti tuir alternativa de poder, otra mu; distinta.

La solución, el 22

El próximo día 22 los españoles decidirán, por tanto, no sólo quién les va a gobernar, sino cómo se

articularán para los próximos cuatro años, por lo menos, la izquierda, e centro y la derecha. Decidirá si 1;

primera experiencia socialdemócrata que ha existido en España debe seguir desarrollándose sola o en

coali ción; si la izquierda no socialdemócrata va a poder influir o no en la marcha del país; si el

conservadurismo va a predominar sobre el centrismo, o éste sobre aquél; y, también, si el centrismo se va

a construir como articulación de las fuerzas políticas de las distintas comunidades autónomas, o volverá a

edificarse sobre la persona de Suárez. Los electores tenemos la palabra. En cualquier caso lo que sí cabe

asegurar es que daremos un paso más en el camino de la democracia. Un camino que se hace al andar y

que, pese a cierta propaganda interesada, no empezó en octubre de 1982, sino antes, mucho antes.

José María Gil-Robles y Gil Delgado (1)

Centro de Estudios Comunitarios (I1) Firman también esta articulos Jaime Cortezo Velázquez-Duro. José

Duran Moreno, Manuel Delgado Sánchez Arjo na, Ignacio Gómez-Acebo. Luis Fernandc Linaje, Juan

Antonio Ortega Díaz-Ambro na, José Pueyo Masó, Miguel Rocha Camacho, José Ignacio Valenzuela,

todo ellos miembros del Centro de Estudie Comunitarios"

 

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