Autor: Osorio García, Alfonso. 
   ¿Simple cambio o mudanza?     
 
 Ya.    20/06/1986.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Viernes 20 de junio de 1986

TRIBUNA ELECTORAL

¿Simple cambio o mudanza?

ALFONSO OSORIO

EL Partido Socialista ha utilizado mucho en estos últimos años la idea de cambio. De todos es sabido que

Alfonso Guerra es un intelectual de nota, y supongo que habrá meditado, antes de utilizar la palabra

cambio, sobre cuál es su verdadero significado. Yo me he tomado la molestia de ver lo que sobre el

cambio decía Roque Barcia, que sabia mucho de filología. Según esto, una cosa es cambiar y otra mudar.

La mudanza supone el cambio en la figura, en el modo de ser, en la manera de obrar. El cambio es, por el

contrario, simplemente un trueque: cambiar una cosa para poner otra semejante. Aplicado al campo de la

política, la mudanza es una transformación profunda del Estado, de la sociedad. El cambio es un simple

trueque: quítate tú para que me ponga yo. A esto ha quedado reducido el cambio socialista. Se ha quitado

a unos y se ha puesto a otros.

Las mismas estructuras

Se gobierna con las mismas estructuras que utilizaba esa derecha que «lleva gobernando dos mil años en

España», como dice Felipe González, ya se sabe casi desde las cuevas de Altamira. Se ha cambiado a

Adolfo Suárez por Felipe González, a Abril Martorell por Alfonso Guerra, a Pérez de Llorca por Moran o

por Fenández Ordóñez, pero nada más. Se ha hecho una política de ocupación del Gobierno, de los

aparatos burocráticos de los ministerios. Y nada más, eso es todo.

La consecuencia es que los españoles se han dado cuenta de las promesas incumplidas. No ha mejorado la

economía familiar, ni la seguridad ciudadana, ni el nivel de incertidumbre que puede tener una familia en

la educación de sus hijos, ni la igualdad de oportunidades, ni la vida personal de cada uno en sus

manifestaciones sociales: mejores servicios públicos, mejor Seguridad Social, mejor Sanidad, mejor

calidad de vida. Quizá lo único que ha mejorado, desde el punto de vista socialista, es eso que tanto les

divierte: eí llamado sentido lúdico de la vida y de la política. Hay más festejos populares que antes. Pero

esa es una vieja fórmula que empleaban tos emperadores romanos cuando querían hacer olvidar al pueblo

que no eran capaces de resolver sus problemas.

Igualdad indiscriminada

Mientras tanto, en la igualdad no se ha avanzado nada, entre otras cosas porque hoy una sociedad

equilibrada es aquella que se basa en la igualdad de oportunidades, que es un concepto conservador: todos

iguales en función de sus capacidades. Pero la igualdad del Partido Socialista es una igualdad

indiscriminada, una igualdad sin tener en cuenta ni capacidades ni cualidades. Por eso los socialistas no

son capaces de llevarlo a la práctica. Surge una nueva clase, surge una nueva oligarquía, surge una nueva

aristocracia, y no hay igualdad. En todo caso hay igualdad entre los jerarcas.

Tampoco se ha avanzado hacia el progreso. La palabra progreso responde a la idea de que el hombre de la

calle entiende que progreso es igual a mejora, e identifica, automáticamente, la expresión con su propia

mejora personal; mejora personal en todo: una ciudad más bonita; un pueblo más cuidado; unos servicios

públicos más eficaces y más limpios; una educación igual para todos; unas mejoras personales en

retribución, en seguridad, en posibilidades de expansión, o de ocio.

Lo cierto es que todas esas cosas que ofrecen los llamados progresistas no se han conseguido en ningún

país del mundo por la vía del socialismo. Progresivo es el Japón; progresiva es Gran Bretaña; progresivo

es Estados Unidos; progresivos son Alemania, Bélgia u Holanda; progresiva es Canadá. Todos esos

países han progresado con gobiernos conservadores, con gobiernos de derechas. Y se han retrasado con

gobiernos socialistas. Por eso duran tan poco tiempo. Ni socialismo es libertad, ni socialismo es progreso.

Libertad, justicia y seguridad

Por eso nosotros tenemos que ofrecer, ofrecemos, libertad y justicia en la seguridad, o seguridad en la

libertad y en la justicia; eficacia, verdad y autenticidad. Nosotros nos comprometemos a dar a los

españoles libertad, justicia, seguridad, eficacia y verdad; y esas cinco palabras. Y cumplirlo. Me atrevo a

asegurar que podemos cumplirlo.

 

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