La guerra de los tractores. 
 Gestiones para una primera aproximación     
 
 Ya.    04/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

4-III-77

INFORMACIÓN

LA "GUERRA DE LOS TRACTORES"

Gestiones para una primera aproximación

El subdirector de YA, don Luis Apostua, que fue designado "hombre bueno" por esta última, hizo lo

posible por un acercamiento • Los miembros de coordinadora rechazaron las sugerencias del ministro de

Agricultura y éste manifestó no poder acceder a la petición de que se anunciase el compromiso fijo de

recibirles en audiencia

Durante el día de ayer, el subdirector de YA Luis Apostua sirvió de "hombre bueno" o negociador entre la

Coordinadora de los labradores en huelga y autoridades del Ministerio de Agricultura y el ministro, señor

Abril Martorell. Los dirigentes de Coordinadora, solicitaban por intermedio del negociador una audiencia

al ministro, que éste rehusó razonando las causas, que fueron transmitidas puntualmente a los miembros

de Coordinadora. A última hora de la noche, éstos convocaron una "rueda de prensa" en Madrid. Más

tarde, la Coordinadora anunciaría la retirada de tractores para después de la declaración del Consejo de

Ministros.

El miércoles, día 3, don Matías Escribano, director de "Nueva Rioja" (Logroño), llamó al subdirector de

YA, don Luis Apostua, y le informó que algunas personas participantes en el movimiento de protesta de

labradores habían sugerido su nombre por si quería servir de negociador un "hombre bueno" entre la

Comisión Coordinadora de los huelguistas que tenían miles de tractores en la carretera, y las autoridades

del Ministerio de Agricultura. La razón de la elección, según dijo el señor Escribano, se debía a la

popularidad del nombre en la Rioja, porque desde hace años el diario de la región pública la misma

"Jornada española", la sección política de YA. El señor Apostua le replicó que aceptaba si su intervención

servía para hacer un trabajo serio en un problema muy serio, y añadió, como condición, que este trabajo

se limitaría a servir de puente entre unos y otros para clarificar ideas y suavizar las tensiones.

A la noche, una llamada telefónica desde Logroño informó al señor Apostua que a la mañana siguiente se

presentarían los miembros de la Coordinadora. En efecto, a las once y media de la mañana del miércoles

se iniciaron las gestiones.

En primer lugar comparecieron los señores Aguirre y Ortiz de Landázuri (Logroño), que dieron una

primera explicación: rechazar que fuese un movimiento o maniobra comunista en su conjunto, afirmar

que la manifestación de tractoristas está perfectamente bajo control y que no se registra un solo incidente,

que los incidentes (caso Valladolid) se producen cuando las Cámaras Oficiales Sindicales Agrarias hacen

su propio movimiento sin la debida organización, y que si el Gobierno rechaza toda negociación con la

Coordinadora habrá nervios y una situación peligrosa. La petición de los presentes era de tres puntos:

Primero, pedir audiencia al presidente Suá-rez; segundo, que el señor Apostua asistiese a la entrevista, y

tercero, presentar una serie de puntos o reivindicaciones que abarcan temas de política de precios, reforma

sindical, seguridad social y libertad de reunión.

Primeras negociaciones

El señor Apostua les indicó que como lo que le correspondía era hacer posible lo que sus interlocutores

deseaban, llamaría a la Moncloa para iniciar las gestiones con Presidencia. Pero que le parecía que el

presidente era una última instancia y que era mejor ir por escalones, llamando a la puerta de los

Ministerios de Gobernación y de Agricultura.

Primero puso los hechos en conocimiento de un alto funcionario de Gobernación; la respuesta fue que

tales gestiones eran competencia del Ministerio de Agricultura.

En este momento se sumaron a la Coordinadora los señores don Carlos Andréu, don Cayetano Martínez y

don José Joaquín Pérez de Obanos, de Cataluña, León y Navarra, respectivamente.

Ya con todos los presentes, el negociador llegó a la conclusión de que deseaban presentar una petición de

audiencia al ministro de Agricultura en los siguientes términos: la visita sería pública, no privada ni

particular; los presentes acudirían con plenos poderes de sus bases de protesta; supondría un primer

contacto con el Gobierno, aunque no una negociación de fondo; el número de visitantes sería limitado a

cinco o seis y no habría comunistas entre ellos para obviar claros inconvenientes políticos.

A las cuatro de la tarde, el ministro Abril Martorell recibió al señor Apostua en su despacho y estuvieron

analizando la situación por espacio de hora y cuarto. El ministro fue informado con todo detalle de la

situación y a su vez comunicó—con destino a los miembros de la Coordinadora—su pensamiento sobre el

problema. La petición de audiencia era rechazada, aunque no se cerraba la puerta para más adelante o

para otras negociaciones.

Los miembros de la Coordinadora, por su parte, hicieron público un informe en el que básicamente se

decía:

— Hemos tomado nota de que el ministro no puede decidir sobre la audiencia hasta que mañana (hoy

viernes) el Gobierno haga una declaración; tomaron nota también de que el "hombre bueno" les

había dicho que con base a esa negociación el ministro haría todo lo posible por ensanchar su campo

de negociación.

— Toman nota también de que el Gobierno no desea una guerra intersindical entre las Cámaras

Oficiales Sindicales Agrarias y las Coordinadoras provinciales y que sugiere que unas y otras "eleven el

dintel" de su recíproco respeto y tolerancia para que el Gobierno pueda ir mejorando la situación hasta

llegar a una nueva organización de Cámaras Agrícolas como existen en toda Europa.

— También toman nota de que el ministro vería bien que se preparase un escrito o documento

como base general de negociación.

Antes, respecto a la negativa de audiencia inmediata, los dirigentes de la Coordinadora habían expresado

su temor de que durante esta misma noche la situación quedase fuera de control si no se daba una

esperanza o una satisfacción a los miles y miles de hombres que estaban en una carretera y que existía el

temor fundado de que el movimiento de protesta pasase a ser dirigido por extremistas.

Hacia las siete y media de la tarde, los miembros de Coordinadora presentaron esta proposición, que

inmediatamente fue trasladada al señor ministro de Agricultura:

Una aparición personal del señor Abril Martorell en la TVE (Telediario de la noche), o la lectura de una

nota en la cual el ministro anunciase un compromiso fijo de recibirlos en audiencia.

El ministro de Agricultura, según manifestó al señor Apostua, no podía acceder a lo solicitado. Las

razones de la negativa fueron trasladadas de inmediato a los dirigentes de la Coordinadora, quienes

seguidamente convocaron una "rueda de prensa" ante los redactores de periódicos y agencias que

quisieron asistir.

Posteriormente, el señor Apostua realizó otras gestiones que proseguían a medianoche, porque entendía

que si bien el ministro se había negado a la audiencia y los miembros de la Coordinadora habían

rechazado todas las sugerencias del ministro, quedaban vivas una serie de aproximaciones que podrían ser

útiles o que no convenía dejar de intentar. Una de ellas, sugerida por un miembro de la Coordinadora, era

la de pedir la audiencia por un grupo de actuales presidentes de las cámaras sindicales, conjuntamente con

miembros de la propia Coordinadora. Otra, la esperanza en los acuerdos del Consejo de Ministros.

 

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