Autor: Cisneros Laborda, Gabriel Fernando. 
   Más una política joven que una política para la juventud     
 
 Ya.    29/04/1973.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Más una política ¡oven que una política para la juventud

Don Gabriel Cisneros dice en "Blanco y Negro" sobre la Juventud, en relación con una encuesta del Instituto de la Opinión Pública:

"A la pregunta del "grado de Interés por la política" declaran interesarse "mucho" el 4 por 100 de los entrevistados; "bastante", el 14 por 100; "poco", el 30 por 100, y "nada", el 48 por 100. Retengamos este desolador mapa de indiferencia, pero no nos apresuremos a hacer sonar la caja de los truenos condenatorios sin relacionar inmediatamente esos porcentajes con los suministrados por otra pregunta: "¿Qué grado de influencia crees tener en el quehacer político del país?" "Suficiente", dice un feliz y contento 5 por 100 de los Interrogados. "Poco", dice un 15 por 100 de comedidos. "Ninguna", resume palmariamente el 79 por 100 de los jóvenes de la muestra sociológica. Hay, pues, una nítida—y probablemente nada irreal—conciencia de marginalidad de los jóvenes respecto a los centros de decisión política. Y sólo a la luz de esta conciencia se deben considerar las respuestas a la primera pregunta. Respuestas que responden a un mecanismo psicológico bien oomprensible:

¿para qué interesarme por algo sobre lo que no voy a tener Influencia alguna?

En última Instancia, los problemas de juventud se resuelven con la búsqueda de la fórmula mágica para conseguir la ordenada y paulatina integración de las nuevas promociones en las coordenadas del orden político establecido. Confieso, que para este fin creo más en la eficacia de una "política joven" que no en la supuesta especificidad de una "política de o para la juventud". Es decir, creo que hay que cargar sobre la acción política en general y no sobre la juventud, el peso de la prueba de por qué esa Integración no se produce más satisfactoriamente. Loe problemas de la insuficiencia participativa no son problemas juveniles, son problemas de la comunidad nacional. Lo que si admito es que cobran singularidad al proyectarse sobre sectores juveniles por dos razones distintas: primero, por esa peculiar intuición Juvenil para percibir y rechazar la inautenticidad. Después, porque, por razones generacionales evidentes, las invocaciones emocionales que constituyen un ingrediente importante en ese gran consenso tácito de que el Régimen está mayoritariamente asistido entre la sociedad adulta, no son válidas para el colectivo juvenil, por lo que, dentro de él, tal consenso propende a trocarse en indiferencia y, en algunos grupos minoritarios pero estratégicamente significativos, en manifiesta hostilidad. No sé si estas reflexiones tendrán alguna utilidad. En materia de juventud, uno procura, por lo menos, no tocar de oído.

 

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