Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Formaciones políticas y razones de la Monarquía     
 
 Ya.     Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Formaciones políticas y razones de la Monarquía

Don José María Ruiz Gallardón escribe en "A B C":

Michel Poniatowski, hoy ministro del Gobierno Messmer, es uno de los franceses de inteligencia política más fina aparecido en la nueva generación gala. Secretario general de los republicanos independientes, es algo más que un simple y colosal segundo Giscard d´Estaing. Acaba de publicar, editado por Fayard, un libro, "Las cartas sobre la mesa".

"A la cuestión del papel desempeñado por su grupo en el seno de la mayoría francesa, dice el nuevo ministro de Messmer, literalmente: "Es bueno que la mayoría esté compuesta por un abanico de formaciones políticas. Primero, para asegurar el funcionamiento correcto de las Instituciones."

"Y sigue Paniatowski: "En fin si la mayoría estuviese constituida por un solo movimiento político, éste tendería a comportarse como un partido único. Hay ahí una tentación, un encaminamiento peligroso, en el cual me resisto a creer, ciertamente, pero la verdad es que «tartos hechos orean ciertas situaciones y hay riesgos que no hay que correr jamás." Es ese peligro del partido único el que también la ley española ha querido evitar, haciendo jugar las diventas peculiaridades, los diferentes matices de quienes se integran, en la gran familia política que debe ser el Movimiento Nacional. Otra cosa es te proclividad, tan nuestra, de expulsar al amigo, al colaborador, de alejarlo de nuestro lado. Tendencia peligrosa, además de anticonstitucional, porque el usufructo único del poder por un solo grupo agosta y ciega las posibilidades de contraste y de diálogo—en política no sólo se disputa—, que son el cauce para, que se encuentren cada día. soluciones adecuadas a los problemas pendientes."

Alain Duhamel pregunta: " Piensa usted el que la Monarquía es un sistema concebible de gobierno?" Y he aquí la respuesta, también literal, de nuestro personaje—repito, político francés, joven y en 1973—: "Considero que el sistema monárquico no corresponde ni al carácter, ni a la manera de pensar, ni a las reacciones de los franceses, lo cual no quiere decir que yo sea hostil, en principio, a la idea monárquica. Los países que todavía tienen una monarquía — pues una monarquía no se fabrica, es algo que viene de sí mismo, que viene de lejos, que nace de una fuente—; pues bien, esos países tienen, a mi juicio, dos ventajas. La primera es que en una monarquía constitucional ningún hombre político tiene nunca el primer puesto. Y esto modifica fundamentalmente la actitud del medio político. Y es muy importante, porque esto liga de manera concreta la actitud de todo hombre político a la noción de servicio al Estado, a te nación, al rey."

"La voluntad de poder tiene sus límites. Lo cual frena las ambiciones personales, incluso del hombre de Estado, que sabe que no acudirá nunca al primer puesto. La segunda ventaja es que, en el mundo moderno, en el que los cuadros sociales y económicos evolucionan con tanta rapidez, las gentes tienen necesidad de afincarse a algo visiblemente estable. Una familia, una dinastía, son cosas visiblemente estables, con las cuales se tienen lazos psicológicos y sentimentales a lo largo de su existencia."

 

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