Paz y violencia el 1 de mayo     
 
 Informaciones.    05/05/1973.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

FAZ Y VIOLENCIA EL 1 DE MAYO

LA paz disfrutada por el país durante el 1 de mayo fue alterada por «comandos» de escasa significación, pero que en Madrid agredieron brutalmente a la dotación de un autopatrulla, matando con arma blanca al subinspector don Juan Antonio Fernández e hiriendo de diversa gravedad a cinco de sus companeros. Los hechos son ya sobradamente conocidos, asi como las reacciones de indignación suscitadas en diferentes estratos de la sociedad.

De los más de cien detenidos en los disturbios callejeros del 1 y 2 de mayo parece que ninguno se ha confesado autor material de la agresión de la calle de Santa Isabel. El vicepresidente del Gobierno, al imponer la medalla de oro del mérito policial sobre el féretro del subinspector asesinado, afirmó que «hay que buscar a los asesinos para que sobre ellos caiga todo el peso de la ley, pero no por afán de venganza, que en nosotros no cabe, sino con ese estricto sentido del deber, ya que el orden en la calle es base de nuestra convivencia, de nuestra paz, y porque hay que mantenerlo a toda costa y acabar con los mercenarios del crimen, que no deben tener sitio en España».

A hombros de sus compañeros fue llevado el policía asesinado desde la Dirección General de Seguridad hasta Ja plaza de España, de donde partió hacia su pueblo natal, donde lúe inhumado.

Los restantes heridos fueron visitados en la residencia sanitaria Francisco Franco por los Príncipes de España. Fueron también visitados por Monseñor Oliver, obispo auxiliar de Madrid, en representación del cardenal Tarancón. El Consejo Episcopal de Madrid-Alcalá (monseñor Tarancón y sus obispos auxiliares) han publicado una nota condenatoria de los sucesos. Las Cortes suspendieron sus sesiones al tener conocimiento de lo sucedido, pidiendo la creación de una comisión parlamentaria que estudie los problemas de orden público. Infinidad de instituciones han hecho públicas notas de protesta por la violenta agresión sufrida por la Policía gubernativa madrileña, que tenía órdenes de salvaguardar la seguridad pública sin recurrir a métodos extremos. Orden que fue cumplida, pese a la violencia de que fue objeto.

Días antes del asesinato del policía señor Fernández Gutiérrez caía en Baracaldo herido de gravedad otro joven policía, a causa de los disparos de un presunto miembro de la E.T.A.. identificado y huida

 

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