Autor: Dávila, Carlos. 
 Tres casos distintos y una sola preocupación verdadera: la autonómica. 
 Vascos, catalanes...y segovianos     
 
 ABC.    27/10/1981.  Página: 9,14. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

Trés casos distintos y una sola preocupación verdadera: la autonómica

Vascos, catalanes... y segovianos

Por Carlos DAVILA

Tres casos distintos y una sola preocupación verdadera: la autonómica. Cuando parecía que el caos autonómico, iniciado en los tiempos de Clavero (tabla de quesos) y consumado con singular acierto en los de Pérez-Llorca (café para todos), había entrado en el camino de la racionalidad, nuevamente las pasiones han sobrepasado todas las previsiones y el Estado sufre un resquebrajamiento periférico que es preciso ordenar a toda prisa para no dar más razones a los golpistas que esgrimen las sinrazones de la democracia para atacarla, derribarla y sustituirla por la dictadura. Esta es la situación.

A la cabeza de la contestación, dos pueblos históricos: el vasco y el catalán. Los dos tienen un Estatuto refrendado con categoría de ley orgánica desde hace dos años: los dos quieren conservar esta letra y aplicarla neta y puramente sin mácula de contaminación centralizadora. Un empeño al que, según ellos, se oponen los acuerdos bilaterales de julio y la denostada LOARA, una ley hecha por administrativistas sin partido y perfilada por los políticos de UCD y el PSOE Los mismos que luego la han consensuado Vascos y catalanes han tomado tal ley como un agravio histórico Pero no es para tanto. Por lo pronto han afirmado que nunca estuvieron invitados a la negociación, especie ésta que es rotundamente falsa. Martin Villa quiso sentar personalmente a los vascos del ex aliancista Fernández y del diputado Vizcaya y se desplazo hasta la Generalidad para acordar tácitamente con Jordi Pujol una fórmula especial mente hábil: -Ni a vosotros (catalanes) os interesa demasiado negociar a toda costa, ni yo tengo necesidad urgente de teneros en la mesa de Madrid » Pero hoy, vascos y cátala nos, se duelen por el supuesto olvido Esta es siempre la ultima razón que soporta el agravio comparativo

DOS AÑOS ATRÁS

Los lodos actuales tienen dos ,años de vida. En el agosto ferozmente calido del 79 Adollu Suarez, a trompicones, llevó hasta los jardines de la Moncloa a nacionalistas histori-

cos: llegaron primero los vascos y consiguie-´ ron, en noches de negociación trepidantes, un Estatuto que, incluso, superó las previsiones del texto refundido en Guemica (por eso es impropia su denominación) y. desde luego, las del Estatuto del 32, que era, al lado de la ley vigente, algo ´¡ñas que una mera descentralización con virtudes autonomistas Desde Garaicoechea. febril aquellos días, al último de los representantes vascos, todos brindaron con champaña por un Estatuto casi federal No esperaban tanto. Sin embargo, no conviene cargar sobre las espaldas, ya entonces encorvadas de Adolfo Suarez la irresponsabilidad política de ofrecer sinecuras inadmisibles a cambio de serenar el marasmo autonómico.

Todos entonces fueron culpables. Y éstos son tos lodos

El Estatuto vasco fue en realidad una copia, mejorada del presentado, curiosamente después, por los catalanes, que trabajaron días y, noches en San. Ningún «euskaldún» reconocerá tal hecho, pero lo nerto es que el texto que hoy rige como segunda norma política en1 el País Vasco (en la practica ya sabemos que se sobrepone a la misma Constitución) recoge aspectos anecdóticos literalmente extraídos del catalán.

Quedamos en que los catalanes escribieron primero y los vascos acudieron anticipadamente a la Moncloa.

LAS COMPETENCIAS EXCLUSIVAS

La clave de los problemas de hoy son las más de treinta competencias exclusivas que los Estatutos —ambos— reconocían para Cataluña y Euskadi Competencias que los administrativistas de la LOAPA no discuten. pero que se incardinan con demasiada frecuencia en responsabilidades generales a las que el Estado no puede renunciar. «A mi me parece muy bien suele repetir Martin Villa que los silos agricolas catalanes pertenezcan a la Generalidad, pero ¿es posible discutir que quien debe fijar la política triguera sea el Ministerio de Agricullura español?» Este es el punió neutálgico de la discusión. Como lo es el de las administraciones paralelas. La gran burocracia nacional esta en trance de doblarse, tripicarse y hasta multiplicarse por diez si las comunídades autónomas de cual quien región continúan en su ritmo frenetico de contratación Se trata de tener funcionarios propios y, además, adictos a !a causa del partido que gobierna. Naturalmente, en este menester quien marca la velocidad es oí propió partido que gobierna en España. UCO. quien ha creado ya en sus refugios cantona les auténticas administraciones paralelas que están arruinando la capacidad financiera del Estado. Una broma pesada, onerosa e intolerable. Seria estúpido pensar que la gran razón del descontento vasco radica en esa LOAPA que ni es tan mala como dicen lectores de letra gorda ni tan aceptable como pro claman algunos diputados centristas que tampoco la han leído. Admite enmiendas «a gogó». Y las tendrá. Los vascos, a mi juicio. Están preocupados fundamentalmente por los dineros que anualmente tendrán que pagar al Estado. Su cupo, consecuencia inevitable de los pactos autonómicos es hoy dificilmenle tolerable para una administración financiera regional que quiere deglutir vorazmente todos los mitones que pueda recoger. El cupo es una antigualla económica difícilmente explica ble en un Estado moderno. Pero había que negociarlo y se concedió. Hoy el gran buda del Gobierno vasco, el nacional converso Mario Fernández, un consejero de Trabajo que tiene abandonada su cartera y que se ha convertido en el embajador permanente en Madrid, esgrime la maldad de los pactos autonómicos de julio y la perversidad autonómica de la LOAPA, pero su pensamiento esta puesto en las dilatadas arcas vascas. Esta es su gran preocupación

Puede haber acuerdo o consenso y lo habrá— sobre la LOAPA, pero los problemas subsistirán. El Gobierno de Vitoria, que nació débil, incluso arte el propio partido que lo apoya, tendrá siempre a punto un agravio. Se lo exige ese vociferante fanático convertido en «conductor del PNV que se llama Xabier Arzallus». Me resisto a caer en la tentación de escribir en mayúsculas la historia subyugante de este nacionalista bautizado al corte Arana», que hoy domina implacablemente un partido que no es tal, sino una verdadera empresa orgánica, un auténtico movimiento nacional tan similar al fascista diseñado en España tras la guerra civil que las similitudes resultan sorprendentes. El PNV y el «papa Arzallus» están en todos los sitios: desde la Iglesia a las finanzas, la educación, el fútbol. el folklore o el sindícalo. Todo es PNV La Iglesia participa entusiásticamente en el mitin ¿Cómo no comparar la fotografía de los sacerdotes revestidos de tradicionales albas y estolas aplaudiendo con respeto secular al «lendakari» Garaicoechea, con alguna otrá, sea •** •dhttMiÉÉ. con similares protagonisarman* m cuales son siempre en ac•B msmmm t*Mu wat* no lanza una sola palabra que antes no haya pensado al milimetro . No valen excusas: Arzallus es demasiado inteligente para resbalar por la senda demencial del entusiasmo coyuntural. Sus ininterpreter de ahora los que quieren restar trascendencia a sus venablos, saben perfectamente que mi afirmacion es cierta. Pero en eso si tienen razón no debe atribuírsele importancia decisiva. Ni a Arzallus ni a! venerable Barrera, el químico aupado son evidente injusticia hasta la cúpula fiel Parlamento catalán. ¿Por que esta democracia debe sufrir por los aírados desmanes de dos visionarios?

CATALUÑA, OTRA COSA

Cataluña es otra cosa. El negociador Roca eI hombre que siempre va a lo suyo, conoce perfectamente cuánto puede dar de si la LOAPA y hasta qué punto su aplicación moderada no es incompatible con la plena vigencia del Estatuto catalán. Ocurre que en el Principado se está construyendo —y no desmandan las palabras— un Estado dentro de otro Estado. Los gerundeses, ilerdenses y tarraconenses se quejan hoy más que nunca del centralismo ejercido por una Generalidad ávida de poderes, servicios y toda suerte de competencias. Aunque sean impropias de una sociedad que dice defender y no defiende la economía de mercado Ya hablaba este verano de esa Consejería de Finanzas dirigida por el ex liberal Trias Fargas, que quiere domeñar con látigo burocrático las Cámaras de Comercio al estilo del más puro intervencionismo.

Puedo referirme también en ese decreto del Ejecutivo catalán, que exige dominio del catalán a cualquier menestral, de pendiente o mancebo de botica que quiera ganarse una peseta en Hospitalet de Llobregat o Vilanova i la Geltrú: «Cualquier ciudadano catalán que entre en un comercio y hablo la lengua uficial debe ser contestado en ella.» Castellanoparlantes luera. Son los mismos usos y excesos de otra época. Una pena.

¿Y SEGOVIA?

¿Y qué decir de Segovia´´ Los editoriales, comentarios y chistes de los periódicos superan mi ingenio modesto. No quiero añadir, pues, una sola originalidad más: eso queda para los ediles de los Municipios segovianos que quieren ser «unívocos». como decía un concejal serrano. Allá ellos. Para las Cortes Generales deben cortar tamaña estupidez, aunque algún político aldeano se quede sin ser ministro «univoso» de Agricultura y algún otro presidente del Partidso Segoviano con sede en Cuéllar. La última fórmula ofrecida por el candidato Modesto Fraile es volver a los orígenes y construir otra vez Castilla. Y sin León, «que los leoneses no deben estar con nosotros» ¿Cabe mayor desacato a los principios de la lógica?

Los pactos de julio la LOAPA y las armonizaciones que restan por hacer son absolutamente imprescindibles La tarea del Gobierno por primera vez dispuesto a cumplir con su deber en este terreno— es cumplimentar el calendario sin reparos y sin pasos atrás; aunque se convoquen manifestaciones, pretendidamente de apoyo a un Estatuto y realmente extendidas para clamar contra el enemigo madrileño.

Las últimas palabras de Garaicoechea me han devuelto la mínima fe que un •i tM M 41Pero no es bueno hacerse de«•MM éMliUm porque la autonomía de MMMHM mM*M"MHstas no es la autonomía de España.

 

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