Las vacas gordas     
 
 Ya.    05/05/1973.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Las vacas gordas

De "Cambio-16":

"Previsiones reciente» de instituciones extranjeras que hacen papel de pitonisas aseguran que la renta "per capita" española será superior a la inglesa en el plazo de unos años. Tan sorprendente bienandanza pone de manifiesto por dónde van a ir los tiros de aquí a poco. Es fácil, imaginar a los españoles con más automóviles, lavadoras y teléfonos que los ingleses, pero hay algo que hoy casi no cabe en la cabeza: imaginar a loa españoles con más cultura, menos clasismo, más libertad o más capacidad política que. los isleños del norte. Y, sin embargo, o se logra lo segundo o la economía se estancará.

Quitando los emiratos petrolíferos, todavía no se conoce pueblo pastoril alguno que haya, aventajado en renta a los Ingleses—y aquí no hay petróleo—. Una sociedad industrial no es sólo una península con muchas chimeneas, es una compleja organización social con ciertas formas de justicia, libertad y eficacia, que hacen posible la proliferación de chimeneas. Por ello, si se quiere que la economía siga tirando, se va a necesitar mucha audacia e imaginación para adecuar esta sociedad a la era industrial de pleno derecho. Los buenos pastores suelen fracasar en la informática.

Las amenazas al auge se perfilan en dos frentes. Internacionalmente, si el señor Nixon comete un Watergate comercial o monetario, la economía mundial se resentiría gravemente, y malos aires soplarían sobre esta península tan vulnerable y tan solitaria. Los peligros de una nueva crisis monetaria no se han disipado—y las dos últimas bien que han perjudicado a algunos exportadores españoles, por ejemplo, zapatos y buques—ni hay que descartar tampoco posibles guerras comerciales. Además, las mátenlas primas siguen en alza y pesan sobre los precios interiores aquí y en China.

En el frente interior, el fin del auge podría venir por el camino de los precios, como siempre. Y por aqud el pesado se muerde la cola, pues la lucha contra los precios plantea de inmediato el problema—más político y social que económico—de una sociedad cerrada, que se resiste con uñas y dientes a abrir las puertas y encaminarse viento en popa hacia el futuro."

 

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