Estudio sobre las raíces de la región. 
 Toledo, Valladolid, Palencia y La Mancha, no son Castilla     
 
 Diario 16.    12/07/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Estudio sobre las raíces de la región

Toledo, Valladolid, Palencia y La Mancha, no son Castilla

MADRID, 12 (D16).-Toledo, Valladolid, Palencia y La Mancha, no deberían estar encuadradas en la región castellana, según se desprende del libro «Desde un Concejo de Castilla», que se presentará el próximo viernes en el Centro Cultural del pueblo serrano de Bustarviejo.

Sus autores, Inocente García de Andrés y Samuel Baonza Martín, defienden la postura de que, por el contrario, Santander, a lo largo de su historia ha sido Castilla y a ella debería volver.

En el libro se analizan «¡as humildes raíces de su ayer, el viejo entramado de hoy y tal vez algo de futuro de este pedazo de patria que llevamos guardado», para llegar a una serie de conclusiones «de una gran actualidad en estos momentos históricos en que cada región busca su propia identidad y los pueblos ibéricos se preguntan por su futuro», según cita en el prólogo del libro el marqués de Lozoya, en el que fue su último legado escrito.

Santander es Castilla, Valladolid no «Deben sentirse indistintamente castellanas, tierras tan distantes geográficamente como Santander (mar de Castilla), Avila, La Rioja y gran parte de Cuenca, juntamente con Burgos, Soria, Segovia, las Alcarrias de Guadalajara y las tierras de la actual provincia de Madrid, parte integrante casi en su totalidad, durante siglos de la comunidad de Segovia», afirman tos autores, a la hora de definir el ser político de Castilla. «No pueden en cambio definirse históricamente castellanas ni las tierras de Toledo y La Mancha, ni las del reino de León, incluyendo naturalmente Valladolid y Palencia, o al menos gran parte de las mismas.»

A lo largo de todo el trabajo de investigación, hay un denominador común: la defensa a ultranza del sentir de la región como tal, y la denuncia de la situación que, decantándose a lo largo de los siglos, llega al punto actual. Afirman García de Andrés y Baonza: «qué lejos estamos de ese viejo, arcaico concepto de una Castilla anexionista, centralista y dominadora, que tantos espíritus y oligarquías instrumentaron al servicio de sus propias hegemonías e insolidaridades.»

Castilla, en el exilio

Prosiguen en este sentido manifestando que «en este trabajo y desde un simple Concejo, Bustarviejo, queremos descubrir la verdadera Castilla y denunciar los caminos de su progresiva desintegración y ruina hasta llegar a la pérdida total de su conciencia de pueblo y a la desertización actual de sus tierras».

Persisten en su postura cuando señalan que «hoy se acusa de estoicismo e incapacidad para las tareas colectivas a este pueblo castellano, esencialmente comunitario y democrático en sus auténticas instituciones socio-económicas y políticas. Pueblo castellano que se encuentra, finalmente, en el exilio, ayer desintegradas sus comunidades y hoy desertizadas sus tierras».

Con el Concejo como base, los autores afirman que «reconquista y fuero son las dos palabras que expresan la realidad de Castilla» a lo largo de su historia. Posteriormente realizan en su obra un detallado análisis, con una mención especial a la Constitución de 1869 y a su repercusión en los pequeños Concejos comuneros integrados en «sexmos».

Ojo con las autonomías

No podía faltar una interpretación y justificación del regionalismo como tal. «Cuando ha comenzado el "boom" del regionalismo y las preautonomías, hemos visto alarmados la confusión y la amalgama, en unos casos, y mutilaciones en otros, que, desde diversos intereses económicos y políticos amenazan de muerte la identidad del pueblo castellano, como final de un largo proceso de siglos que secuestró su personalidad y manipuló su nombre, a la vez que, de forma sistemática, le eran arrebatadas sus libertades e instituciones.»

Baonza y García de Andrés propugnan en su libro «un regionalismo que busca la autonomía en la solidaridad». «Un regionalismo popular y democrático que reconozca la libertad de cada grupo humano a tomar sus decisiones propias y permita, con la participación de todos, conformar regionalmente España Como, un conjunto de pueblos o países que, potenciándose a sí mismo, se vertebran solidariamente en una unidad nacional poderosa y fuerte.»

Insisten más adelante en que «la crisis actual de la sociedad castellana está cambiando su geografía física, económica y humana, y no precisamente en sentido positivo». «Una de las más graves amenazas contra el ser de Castilla, cuyo suelo estuvo ampliamente repartido y compartido, es el abandono y la despoblación de sus aldeas, vendidas en ocasiones por unos millones -siempre pocos, y convertidas en fincas de caza o explotación de un solo dueño, como ya está ocurriendo.»

Las soluciones propuestas son «la concentración parcelaria de la Castilla minifundista, dentro de una ordenación general del territorio comarcal; promoción de un auténtico cooperativismo

 

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