Autor: Amores López, Francisco. 
   Opina Pemán     
 
 Ya.    05/05/1973.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Opina Pemán

Don José María Pemán es entrevistado en "ABC" por Amores:

"—¿Cree usted que la Falange fue un movimiento fascista?

—No lo fue. José Antonio puso el máximo tenaz empeño en repetirlo y proclamarlo. Pero no podía evitar que lo pareciera. Mil veces le oí contar su negativa ante la invitación del congreso de los movimientos fascistas que se celebró en Montreux (Suiza). Había una porción, de postulados en José Antonio que se enganchaban a la tradición cristiana española, mucho más que a los recién estrenados movimientos totalitarios y aún puramente "nacionalistas" derivados del estatismo paganizante de Hegel. Pero, inevitablemente, la orquestación, el saludo, las camisas, los himnos—las apariencias, en una palabra—, le daban esa slasificación. Por arriba o por abajo las tesis de José Antonio no coincidían con la idolatría de la nación como núcleo exacerbado de pasión y movilizado hacia la hipérbole y la violencia. Definir a la nación por arriba como una "tarea en lo universal, y por debajo definir al hombre como "portador de valoree eternos", era rebasar por arriba y por abajo a la nación y enfocar la idea y la acción hacia lo "univesal" y lo "eterno". Pero, repito, ¡las apariencias! Si tú organizas un desfile donde van cantando el "Pange lingua" una serie de caballeros con barba larga, hábito de San Francisco y velas encendidas, seria difícil que la gente no creyera que era una procesión de frailes capuchinos.

—¿Qué porvenir político ve en el horizonte?

—Todo está escrito hasta la orilla misma del espacio que ha llenado el Régimen. Hay una gran diferencia entre lo que "debe" pasar si Franco deja más adelantada la evolución del Régimen y lo que "puede" pasar si esa evolución se corta a medio camino. Yo no dudo que, de momento, en el español medio habré un susto que parecerá sentido común. Hay que dejarle al futuro Rey menos tareas constitucionales para que pueda ejercer su verdadera función moeradora y sintética.

—¿Cómo cree que están el poder político y el poder económico en la actual estructura española: unidos o independientes? ¿Quién Influye a quién?

—Desde el momento en que ha decaído la consigna manchasteriana—"laisser faire, laisser passer" (dejar hacer, dejar pasar)—, la iniciativa ha pasado a la política, que es la que deja hacer o no hacer a la economía. Y no quiere esto decir que la política sea un intervencionista o "metomentodo". Es la economía la que pidió socorro a la política. Buscó a los políticos para que la protegieran. Pero la política tiene su propia tarifa y cobra sus protecciones.

—Creo que usted fue consejero nacional. Aun cuando no lo haya sido, ¿cree que podrá decir algo en el futuro esta institución que regula la Ley Orgánica?

—El primer Consejo Nacional se eligió creo que totalmente por decisión del mando. "A dedo" suele decirse. Y uno recuerda ese dedo imperativo que el Padre Eterno estira en el techo de la capilla Sixtina, y del que brota todo: hombres, ángeles, ciudades, nubes. Delante del dedo genesíaco está la Creación. Pedro, detrás; el poseedor del dedo imperativo es Dios. No asistí más que a una sesión del Consejo Nacional. Creo que se reunió en el monasterio de Las Huelgas. Ya he contestado sobre todo el montaje constitucional: que está a medio camino..."

 

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