La marginación social de la juventud preocupa en el Ayuntamiento  :   
 El Ayuntamiento está dispuesto a ceder solares para la construcción de centros de reinserción social. 
 ABC.    25/11/1979.  Página: 27. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

LA MARGINACION SOCIAL DE LA JUVENTUD PREOCUPA EN EL A/UNTAMIENTO

El Ayuntamiento está dispuesto a ceder solares para la construcción de centros de reinserción social

Madrid. (De nuestra Redacción.) Cada día es más notorio el espectáculo madrileño de niños y jóvenes dedicados al callejeo cuando no a la delincuencia. En la plaza del Callao un chaval de seis años vende patatas fritas hasta 1 a hora de salida de los cines. Los «billares» y salas de juegos electrónicos están repletos de niños y jóvenes sin escolarizar, aburridos. En la zona de Malagana. Corredera y otras del centro de Madrid, el número de jóvenes fumadores de «porro» ha aumentado considerablemente.

En los barrios del suburbio aún se percibe más el abandono en que la sociedad mantiene a niños y jóvenes, haciéndoles proclives a la vagancia y su secuela: la delincuencia.

«SI el Estado estuviera dispuesto a crear centros de reinserción social, que propone la legislación española, el Ayuntamiento madrileño no dudaría en ceder solares para su construcción.»

Estas palabras son del concejal responsable de Sanidad y Asistencia Social del Ayuntamiento de Madrid, don Juan Francisco Pía, que quiere hacer hincapié en la preocupación municipal por la necesidad de encontrar alguna solución al problema de inadaptación o marginación social que sufren muchos madrileños, sobre todo jóvenes, que no encuentran otra respuesta a sus actuaciones que no sea la cárcel o la libertad condicionada.

En este sentido, el concejal señor pía ha señalado que a pesar de que las leyes de reinsereión social existen, no se hace nada y que la permisividad actual de la ley de peligrosidad social «sé debe al temor del juez por enviar a un joven a la cárcel>.

«Existe un tipo de marginación social recuperable, ha declarado el señor Pla, y para estos jóvenes que arrastran problemas de tipo laboral, familiar o de otra causa, la entrada en un taller laboral o agrícola —que podría ser remunerado— les llevaría a su reingreso en la sociedad como un ciudadano más.»

El Albergue municipal acoge diariamente en sus locales muchas personas que son recogidas por la Policía municipal en las calles de la ciudad. Gran número de ellos son sometidos a curas alcohólicas, desinfección y se les da alimentación adecuada hasta que se encuentran en condiciones de dejar el centro hasta que regresan nuevamente a él. Se hacen habituales. El Municipio no puede hacer más, dada la limitación de sus recursos.

Según el Ayuntamiento, la mayoría de estos visitantes han llegado a este estado por problemas de alcoholismo provocado por la pérdida del trabajo o por problemas familiares de diversa índole.

Gran número de ellos se dedican a la mendicidad, a través de la cual logran el dinero suficiente para poder beber y con ello evadirse de la realidad.

Por medio de un taller laboral y agrícola observa el concejal citado, estas personas podrían desarrollarse y ser considerados especialistas, logrando una retribución y Seguridad Social que les ayude a salir de su marginación.

«Con un taller de este tipo, con capacidad para quinientas plazas, finaliza el concejal Pía, es muy probable que este problema, que afecta a todos los madrileños, estuviera resuelto en un plazo razonablemente corto de tiempo. Es un deber del Estado crear esta serie de centros de reinserción social que, por un lado, evitarían un mayor grado de delincuencia que es lo que ocurre en las cárceles y, en muchas ocasiones, procurarían el ingreso en la sociedad de estos ciudadanos.» ,

Mientras se crean o no se crean estas centros, lo que queda es la plaga ascendente de mendigos que introducen la mano en los vehículos detenidos ante los semáforos, los que se aposentan en los aparcamientos y mercados y las bandas de jovenzuelos que rozan o traspasan los límites de la criminalidad.

 

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