Autor: Martínez-Luján, María Dolores. 
 Los "autónomos" de la villa. 
 Serenos y comerciantes, esencia de la inmigración asturiana     
 
 ABC.    25/11/1979.  Página: 28-30. Páginas: 3. Párrafos: 52. 

DOMINGO. 25 DE NOVIEMBRE DE 1979. PAG. 28.

LOS «AUTÓNOMOS» DE LA VILLA

Serenos y comerciantes, esencia de la inmigración asturiana

LA residencia de asturianos en Madrid tiene historia. Se estipula que desde que se trasladó la Corte de Valladolid a Madrid, en tiempos de Felipe II, los asturianos que se dedicaron a la política y al comercio comenzaron a venir a nuestra capital. Como prueba de esta presencia se tiene el dato de que en el reinado de Carlos III se dictó una ordenanza en la que se recomendaba tener cuidado con los asturianos, porque todos los domingos se reunían en la fuente de la Teja y después recorrían las calles de la ciudad cantando la «danza prima» y armando grandes jaleos.

.Debido a su remato origen, los prímeros asturianos que vivieron en Madrid fueron principalmente aguadores y cocheros. Se tiene el conocimiento de que en el siglo XVIII, cuando Pontejos fundó el gremio de serenos, éste estaba integrado por 1.200 serenos, de los cuales 100 no eran asturianos, otros 100 no eran de Cangas de Narcea y el resto, es decir, 1.000, eran de esta localidad. Se sabe que posteriormente, en el siglo XXX, existía en Madrid una asociación de serenos que estaba integrada en

•u gran mayoría por asturianos. El porqué estas personas elegían preferentemente este trabajo tiene una razón basada en la tradición: los hijos heredaban los trabaros de los padres y los que ya se encontraban trabajando en Madrid como serenos se lo comunicaban a sus paiaanos. Años después, cuando en Madrid encontró en funcionamiento la estación del Norte la mayer parte de los mozos eran asturianos. En 1884 había en Madrid 20.000 residentes asturianos, por lo que no es de extrañar que éstos trabajaran en profesiones típicas del pueblo madrileño.

A principios -del siglo XX se encontraban en Madrid 70.000 asturianos. Era la reglón de España que contaba con más residentes en Madrid, seguida de Guadalajara y Avila, Muchos de ellos trajeron a Madrid su tradicional gusto por la bebida y la comida.

De este modo varios de los bares de comienzos del siglo XX y gran número de los que ahora existen en Madrid fueran abiertos por asturianos.

El asturiano vino principalmente a Madrid a montar un pequeño comercio. Su carácter Individualista le lleva a elegir trabajos autónomos. Junto con los bares y restaurantes, los carboneros, casqueros y mantequeros forman, de modo general, un grupo definido de profesiones.

El desarrollo industrial de Madrid a partir de los años cincuenta ha determinado tanto el tipo de inmigración, en cuanto a profesores y regiones, que especialmente en el caso de Asturias se observa que son muy pocos los asturianos que vinieron a trabajar en la construcción, debido a que la mayoría de estos posibles trabajadores se habían marchado a América.

Es evidente que la emigración a ultramar de asturianos fue en el siglo XIX muy superior a la nacional. Se sabe, por ejemplo, que entre 1885-1886 la provincia de Oviedo ocupaba el tercer lugar —después de Canarias y Pontevedra— de emigrantes a América. Entre 1911 y 1970, en el proceso emigratorio asturiano se notan altibajos que estuvieron determinados por la coyuntura económica. Así, nos encontramos que durante los años de la primera guerra mundial el flujo emigratorio asturiano descendió, debido a la prosperidad de esta región. Este mismo fenómeno de retroceso se produjo en los años treinta coincidiendo con la crisis del continente, americano. Por otra parte, es notorio que algunos de los residentes asturianos en Madrid no venían directamente de su región de origen, sino que eran asturianos que, en primer lugar, habían emigrado concretamente a Chile y a la hora del regreso fijaron su residencia en Madrid creando grandes comercios y negocios.

En la década de los sesenta la inmigración continuaba, pero un nuevo sector de trabajo se incorporó a la oleada: los profesionales especializados y liberales.

La hora de encontrar las causas que determinaron a los hombres y mujeres de Asturias a emigrar, ya no sólo a América, sino también dentro de España, hay que distinguir entre el fenómeno emigratorio que se produce en la zona oriental y occidental y en la zona centro." En las dos primeras la emigración es campesina y muy numerosa, mientras que la segunda es minera y más escasa.

En general, la industrialización de Asturias no fue un medio de retención para el asturiano. Este prefirió buscarse.el futuro fuera de su tierra. De este modo los puestos de trabajo de las minas pasaron a ser ocupados por portugueses, leoneses y pocos gallegos.

Algunos asturianos se marcharían por gusto, pero no cabe duda que dos de las fuerzas de riqueza principales de Asturias, tales la industria y la pesca, han estado desde hace tiempo en una situación de crisis continua.

En la industria de finales del siglo XIX se produjo una paralización de los_capitales extranjeros. Esta situación años más tarde mejoró debido a la llegada de capitales coloniales que permitieron una ampliación del sector fabril. El proteccionismo aduanero de Cánovas y la coyuntura política favorecieron a la industria asturiana. Años después !a Primera Guerra Mundial contribuyó al desarrollo de la industria, llegsndo a incrementarse la producción y los beneficios.

Después de la guerra civil la producción también aumentó y las importaciones descendieron. Pero la situación se vio agravada por la falta de inversiones y por 1a precaridad de los medios técnicos de explotación. La sustitución de la hulla por el petróleo vendría a ser una gran causa que daría origen a la crisis de los años sesenta.

Entre 1962 y 1974 la crisis se agudizó, traduciéndose en un descenso de la renta a nivel provincial.

Comparativamente, mientras en 1955 la renta «per capital de Asturias supera en un 17 por 100 a la nacional, en 1975 es un 2 por 100 inferior a la media nacional.

La industria minera fue un factor que contribuyó al cambio de la sociedad asturiana, encaminándola hacia la modernización. Se formaron grandes núcleos urbanos, como son los de Aviles, Oviedo y Gijón, que absorbieron en 1975 el 50 por l00 de la población asturiana.

Durante la Primera Guerra Mundial la minería asturiana conoció su época más. esplendorosa debido a la falta de carbón inglés, que hizo que las demandas nacionales se dirigieran hacia Asturias. Pero finalizada la guerra esta situación dio a su fin. Se abre un gran período de crisis, que se verá agudizado a partir de 1960, llegando a tener entre 1965 y 1973 un índice de producción inferior al 30 por 100.

El campo principal, núcleo de la emigración asturiana, siempre ha estado en crisis. Su problema fundamental es el minifundio: pequeñas explotaciones con una estructura de producción tradicional, destinada principalmente para el autoabastecimiento.

El sector pesquero en el siglo XVIII tiene el origen de su crisis. El primer motivo fue la obligatoriedad de la tasa por matrícula de las embarcaciones, que provocó el alejamiento de los pescadores de la faenas del mar. A finales del XIX y principios del XX se consolidan varios puertos de la zona centro, entre ellos el de Gijón, con perjuicio para los de la zona oriental y occidental. Tras una primera decada, en este sigo, de depresión, en 1920 se produce una reactivación del sector, debido a la creación de una red de industrias conserveras, que se extiende desde el oriente al occidente. Esta buena racha duró hasta los años"sesenta, en la que se abre una crisis del sector, permanente todavía en estos momentos. Esta situación ha ocasionado que la plantilla 5.341 de tripulantes que había en 1969 quedará reducida en 1675 a, 3.122

POR LAS CALLES DE MADRID

Según el Instituto Nacional de Estadística, 39.459 asturianos residen en Madrid. Uno de ellos es Angelín Tuto, ovetense, que lleva en Madrid veinte años, «Ciudad a la que vine —nos dice— a buscar un medio de vida y a enseñar a beber sidra a los madrileño.» Tuto, como buen asturiano, montó una sidrería, a la que no le podía .poner otro nombre nada más que el de La Mina. La Mina se encuentra en una galería, escarbada en el edificio número nueve de la calle Arenal. Fuerte olor a sidra; un simulacro de mina de carbón; asturianos o no, de paso; residentes o asiduos; continuas entonaciones de «Asturias, patria querida», y Tuto y Laudlano detrás del mostrador echando «culines de sidra» o sirviendo un «quesu de Cabrales».

«La Mina es como un consulado —sonríe Tuto—. Todo el que viene de Asturias pasa por aquí.» Hace tiempo que alguien escribió un poema que se titulaba «Asturias canta a Madrid», y que dice así; «Oíd los ecos bravios / de la recia asturianada / que llega a este Madrid / para ofreceros el alma / y el homenaje de Asturias / para deciros cómo canta. / No busquéis en su canción / son de fiesta, ni las gracias / ...•/ Su canción es como Asturias / recia, fuerte, dura, brava / ... / Asturias canta a Madrid / y es su corazón quien canta.»

El 88 por 100 de los asturianos que hoy residen eb Madrid provienen de pueblos de la región y el 12 por 100 de la capital; componiendo el uno por ciento de la población madrileña de las áreas de centro, ensanche y periferia.

La distribución de asturianos por distritos es la siguiente:

Los distritos de Centro, Salamanca y Chamberí son las zonas que cuentan con mayor número de asturianos, mientras el índice de éstos es más reducido en distritos como San Blas, Vallecas y Mediodía, destacando éste último, ya que cuenta tan sólo con 759 asturianos.

El día 2 de octubre de 1881 se fundó el actual Centro Asturiano de Madrid en la calle Principe número 11.

Dentro de aquellos emprendedores asturianos había un pequeño grupo de políticos de la Restauración como Posada Herrera, Pedregal, conde de Toreno, Alejandro Pidal y Mon, Riz Gómez, Rodríguez San Pedro, Camppamcr, etc. A esta nueva institución tan sólo se le adelantó en su creación el Centro Gallego de la Habana, constituido en 1879. En la actualidad este centro ye lia desaparecido, por lo que el Centro Asturiano de Madrid es el decano de los centros regionales españoles que hay en el mundo.

A los dos años de su creación el Centro contaba con 105 socios y las deudas ascendían a 2.425 pesetas. Más tarde, en 1884, se hizo cargo de la presidencia Ramón de Campoamor, que dio al Centro un tono más cultural, creando a los dos meses de su nombramiento un «Boletín del Centro Asturiano con una tirada de ocho mil ejemplares, distribuidos también por las colonias asturianas en América y Filipinas.

Dentro de las actividades que organizó el Centro en la década de su fundación cabe destacar la celebración, el 11 de mayo de 1885. en el teatro de La Alhambra —el de mayor aforo de Madrid en aquella época después del Real— de una fiesta, a la que asistió, como invitado especial, el poeta asturiano Teodoro Cuesta, y el entonces presidente del Congreso, conde de Toreno, y el ministro de Fomento, Alejandro Pídal y Mon.

En 1893 la cuota mensual de socio era ya de dos pesetas. Por primera vez en esta fecha se empezó a celebrar el carnaval y las fiestas sociales, especialmente las de juventud, que comenzaron a tener tanta concurrencia que llegaron a convertirse en una actividad tradicional del Centro.

Iniciado ya el siglo XX el 29 de septiembre de 1901 el Centro Asturiano nombró al alcalde de Madrid, Alberto Aguilera, presidente de honor a instancias del presidente del Centro y concejal Pedro Niembro. En esta misma época comenzaría en Madrid el ´auge de bares, puestos en manos de asturianos, como fueron Honorio Riesgo y Asperón. Posteriormente, ya en 1912. otro alcalde de Madrid seria nombrado presidente del Centro: era el asturiano José Franco Rodríguez.

Por iniciativa de Prieto del Pozo, el 15 de mayo de 1915 se celebró por primera vez en nuestra ciudad la fiesta del «bollo de pascua», que después comenzó a conocerse en Madrid por el más asturiano de la «fiesta del bollu», la más antigua de todas las fiestas regionales que se celebran en Madrid. En la actualidad la fiesta del «bollu» se celebra el último domingo de junio en los Viveros de la Villa. Esta consiste en una romería, con misa, procesión, bailes folklóricos, comida campestre, etc. A esta fiesta sé la denomina del «bollu» porque a todos los asistentes se les ofrece un bollo «prenau», que consiste en un chorizo metido en el pan y, para beber, vino. Otras de las fiestas que organiza el Centro Asturiano de Madrid es la celebración el 1 de noviembre de la «Santina» —la Virgen de Covadonga:—. El Centro cuenta también con una agrupación folklórica que actúa todos los meses en él, y algunas veces en los barrios de Madrid. Concretamente, el año pasado celebró veintinueve representaciones.

—María Dolores MARTINEZ-LUJAN.

DEL PRINCIPADO, A LA CORTE ASTURIANO QUE EJERCE

Juan Antonio Cabezas, escritor y periodista que vino a Madrid en circunstancias trágicas «derivadas de la guerra civil y aquí me quedé. Hace curenta años. Pese a mi público y sincero madrileñismo -cuatro libros grandes varios folletos. miles de artículos, algunos galardones— continúo siendo un asturiano de Cangas de Onís, que ejercer No suelo faltar a la romería del "bollu" que organiza el Centro Asturiano en los Viveros. Y tantas veces como me es posible, paso el puerto de Pajares, "puerto de procer soledad" (Ortega) para ver mi río Sella v las montañas escultóricas de de Margolles. Y Oviedo. En la capital del principado tengo, si no mis raíces biológicas, sí las espirituales; mi nacimiento profesional. La plena manifestación de mi vocación periodística. Fui redactor y director de "Corbayan". mi primer periódico.

Desde la provincia colaboré en "El Sol" y publiqué en Madrid mi primera novela, ´´Señorita 03", y mi primera biografía, "Clarín, un •provinciano universal". Después de la guerra, en Madrid desarrollé toda mi obra literaria y periodística, principalmente en ABC». «Entre mis 52 títulos hay varios que tienen por escenarlo paisajes y alma de Asturias: entre otras, "La Montaña Rebelde", "Asturias, biografía de una región", "Asturias: catorce meses de guerra civil". Se ha dicho que el asturiano cuando se va de su tierra deja el cabo de su raíz biológica amarrado al pico de una montaña. Dice mi paisano, escritor Valentín Andrés Alvarez, "que quien ha nacido en Asturias podrá vivir de los paisajes de su infancia; pero si puede volverá a morir a ellos". Lo suscribo.»

MUJER Y PAISAJE

Dolores Medio, como mujer, considera que «la mujer asturiana ha jugado siempre un papel importante en la vida social de nuestra reglón. Concretamente en la emigración ha sustituido al hombre en su trabajo al frente de la familia, es decir, que en el campo asturiano, del que emigran gran parte de sus hombres hacia América. la mujer establecía una especie de matriarcado, ya que no sólo dirigía la casa y la familia, sino que también tenía que sostener y sacar adelante la hacienda.»

«Sucedió así durante muchos años en la corriente emigratoria. En la actualidad también ella marcha al extranjero en un tanto por ciento bastante elevado, abandonando la hacienda.»

«En este aspecto, cerno en otros, la mujer asturiana se ha incorporado a la vida social de nuestro tiempo.»

«Si por diversas causas muchos asturianos tuvieron que dejar su tierra, también muchos de ellos la han tenido como protagonista en su trabajo.»

«Este es mi caso —dice Dolores Medio—. Asturias está presente en mi obra literaria en un doble aspecto: como personaje de mis novelas. Como sucede en "Nosotros los Ribero", en la que la ciudad de Oviedo es el verdadero protagonista de la obra.

«No olvidemos la influencia casi despótica del ambiente en el que se desenvuelve nuestra vida. Este es el segundo aspecto a que me refería, qué Asturias, como bien es sabido, ha dado a la literatura grandes cultivadores, como si su paisaje y su ambiente altamente cultural les empujara a cultivar las bellas artes.»

SOMBRAS DEL AYER

Valentín Andres Alvarez, miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, asturiano de pro que vino a Madrid en 1907 a estudiar, cuando esta ciudad tenia medio millón de habitantes. Hombre que formó parte en las tertulias de Ortega y Gaaset. Valle-Inclán y las que se celebraban en el café Pombo.

«En aquel entonces —dice don Valentín.—, los madrileños no veían con buenos ojos a Jos provincianos.

Presumían mucho del casticismo de su verbena de la Paloma, pero ésta no tenía nada de vernácula, todo era postizo. La chulapería era una mezcla de señoritismo barrio-bajero y flamenquería andaluza; la mantilla era la toca de la mora, que impuso la encajera de Almagro y el fabricante catalán: el chotis no se si es escocés o austuriano, pero extranjero; el organillo, italiano y el mantón de la China. No creo en el casticismo madrileño, .porque Madrid es una ciudad moderna que se ha ido haciendo a base de las personas de otras provincias.»

El Madrid de mi época tenía dos personajes singulares: el perro "Paco", que asistía siempre a la famosa cuarta del "Apolo" a cuyo patio de butacas tenía acceso, y el vagabundo Garlbaldl, que iba siempre vestido como un ministro v adornado con condecoraciones de hojalata.»

«El café era entonces el centro de ´.a vida social de los hombree de la clase media, que provenían no de ascenso de abajo, sino por descenso de arriba. Eran loa señoritos que no vivían de sus rentas. 1*1 de su trabajo. Vivían de alrún destinillo. donde sería mucho decir que trabajaban»

ABC. DOMINGO. 25 DE NOVIEMBRE DE 1979. PAG. 29.

El 88 por 100 de los asturianos que residen en Madrid provienen de los pueblos

POCOS POETAS

Carlos Bousoño, poeta de nacimiento asturiano, al que cautivó la grandeza del paisaje de Castilla e hizo que ésta fuera el centro de interés de su poesía. «Me siento asturiano como persona —nos dice—, pero Asturias no ha sido mi objeto temático.» «No obstante, creo que tal vez sea asturiana cierta tendencia a la ternura que- no es frecuente (aunque esto parezca raro) en la poesía castellana. Por lo demás del paisaje q-ue he solido expresar ha sido mas bien el paisaje de Castilla.

Por otra parte, los asturianos se han caracterizado en la literatura por un fuerte intelectualismo crítico y dado que yo además de poeta he sido teórico de la literatura pienso que esta tendencia crítica me veunga de mi nacimiento en esa región.

Toda mi obra ha sido escrita en Madrid. En Oviedo tan sólo escribí unos poemas en verso libre de mi obra "Primavera de la muerte", me acuerdo perfectamente que los escribí en una casa del número tres de la calle Cima de Villa.

Asturias es una región que no ha dado muchos escritores y todavía menos poetas. La raíz de esta carencia está en nuestra lengua, ya que el bable es una mezcla de castellano y asturiano, que ha impedido en gran parte la creación de nuestros escritores. Sin embargo, los asturianos tienen una marcada propensión intelectual, con un gran sentido critico que le lleva al humor.

-Es tal el sentido del humor de las gentes de Asturias que Rubén Darío una vez dijo que le asombraba que los poetas asturianos fueran tan humoristas. El bable es la causa de que haya tan pocos poetas asturianos y el sentido crítico es la causa del generalizado humor asturianos.

«FALTO SENSIBILIDAD SOCIAL»

Alonso Puerta, segundo teniente de alcalde .del Ayuntamiento de Madrid; madrileño por compromiso político y asturiano de sentimiento. Vino a estudiar a Madrid y de sus treinta y cinco años, dieciséis los lleva vividos en nuestra capítal. «Una de 1as formas más claras de ser madrileño es no haber nacido aquí», nos dice. «Madrid, como dijo Machado, es el "rompeolas de España", que ha hecho que los que veníamos de fuera nos sintiéramos deslumhrados.».

—¿Cómo calificaría usted la actuación de los anteriores Ayuntamientos ante la oleada inmigratoria?

—Ha habido una falta de sensibilidad social que tuvo como consecuencia que estas personas que iban llegando se encontraran en Madrid con grandes problemas culturales, de empleo y de vivienda. Los nuevos vecinos, debido a una irracional planificación, se convirtieron en ciudadanos de segunda fila.

«En estos momentos, los nuevos Ayuntamientos democráticos y el Estado deben plantearse la acogida de estos inmigrantes. Pero el problema está, por parte del Ayuntamiento, en que éstos carecen de competencias y atribuciones en el tema de la vivienda —que es uno de los primeros y principales con los que se encuentran— y que en estos momentos está en manos del Estado.

«Dentro de los grandes deseos del Ayuntamiento está el hacer una política de la vivienda que consistiría, en poner en marcha la creación de una empresa municipal de la vivienda y por otra parte organizar la demanda de ésta, ya que en la actualidad sólo está organizada la oferta.»

DEL PRINCIPADO, A LA CORTE

ASTURIANOS UNIVERSALES

Gonzalo Anes, catedrático de Historia Económica de la Universidiad Complutense considera «que de les economistas y políticos asturianos del siglo XVIII que cabría , citar fueron , Campomanes y Jovellanos, quienes influyeron más en las ideas y en las medidas legales adoptadas en su tiempo.

Campomanes, como fiscal del Consejo de Castilla, participó en decisiones de gran Importancia para llevar a efecto las reformas ilustradas. Su conocimiento de la realidad social y económica de la España de su tiempo se materializó en obras como el famoso Tratado de la regalía de amortización, en la que expone sus argumentos en favor de las ideas ilustradas sobre el patrimonio eclesiástico de manos muertas.

Campomanes Influyó favorablemente en defensa de la venta de la Enciclopedia en España, lo cual muestra una faceta más de su labor en pro de le difusión de las luces y de los conocimientos útiles.

Participó en que se adoptara la medida de suprimir la tasa de granos y se permitiese su libre comercio, pues,. como Jovellanos. era partidario de que se suprimieran los obstáculos que impedían actuar en libertad. Para Jovellanos, en efecto, el "primer objeto" de las leyes sociales habría de ser siempre proteger el interés individual, "con lo cual podría aumentar la riqueza particular" —privada—. de la que surgiría "la riqueza Pública". Los dictámenes e informes de Jovellanos influyeron positivamente en la política de su tiempo y proyectaron sus ideas en las decisiones de los hombres de Gobierno durante el siglo ´XVIII»

ABC. DOMINGO. 25 DE NOVIEMBRE DE 1979. PAG. 3».

Dos años después de su creación, el Centro Asturiano debía dos mil pesetas

UNIDAD NACIONAL

Jesús López-Cancio, ex gobernador civil de Madrid, contesta:

Los asturianos no sentimos dolorosamente el exilio. Aunque estemos ausentes de nuestra tierra, el paisaje y el espíritu regional habita en nosotros. Surge, sobre todo, cuando dos asturianas se encuentran, cosa fácil en Madrid, que cobija a tantos millares. Aparte de aquellos serenos, infelizmente desaparecidos, contamos con muchos industriales, banqueros, políticos, intelectuales, y hasra embajadores, que uno de los últimos de la Gran Bretaña en nuestra capital, marqués de Muros, era tan asturiano como yo.

Hay, pues, una Asturias en Madrid, dispersa en multitud de individualidades, que vive la identidad madrileña con talante propio y plena integración. Sin inmiscuirse «n las tareas que corresponden a los que viven allá y tienen derechas y obligaciones de rectoría, están siempre prontos a colaborar en servicio de Asturias cuando desde ella —y sobre todo desde sus respectivas comarcas— se les demanda.

Nunca he sido devoto de las autonomías, dispuestas a potenciar lo diferencial; prefiero una política de unidad nacional Experimente mis ideas respetando, como gobernador, los fueros de Navarra. Pero, en fin, aceptada la realidad constitucional, hago votos porque sirva para conservar y acrecer los bienes morales y económicos de mi pueblo, necesarios aún más ella de sus límites provinciales. De otra parte, pienso que ninguna autonomía con menos riesgo para la unidad nacional que la de Asturias. Dicen mis paisanos, algo fanfarrones, que aquello es -España y lo demás tierra conquistada a los moros. Sienten Cavadonga —mito o ,realidad— como cuna de esa instancia histórica que otorgó universalidad a nuestros pueblos. Así, lo del Principado, asas que aludir a un vetusto titulo nobiliaria, afirma una primacía hispánica actual. Estrado, pero positivo.

REMITIDO

UNA ESCULTURA ARGENTINA, VENCEDORA EN EL PREMIO ISIDRO CISTARE»

Se ha fallado en Barcelona el premio Isidoro Cistare Golarons 1979, en el que se ha adjundicado el primer premio a la escritora argentina Ana Luisa Bendone. Dicha artista presentó un modelo bajo el lema «De la conquista a la gran Hispanidad», en la. que se refleja, con una interpretación muy audaz y atrevida en la que sintetizan los grandes móviles de la conquista de América y su transformación en el movimiento de la gran Hispanidad. El autor expresa la permanencia incólume d« la fe con una cruz esquemática, elevándose sobre el movimiento de las aguas, blandida aquélla por un audaz soldado, mientras el sol muestra el esplendor de la gloria por la fusión de dos culturas. Las figuras conjugadas forman la proa de una embarcación.

En el reverso, y repitiendo el movimiento ondulante de las aguas, se representa la gran Hispanidad con la figura de un pájaro que cruza la esfera del mundo.

El segundo premio ha recaído en el escultor español Manolo Prieto, de Madrid, por su obra «Integración» en la que se representa en forma muy sugestiva la bravura del mar como obstáculo, y ayuda al mismo tiempo del descubrimiento. En el anverso figuran tres sugestivos perfiles: el de Un veterano luchador, el de una bella nativa y un rostro infantil que concreta el comienzo de una nueva raza.- La inscripción de la medalla es: «Fueron más allá y formaron familias.»

El tercer premio ha correspondido al escultor catalán Lluis Perores Roig, de Barcelona, por una bella obra de concepción moderna que se aparta del academicismo clásico y en la que se conjugan el mensaje del viejo continente hacía un mundo nuevo y joven portador de distintas culturas.

El presidente de honor del Jurado, muy honorable señor Josep Tarradellas. no pudo asistir a las deliberaciones por hallarse indispuesto.

Las sucesivas votaciones que se realizaron se decidieron por escaso margen de votos, singularmente en las que se decidieron los tres ´primeros premios.

Las 52 obras presentadas a dicho concurso Internacional procedían de siete países del mudo latinoamericano.

Presidió el Jurado el académico Juan Antonio Samaranch, embajador español en la URSS.—R.

 

< Volver