Autor: Areilza y Martínez-Rodas, José María de. 
   Después de Watergate     
 
 Ya.    06/05/1973.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Después de Watergate

Don José María de Areílza dice en "A B C":

"Ahora se ha visto que el escándalo, con sus Innumerables revelaciones y su larga secuela de Implicaciones, ha podido ser planteado y aclarado en buena parte gracias a la existencia de esos grandes contrapuntos, independientes de la acción del Gobierno, que han sido un Congreso con mayoría demócrata, unos tribunales y jueces verdaderamente independientes y una prensa y televisión inasequibles a la coacción potencial e directa del Poder. La salvaguardia del sistema democrático, en el que hay con frecuencia, como en todos los regímenes políticos, escándalos, corrupción, ausencia de sentido moral y desvíos abusivos de poder, está precisamente en esa serie de cortafuegos diversos que evitan con la fuerza de la publicidad que los errores o los pecados cometidos se oculten en el desván del silencio forzado, invocando una dudosa conveniencia del interés general.

El Presidente Nixon, consciente de la hondura del problema y del riesgo que afectaba a la magistratura que ejerce, ha querido asumir la responsabilidad del asunto ante la opinión, reconociendo que hay culpas y culpables y prescindiendo además de varios de sus íntimos colaboradores. No ha dejado con ello de aceptar sus errores, sino que ha salido noblemente al encuentro de las críticas. El derecho a equivocarse es uno de los más importantes entre los del decálogo democrático. También Ziegler, consejero de Prensa, ha pedido públicamente excusas a ciertos periódicos por el mal trato que les infligió desde su alto sitial. Nixon ha tenido cierta tendencia a recluirse arrogantemente en su intimidad política para manejar el cotarro con sus consejeros personales por encima del Congreso y hasta del propio Gabinete. Estaba demasiado seguro después de su aplastante triunfo electoral de noviembre. La realidad le ha venido a demostrar que había que contar con las demás fuerzas sociales y que un sistema, democrático no puede nunca olvidarse ni desdeñar a los restantes grupos, que tampoco poseen la verdad absoluta en política, sino, en todo caso, una fracción relativa de esa verdad.

 

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